Uno de los fenómenos astronómicos más llamativos para las personas son las lluvias de estrellas. Entre ellas destacan las Táuridas, conocidas por sus brillantes destellos que iluminan el cielo nocturno y ofrecen un espectáculo para los amantes a la astronomía.

A diferencia de otras lluvias de meteoros, las Táuridas no se caracterizan por producir una gran cantidad de destellos en poco tiempo. Su atractivo radica en la posibilidad de observar bolas de fuego que atraviesan la atmósfera y dejan rastros luminosos visibles.
En 2026, este fenómeno representa una nueva oportunidad para observar el firmamento. Para disfrutar del espectáculo, es importante conocer sus periodos de mayor actividad y elegir un lugar con poca contaminación lumínica.

Noviembre inicia con brillantes destellos
La lluvia de meteoros Táuridas se divide en dos corrientes: las Táuridas del Sur y las Táuridas del Norte. Ambas pueden observarse desde mediados de octubre hasta finales de noviembre, aunque sus momentos de mayor actividad ocurren en fechas diferentes.
Para este año, las Táuridas del Sur alcanzarán su punto máximo durante la noche del 4 al 5 de noviembre, mientras que las del Norte tendrán su mayor actividad entre el 11 y el 12 del mismo mes. De acuerdo con datos de Star Walk, podrán observarse entre cinco y diez meteoros por hora, pero su atractivo está en la posibilidad de contemplar destellos brillantes.

Para aumentar las posibilidades de observarlas, los especialistas recomiendan mirar el cielo después de la medianoche, cuando la constelación de Tauro alcanza una mayor altura sobre el horizonte oriental. Las Pléyades, un cúmulo de estrellas fácilmente reconocible, pueden servir como referencia para ubicar esta región del firmamento.
¿Qué son las Táuridas?
Según Star Walk, las Táuridas son lluvias de meteoros que ocurren cada año y están relacionadas con los restos del cometa Encke. Una de las hipótesis científicas plantea que este conjunto de cuerpos celestes se originó tras la fragmentación de un cometa de gran tamaño, que habría dejado diversos asteroides y corrientes de partículas en el espacio.

Las Táuridas del Sur provienen de los fragmentos del cometa periódico 2P/Encke, uno de los primeros identificados con una órbita recurrente. Algunos de estos restos son relativamente grandes y, al ingresar a la atmósfera terrestre, pueden generar bólidos, fenómenos luminosos especialmente brillantes que en ocasiones presentan diferentes colores.
Por su parte, las Táuridas del Norte podrían estar vinculadas al asteroide 2004 TG10, que posiblemente comparte un origen con el cometa Encke. Ambas lluvias se producen cuando la Tierra atraviesa estas corrientes de partículas y, durante su máxima actividad en noviembre, sus meteoros parecen surgir de la constelación de Tauro.

Este fenómeno astronómico puede observarse desde gran parte del planeta, tanto en el hemisferio norte como en el sur, aunque las condiciones suelen favorecer al primero. A pesar de registrar entre cinco y diez meteoros por hora en condiciones ideales, las Táuridas destacan por la lentitud de sus destellos y la aparición ocasional de bólidos.
