El turismo de naturaleza tiene gran relevancia porque permite conectarse con entornos auténticos y alejados del ritmo acelerado de la vida cotidiana y urbana. Estar en contacto con montañas, bosques, ríos o desiertos no solo ofrece la posibilidad de disfrutar de lindos paisajes, sino también de obtener beneficios para la salud física y mental.
Colombia es un destino perfecto para el desarrollo de este tipo de actividades y la oferta es muy amplia. Por ejemplo, cerca de Bogotá existen muchos sitios que vale la pena conocer y uno de ellos es Sasaima.

Este municipio está lleno de lugares exóticos, los cuales se pueden visitar y admirar en un fin de semana o cuando se toman unos días de descanso y, lo mejor, de manera gratuita. Estos son algunos de los sitios que, según la Alcaldía Municipal, son de interés para los viajeros.
Monolito Panche: Este sitio posee uno de los más grandes conjuntos de petroglifos que se conozcan en Colombia. De acuerdo con los datos oficiales, contiene más de 400 figuras y gran variedad de motivos, distribuidos en aproximadamente 94 metros cuadrados. Su parte más baja suele estar cubierta por las aguas de la Quebrada Talauta.
Laguna de Los Lugo: Es un espejo de agua de una hectárea enmarcada por una ceiba gigante y árboles frutales, apta para el canotaje y la pesca.

Alto de la Cruz: Es una peña que se divisa desde el casco urbano y en cuya cúspide se encuentra erigida una cruz. Se caracteriza por ser un lugar de romería y contemplación. Desde allí se obtiene una panorámica urbana y se observa gran parte de las veredas del municipio y sus multicolores tonalidades verdes que ofrece la naturaleza al contemplar el infinito.
Sendero de seguridad Panche: Es un lugar agreste, cuyo camino está labrado en roca ígnea, de cuyas rocas superiores se desprenden protuberancias alargadas que se forman con el goteo del agua. De acuerdo con la Alcaldía, la historia cuenta que con la llegada de los españoles, los nativos Panches construyeron fuertes de seguridad desde Sasaima hasta Tibacuy y desde allí vigilaban el movimiento ibérico y se guarnecían de la caballería y de las jaurías de perros asesinos.

La caverna del Indio: Es un lugar donde los aborígenes sepultaban a quienes se hubiesen distinguido en la guerra y en las jerarquías sociales. Según sus creencias, pensaban los espíritus que sus difuntos, por estar enterrados en las alturas, vigilaban y protegían sus cosechas y sus pueblos. Cuentan las leyendas y sus mitos que el interior de la cueva es atravesado por una corriente de aguas cristalinas y sus aguas rondadas por una serpiente enorme con dos cabezas alargadas, cuya tarea es vigilar un gran tesoro dejado por los aborígenes en el interior de la caverna.

Cascada San Luis: Esta caída de agua es formada por la Quebrada del mismo nombre, con unos 30 metros de altura, un lugar para apreciar la belleza de la naturaleza.
Bosque El Bambusal: Es una plantación natural de bambús, donde se puede caminar, observar y descansar bajo la sombra y escuchar el trinar de diversos y coloridos pájaros.
Bosque El Guadal: Una plantación natural de largas guaduas, bajo la sombra de un bosque húmedo de exuberantes árboles, este micro sistema da origen al nacimiento de la Quebrada San Luis.
