Visitar el departamento de Santander es tener la posibilidad de disfrutar de naturaleza, aventura, historia y gastronomía. En su territorio se encuentra el cañón del Chicamocha, cuyos imponentes paisajes se pueden apreciar desde miradores y recorrer en el teleférico del Parque Nacional del Chicamocha.

Esta zona del país es reconocida por su oferta de deportes extremos, especialmente en San Gil y sus alrededores, donde es posible practicar rafting, parapente y espeleología, además de visitar cascadas y explorar senderos naturales.
A estos atractivos se suma la gastronomía típica, con preparaciones como la carne oreada y el mute santandereano, además de productos emblemáticos como las hormigas culonas.
Sin embargo, hay un destino donde la trucha tiene gran protagonismo, así como el ovejo, que es muy tradicional en el departamento.

Se trata de Cerrito. La Alcaldía recomienda que, si se está de paso por allí, no se deje de probar estas dos delicias. La trucha arcoíris es un producto abundante debido a sus condiciones geográficas, de clima frío y abundantes fuentes de agua limpia provenientes de las montañas y zonas de páramo; características que favorecen de forma natural el cultivo de este tipo de pescado.
La información oficial indica que los viajeros tampoco deben perderse la oportunidad de comer el mute, sopa que lleva incluido todo el sabor santandereano: contiene maíz, pata de res y otros ingredientes más.
¿Cuáles son los encantos de Cerrito?
La Alcaldía asegura que este destino destaca por su belleza natural y por contar con lugares emblemáticos del departamento, como la capilla de Jesús Nazareno y las ruinas de un seminario colonial en el corregimiento de Servitá.

La temperatura media es de 16 °C, se encuentra a una distancia de 174 kilómetros de Bucaramanga y su economía gira en torno al cultivo de papa, frijol, cebada, ajo, durazno y hortalizas.
Cerrito cuenta con sitios turísticos como la cascada del Salto, una caída de más de 80 metros de altura sobre el río Angostura, localizada a seis kilómetros del casco urbano.
Si el viajero corre con suerte en el páramo del Almorzadero, con gran incidencia en este municipio, es posible hacer avistamiento de cóndores andinos, pues esta zona es considerada uno de los mejores lugares del país para observar esta ave en libertad. Este ecosistema natural es ideal para hacer caminatas de alta montaña y apreciar frailejones gigantes.
Para los amantes de la naturaleza también están la laguna Negra, la Piedra del Chulo, la represa Pescadito, la Cueva Lluviosa, el Alto Cruz de Piedra, la laguna del Tutal, las cuevas de Angosturas y la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que fue construida en 1880.
