Boyacá es una de las regiones más llamativas para los viajeros, que encuentran en sus tierras una combinación de historia, cultura, lindos paisajes y rica gastronomía. Esta zona del país ha sido reconocida como una de las más acogedoras y en sus 123 municipios tiene mucho que ofrecerles a los turistas.

Una de las muchas opciones para visitar es Chiquinquirá, a la que se le conoce como la ‘Atenas boyacense’, debido a su tradición cultural, artística y literaria. Según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), esta ciudad fue cuna de destacados escritores, escultores y poetas, razón por la que se le atribuye este nombre.
Entre sus espacios culturales se encuentran el Parque Julio Flórez, el Museo Mariano, la Casa de la Cultura José Joaquín Casas y la antigua Estación del Ferrocarril, hoy Palacio de la Cultura Rómulo Rozo.

A Chiquinquirá también se le conoce como la “Ciudad Mariana” y la “Capital Religiosa de Colombia”, pues es uno de los destinos espirituales e históricos más representativos no solo de Boyacá, sino del país.
Ubicada a aproximadamente 2.560 metros sobre el nivel del mar, en el valle del río Suárez, esta ciudad se encuentra rodeada por montañas andinas, fértiles valles y paisajes naturales que han favorecido su desarrollo desde tiempos ancestrales, indica Situr.

¿Cuáles son sus encantos?
Este municipio boyacense reúne una amplia variedad de lugares que reflejan su riqueza histórica, religiosa y cultural. Entre los sitios más destacados están la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, el Templo de la Renovación, el tradicional Puente de la Balsa y el Parque Forestal Juan Pablo II.
En estos espacios los viajeros pueden apreciar arquitectura, patrimonio religioso, historia y naturaleza, elementos que hacen de la ciudad un importante destino de turismo cultural y de peregrinación.

La identidad de Chiquinquirá también se expresa en sus oficios tradicionales. La tagua, conocida como “marfil vegetal”, es utilizada para elaborar diferentes piezas artesanales, junto con la talla en madera y la fabricación de instrumentos musicales. A esto se suman los coloridos dulces artesanales de azúcar y la elaboración de escapularios y otros objetos religiosos, productos estrechamente relacionados con el tema religioso que caracteriza al municipio.

Así las cosas, recorrer este destino boyacense es encontrarse con una ciudad donde la fe y la cultura forman parte del paisaje cotidiano.
Sus templos, plazas, calles y talleres artesanales cuentan historias que se han transmitido de generación en generación. Gracias a este patrimonio y a su tradición religiosa, el municipio atrae a visitantes y peregrinos que llegan en busca de experiencias que combinan espiritualidad, historia, cultura y turismo.
