En Suramérica hay diversidad de lugares que recuerdan a España, una tendencia que se explica principalmente por la historia colonial. Durante varios siglos, este país europeo tuvo territorios bajo su dominio en esta parte del mundo y durante ese periodo se fundaron ciudades y se desarrollaron centros urbanos siguiendo sus modelos arquitectónicos y religiosos.

Por eso, en muchas ciudades todavía pueden encontrarse plazas centrales, calles empedradas, iglesias, conventos, balcones, patios interiores y fachadas que tienen raíces en la arquitectura española.
Precisamente eso es lo que sucede con Sucre, Bolivia, una ciudad a la que se le compara con España y que incluso es apodada como ‘Ciudad blanca’, debido a que conserva numerosos edificios, iglesias, conventos y espacios urbanos construidos durante la época de dominio español.

Se dice que la semejanza se da especialmente en sus fachadas blancas, calles empedradas, balcones, patios interiores, plazas e iglesias de estilo colonial. Su centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1991 debido a la conservación de su arquitectura colonial y republicana.
No obstante, es claro que Sucre no es una réplica de una ciudad española. Su paisaje urbano también refleja la historia, las tradiciones y las culturas indígenas y mestizas de Bolivia.

¿Qué se puede visitar en esta ciudad?
Esta ciudad tiene diversos atractivos que vale la pena conocer. Por ejemplo, está la Plaza 25 de Mayo, que es el corazón del centro histórico y uno de los espacios más representativos de la ciudad. Durante la época colonial funcionó como mercado y, con el paso del tiempo, quedó rodeada de importantes edificaciones de carácter religioso, civil y gubernamental.
En sus alrededores se encuentra la Casa de la Libertad, considerada la cuna de Bolivia porque la Declaración de Independencia se firmó allí. Ahora es un museo que muestra la historia de Bolivia, un lugar en el que fácilmente se puede gastar un día conociéndolo.

Allí los viajeros también encuentran el Parque Cretácico, un espacio temático dedicado al mundo de los dinosaurios. En este lugar, los visitantes pueden acercarse a la historia prehistórica de la región mediante recursos audiovisuales y recorrer el sector de Cal Orck’o, famoso por conservar una gran cantidad de huellas de dinosaurios pertenecientes a distintas especies.

La catedral de la ciudad es otro de los imperdibles. Su construcción comenzó en el siglo XVI y, con el paso del tiempo, incorporó diferentes elementos arquitectónicos y artísticos. Entre ellos se encuentran el retablo de madera tallada, el coro y la capilla bautismal. Su torre, reconstruida posteriormente, forma parte del patrimonio religioso que caracteriza al centro histórico de la ciudad.
