Para muchos viajeros, descansar ya no significa simplemente cambiar de escenario, sino alejarse por completo del ruido y el ritmo acelerado de las ciudades con el fin de vivir experiencias únicas.

En medio de esta tendencia por los espacios de baja contaminación, la plataforma especializada en la búsqueda y reserva de lugares de bienestar, yoga y meditación BookRetreats.com creó el Índice de Lugares Preservados, con el que evaluó 100 islas de distintas partes del mundo.
Para determinar cuáles ofrecían las condiciones más propicias para el descanso, el estudio combinó información satelital y datos de cartografía abierta y analizó seis variables: cobertura natural, cantidad de carreteras, tráfico aéreo, densidad poblacional, presencia de cielos nocturnos oscuros y proporción de costa natural.

El índice favorece a las islas con mayor presencia de naturaleza y costa conservada, menor urbanización y población, menos tráfico y cielos nocturnos con poca contaminación lumínica.
Así es la isla más tranquila
Teniendo en cuenta estos parámetros, el ranking fue liderado por la Isla Stewart, la tercera más extensa de Nueva Zelanda y una de las menos habitadas del país. En sus cerca de 1.680 kilómetros cuadrados viven apenas unas 500 personas, mientras que aproximadamente el 85 % de su territorio está protegido como parque nacional.

Estes es un lugar que se caracteriza porque la naturaleza es la protagonista del paisaje y también es hogar de una importante población de kiwis, con una estimación de unos 20.000 ejemplares de estos animales reconocidos como el ave nacional no voladora del mencionado país.
Tener un importante nivel de aislamiento es uno de los factores que favorecen la tranquilidad del destino. La isla cuenta con una pequeña pista de aterrizaje, pero no tiene grandes carreteras, por lo que buena parte de sus 280 kilómetros de senderos, bosques y bahías permanece alejada del ruido y el movimiento urbano.

A esto se suma su reconocimiento como el Santuario Internacional de Cielo Oscuro más austral del mundo, una condición que ofrece excelentes oportunidades para contemplar las estrellas y, en determinadas condiciones, incluso observar la aurora austral.
Este paradisíaco destino cuenta con caminos y senderos que atraviesan escenarios naturales muy diversos, ideales para quienes disfrutan del senderismo y buscan recorrer el territorio a su propio ritmo.

Las rutas conducen entre bosques frondosos, bahías escondidas y pequeñas calas, hasta llegar a la remota Māori Beach, una playa de aspecto salvaje, con arena clara y vegetación nativa que se extiende prácticamente hasta la orilla, permitiendo un contacto real con la naturaleza y una desconexión del día a día.
