Ingenieros de la industria automotriz y las asociaciones de fabricantes de neumáticos advierten que el dibujo es solo uno de los múltiples indicadores. Una llanta con labrado perfecto puede estar químicamente degradada y representar un riesgo crítico.
Para mitigar este riesgo ciego, la industria internacional aplica la ‘regla de los 5 años’, una pauta de mantenimiento preventivo diseñada para detectar fallas invisibles al ojo.


La regla de los 5 años establece que, una vez cumplidos cinco años desde la fecha de instalación de la llanta o desde su puesta en rodaje, el vehículo debe someterse a una revisión técnica especializada por un profesional al menos una vez al año.
Un conductor sin formación técnica puede asumir que la llanta está en óptimas condiciones porque conserva los 8 mm o 9 mm de profundidad de fábrica, o porque está por encima del límite legal de 1,6 mm; sin embargo, esto no siempre es así.
El caucho es un compuesto orgánico sometido a vulcanización que se degrada progresivamente por factores ambientales que, a partir del quinto año, aumentan de manera exponencial las microfisuras en los flancos, la pérdida de elasticidad y el endurecimiento de la superficie (cristalización).
“Los neumáticos no tienen una fecha de caducidad estricta para su venta, pero sí una vida útil operativa influida por el ambiente. Tras cinco años de uso, el compuesto debe ser evaluado anualmente por un especialista”, dijo la AFANE (Asociación de Fabricantes de Neumáticos).

Técnicos de seguridad de Continental y Michelin explican que los neumáticos sufren un estrés constante por radiación ultravioleta, variaciones extremas de temperatura, humedad, ozono, contaminación e hidrocarburos del asfalto.
Esto provoca que su degradación sea más rápida en muchos momentos y, a diferencia de otros componentes mecánicos del vehículo que solo se desgastan con el movimiento, las llantas sufren degradación continua por el simple paso del tiempo por los siguientes factores:
- Radiación UV y Ozono
- Ciclos térmicos
- Periodos prolongados de inmovilidad
Para aplicar correctamente la regla de los 5 años, el conductor no debe basarse en la fecha de compra del vehículo usado o de la llanta, sino en el código DOT estampado en el borde del neumático.

Al final de la secuencia de letras y números encontrará 4 dígitos enmarcados en un óvalo. Los dos primeros dígitos indican la semana de fabricación y los dos últimos dígitos indican el año de fabricación.
