Estrenar un juego de neumáticos no garantiza por sí solo un rendimiento óptimo ni su máxima durabilidad. Un análisis realizado por algunos especialistas de Continental Tires reveló las prácticas de manejo, descuidos en el montaje y fallas en la verificación de presión que aceleran el desgaste de las llantas de los carros.

La empresa alemana, reconocida por ser uno de los fabricantes de neumáticos más importantes del mundo, consolidó las siete fallas más recurrentes que recortan la vida útil de un neumático nuevo y la forma adecuada de prevenirlas:
- Conducción agresiva durante el periodo de adaptación (primeros 800 km)
- Incompatibilidad de especificaciones técnicas
- Montaje sobre rines deteriorados o de tamaño inadecuado
- Instalación en el sentido de rotación equivocado
- Guiarse por la presión máxima del costado en lugar de la recomendada
- Negligencia en la alineación, el balanceo y la rotación
- Intentar reparar daños no subsanables o almacenar mal el neumático

Las llantas recién instaladas requieren un periodo inicial de ablandamiento y asentamiento sobre el rin. Por eso, la marca especificó que durante los primeros 800 kilómetros se debe evitar acelerar a fondo, aplicar frenadas bruscas o tomar curvas a altas velocidades.
Utilizar una llanta con una capacidad de carga inferior a la especificada por el fabricante pone en riesgo la estabilidad del carro y acelera el deterioro del neumático.
Montar un neumático en sentido contrario reduce drásticamente la capacidad de evacuación de agua, elevando la probabilidad de sufrir en piso húmedo. Además, la calibración debe medirse al menos una vez al mes y siempre con las llantas en frío.
Desde la marca precisaron que todo cambio de neumáticos exige calibrar la alineación de la dirección y realizar el balanceo de las ruedas, por lo que omitir la rotación periódica se puede traducir en un gasto muy costoso.

Transitar con amortiguadores o componentes de la suspensión en mal estado provoca deformaciones en la banda de rodamiento. Además, los productos selladores y parches temporales solo sirven como auxilio para llegar a un centro de servicio, pero no constituyen una solución definitiva.
Para conservar llantas almacenadas sin uso, estas deben permanecer en un espacio fresco, seco, ventilado y protegidas de la radiación solar directa, la humedad y fuentes de ozono.
