Los vehículos eléctricos cada vez tienen mayor aceptación por los compradores en Colombia y el mundo; una muestra de ello es el creciente número de matrículas de automotores de esta tecnología en Colombia durante el mes de septiembre, reportados por la ANDI y Fenalco.

Según dicho informe, el registro de estos vehículos ha crecido entre enero y septiembre de 2026 en 222 % frente al mismo periodo del año anterior.
Para explicar este fenómeno, diferentes expertos ya dan sus versiones que le permiten a la industria y a los compradores entender cuáles son esas ventajas de estos automóviles que poco a poco le quitan terreno a los vehículos tradicionales a combustión.
La tecnología no es el único factor relevante
Noel Ardila, gerente general de JMC en Astara para Colombia, señaló que la discusión no se debe plantear desde la tecnología, sino desde la utilidad que representa para cada conductor.

“En un vehículo pensado para acompañar tanto los desplazamientos urbanos como los viajes por carretera, la autonomía, la facilidad de carga y la practicidad son factores que permiten evaluar de manera más completa qué alternativa se ajusta mejor a las necesidades de cada persona”, dijo Ardila.
Los puntos claves en donde ya los autos sin emisiones toman ventaja:
1. Eficiencia energética y simplicidad mecánica
Según los expertos, estos vehículos destacan por ofrecer una estructura mecánica considerablemente más sencilla al no contar con componentes de desgaste complejo como cajas de cambios de múltiples marchas, sistemas de escape o correas de distribución.
Esta menor fricción e intercambio de piezas se traduce en una mayor eficiencia energética por kilómetro recorrido y menores costos de mantenimiento operativo a largo plazo.
2. Reducción sustancial del costo de operación urbano
Para quienes realizan la mayoría de sus trayectos dentro de las ciudades, el costo de operación por kilómetro recorrido en un vehículo eléctrico resulta considerablemente más bajo que el gasto continuo de combustible corriente o extraordinario.
Esta diferencia económica empieza a pesar con igual o mayor fuerza que el precio inicial de adquisición del vehículo al momento de tomar la decisión de compra.

La elección entre propulsión eléctrica o térmica hoy se analiza desde la utilidad técnica y los hábitos de cada usuario. Sin embargo, la tendencia del mercado marca un protagonismo ascendente hacia los vehículos de esta tecnología sin emisiones.
