La Policía Metropolitana de Bogotá y el Grupo de Automotores de la Sijín lograron recuperar una camioneta en Bosa (sur de la ciudad), luego de que fue hurtada en la localidad de Usaquén, al norte de la capital.

Este logro de las autoridades fue atribuido a la colaboración interinstitucional y la denuncia ciudadana del propietario del vehículo a través de la línea de emergencias 123.
A través de un pódcast, la Secretaría de Seguridad de Bogotá demostró el paso a paso del operativo que inició cuando, en las labores de patrullaje de la Policía, un agente identificó una camioneta estacionada en una bahía pública cuya placa no coincidía con las especificaciones físicas del modelo.

Ante las inconsistencias observadas en las placas acopladas, los uniformados procedieron a la revisión técnica de los sistemas de identificación grabados en el bloque del motor y el chasis. Tras la verificación, evidenciaron que la placa impuesta no correspondía al vehículo.
Este operativo reveló el nuevo modus operandi que están aplicando los ladrones de vehículos en la capital. La Policía detalló los pasos que están incorporando para lograr su cometido.
El modus operandi del “enfriamiento” en bahías públicas
De acuerdo con las explicaciones del mayor Jersaín Londoño, jefe del Grupo de Automotores de la Sijín de Bogotá, el hallazgo del vehículo en el extremo opuesto de la ciudad responde a una técnica delictiva que se resume en la ‘fase del enfriamiento’.
“Los delincuentes pretendían ‘enfriar’ el automotor dejándolo en una bahía de estacionamiento para posteriormente alterar sus sistemas de identificación o emplearlo en actividades ilícitas”, detalló Londoño.
Esto significa que, luego de hurtar los vehículos bajo la modalidad de halado -la más común de la ciudad-, los delincuentes trasladan el vehículo a bahías de parqueo, sectores residenciales o estacionamientos descubiertos lejanos al lugar del hurto.


Allí lo dejan estacionado durante varios días para verificar si cuenta con dispositivos de rastreo satelital (GPS) activos o si las patrullas policiales ejercen presión de búsqueda en la zona.
Las investigaciones señalan que la camioneta recuperada iba a ser empleada para la comisión de nuevos delitos de alto impacto en la ciudad, o bien canalizada hacia mercados ilegales de regrabación, extorsión o venta de autopartes.
