La transición a los vehículos eléctricos es una realidad mundial y con ella han emergido nuevas situaciones que preocupan a la ciudadanía. En España, el Gobierno encontró un aumento considerable en el robo de los cables de cobre, que posteriormente sirven en las tecnolineras de vehículos eléctricos.

El Ministerio del Interior de este país contabilizó 5.691 sustracciones de cableado en el 2025, representando un incremento del 23%, comparando la situación con 2024, y de un porcentaje cercano al 150% tomando como referencia al 2021.
La causa principal detrás de esta ola de robos no es el cargador en sí ni la electrónica del equipo, sino el material conductor dentro del cable: el cobre.

Para transmitir altas potencias de energía (entre 50 kW y más de 350 kW) sin sobrecalentarse, los cables de los cargadores ultrarrápidos necesitan ser sumamente gruesos y es allí donde el elemento cobra protagonismo.
Para el funcionamiento de un cargador eléctrico es clave el cobre; un solo cable puede contener entre 3 y 5 kilogramos de cobre puro,
A esto se le suma que en los mercados internacionales, la tonelada de cobre ha alcanzado máximos históricos, superando los 9.000 y 10.000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, convirtiéndolos en una fuente rápida e indetectable de dinero.
Esto ya está afectando hasta algunos puntos de carga de estos vehículos, desde donde también explicaron que los daños son millonarios y las ganancias de los ladrones son miserables.


“El ladrón se lleva un cable que le generará apenas entre 20 y 50 dólares en una chatarrería ilegal, pero el daño para la estación y el operador supera fácilmente los 1.500 a 3.000 dólares por conector, sumado al costo de tener la estación fuera de servicio durante semanas”, explicó el portavoz de la Asociación de Operadores de Puntos de Carga.
Los expertos en seguridad señalan tres factores estratégicos que hacen de los cargadores un objetivo perfecto:
- Ubicación solitaria
- Operación 24/7 sin vigilancia física
- Facilidad de escape
Por ello, en España ya están implementando medidas como bloqueo y tensión eléctrica activa, marcación por ADN químico o micropartículas de los cables y cámaras con IA y patrullaje remoto.
