Algo de suerte hay que tener en el festival, definitivamente, para que el recorrido que uno se traza antes de llegar pueda suceder; y, si sucede, suene genial. En la mayoría de casos, en este recorrido que aquí les narramos del que fue un gran primer día del Festival Cordillera 2026, todo lo que nos planteamos ver, lo vimos, y si no vimos más, fue por agotamiento y falta de piernas. No poder experimentar a Lido Pimienta cerrar esta gran jornada fue triste, porque, con nuevo trabajo y una trayectoria tan interesante, prometía ser un show de altura en el coqueto escenario Cocuy...



La cantidad de espectáculos de impacto profundo fue notable, de todas formas. Y no sorprende, pero no por eso deja de ser menos espectacular. Fue Cordillera, eso es este evento, una mezcla en tiempo real de sonidos que desde las radios, casetes y vinilos se hicieron orgánicos hace décadas y, en gran medida, suenan aquí vibrantes (sumando además una ola de nuevos talentos). En muchos instantes de este evento, por lo que encadena, se siente como si el tiempo se hubiera trasvasado; se siente al niño o adolescente escuchando desde el adulto. Es maravilloso, un mixed-tape en live action.
Y se presencia toda una red viva de músicos, en varios de sus matices. Así como han tocado en ediciones anteriores bandas como Café Tacvba o los Illya Kuryaki & The Valderramas, en este sábado inicial del Cordi26′ se pudo ver conciertos de Meme del Real y Emmanuel Horvilleur (Dante Spinetta toca hoy, domingo). Y, claro, lanzan lo mejor de su repertorio, suman algo de su banda de origen, entregando algo muy preciado que no se suele ver.

En esta esquina encadenamos los conciertos de Kei Linch, Emmanuel Horvilleur, Nelda Piña (la idea era ver su show entero, antes del cambio de horario, y no se pudo, ¡así es esto!), Fobia, Meme del Real (nuestro colega Sergio Rubiano habló con él, espere pronto esa charla), Virus y Miguel Mateos, en un viaje que hilvanó mujeres colombianas y figuras tremendas de México y Argentina. Ya volveremos a esa genial música, en una jornada que para miles más representó bailarse a Grupo Niche, cantarse a Poligamia, aplaudir o padecer a Andrés Calamaro, darle espera y gozo Beéle y, luego, polemizar sobre el cierre de Sean Paul (quien, por restricciones de horario, no pudo ejecutar su última canción).

Algo de suerte hay que tener. Pero tampoco está de más adelantarse... por ejemplo, pedirle al destino que los artistas no se topen con inconvenientes logísticos, como sucedió con Los de Adentro; o no sean presa de un imprevisto de salud de última hora, como le sucedió a Ed Maverick, víctima de una infección en Bogotá. En el caso del segundo, llevó a la organización a barajar de nuevo los horarios del sábado sobre la marcha, y eso se entiende. El lío es que, si bien se comunicó por redes, parece extraño no usar las pantallas enormes en los escenarios para comunicar los cambios y su impacto en horarios de otros escenarios. Sí se puede, y se debe. A veces, 15 o 30 minutos hacen la diferencia entre ver un set y perdérselo, y la información es el poder.

Hay que tener suerte en el clima, también. Si se va a festival, se va preparado para lo que sea, pero el sábado de apertura apenas lloviznó unos minutos, al principio. No fue un día de sol calcinante, pero tampoco de aguas. La gente pudo apropiarse del prado, y esa siempre es una buena noticia. Para la jornada de hoy, quienes irán, irán listos para lo que sea. Toca.


En términos logísticos, algunos asistentes sugirieron abrir una hora antes las puertas para evitar el embudo que les hizo demasiado larga la entrada (a estudiar para la próxima edición). Mucho más adelante en la noche, se registró el colapso de una de las zonas de baños, un detalle clave que se tendrá que resolver para esta segunda jornada. Algunas personas repararon en el sonido, especialmente en Calamaro, por cuenta de las torres repetidoras de ese escenario principal, pero no se sabe si acaso sus extrañas frecuencias taurinas irrumpen en su sonido...
Un recorrido (mágico) de tantos...
La jornada empezó temprano para nosotros, abriendo tarima principal con Kei Linch, la joven cantante colombiana que desde ritmos hip hop y urbanos lanzó sus versos y rimas con su entrega particular. Al público presente le confesó que era un sueño estar ahí, y compartió que si sucedió, fue por cuenta del “amor y la berraquera”. Kei también invitó al paisa Oblivion’s Mighty Trash para una canción. El paisa supo sumar lo suyo, con su gran estilo, pero dejar los reflectores en ella, la figura central. Pocos días atrás los habíamos visto en el marco del BOmm, hablando juntos de esto, del rap colombiano que ayer representaron a lo grande en la tarima mayor.
Kei Linch, orgullo hiphopero de Madrid, Cundinamarca, y de Colombia entera, abre la música en el Festival Cordillera 2026. Más tarde, Nelda Piña, Fobia, Niche, Beéle y mucho más. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/SV2fxX5NJT
— Revista Semana (@RevistaSemana) September 12, 2026
Fuimos a la búsqueda de Nelda Piña al segundo escenario, el Aconcagua, y después de refunfuñar un rato por cuenta de “la demora”, nos llegó la noticia de que tocaría un par de horas más tarde, pues Ed Maverick no se presentaría. Así pues, cogimos camino al tercer escenario, la gran carpa, el Cotopaxi, donde, más temprano de lo acordado, ya tocaba un argentino tremendo...
Emmanuel Horvilleur anima el escenario Cotopaxi. Por la ausencia de Ed Maverick, se modificaron los primeros horarios del Cordillera. Consulte las redes del evento para estar al tanto de los cambios. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/9AXIkypuEO
— Revista Semana (@RevistaSemana) September 12, 2026
“Muchas gracias, Bogotá; muchas gracias, Gustavo Cerati”, cantó Emmanuel Horvilleur, que a sus 51 años se enfrentó por primera vez, en solitario, al público colombiano. Dejó una hora fantástica, con sus ritmos funkeros, soul, rock, pop, con letras que impregna de descaro divertidísimo. Estar ahí para escuchar la expansión del CooloVerso Illya Kuryakiano fue increíble: la canción en la que le canta a su chica que “su cara de coolo” en esa mañana es inversamente proporcional a “su coolo, en su cara, la noche anterior” es nada menos que brillante. Y escucharlo cantar “si no puede ser con vos, me encantaría hacerlo todo con tu hermana”, me sigue produciendo risa y admiración desde la irreverente osadía. Pero musicalmente es genial, por eso funciona.
Emmanuel es personaje desde la voz y música, pero también desde sus movimientos. Y su banda es una reunión de jóvenes prodigios que prenden con él la fiesta. “Me encanta el clima”, expresó el argentino. Es como si un tema le gusta más, sale el sol; si no tanto, se pone nublado, “Me encanta”. Y entonces tocó con su banda el megahit ‘Jugo’, de Illya Kuryaki & The Valderramas. Gran, gran concierto dejó, cumpliendo de sobra las expectativas.
En ese punto pasamos “a saludar” a Nelda Piña. De no haber tocado justo antes de Fobia, hubiéramos visto su show entero (quedar en ese lugar de la general donde se ve genial y se escucha aún mejor exige sacrificios). De lo poco que pudimos escucharla, damos fe de que en estos retadores 2.600 metros lo dio todo con sus músicos. “Ay, por qué seraaá por qué seraaaaaaá”, se preguntaba desde su canto.
En el Festival Cordillera, la gamerana Nelda Piña ya suena en el Aconcagua, representando a Bolívar, al bullerengue y a la música del Caribe. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/Trkm1zxScc
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El sacrificio pagó dividendos. Logramos un gran lugar para sentir a la legendaria banda mexicana Fobia, que hacía rato no visitaba el país y hacía un tiempo no tocaba con sus músicos originales juntos (exceptuando batería). Después de ires y venires, y reunirse hace apenas un año, fue una fortuna tenerlos, escucharlos y cantarlos en el Simón Bolívar, sonando tan bien.
Más postales desde una gran jornada inicial del Festival Cordillera. La banda mexicana Fobia y la gente cantan 'El Diablo'. https://t.co/D90RIgvsBh pic.twitter.com/kTmTIXm8bh
— Revista Semana (@RevistaSemana) September 13, 2026
No fue un hecho menor ver vibrar esa guitarra naranja eléctrico de Paco Huidobro y escucharla tan fielmente en sus minucias; sentir el bajo cadencioso y abrazador de Cha!, las maracas y la genial voz de Leonardo de Lozanne, las teclas y atmósferas de Iñaki Vázquez; acompañados por la batería (de ejecución casi circense) del joven recluta Elohim Corona. Fue un punto altísimo del festival. A muchos les faltó ‘El microbito’, con razón, pero agradezco haber escuchado enormes temas como ‘Dios bendiga a los gusanos’, ‘Veneno vil’, ‘No eres yo’ (“No necesito tu perrrmiso para continuarrrr”), ‘La miel del escorpión’, y, claro, ‘Plástico’, ‘Descontrol’, ‘Vivo’ y ‘El diablo’.
Diosssss, bendíiiicelossssssss, Dios, bendícelosssssss
Encadenaron un enorme set que solo hace pensar ahora en lo genial que sería verles un concierto en solitario (y que suenen ‘Maten al D.J.’, ‘Caminitos hacia el cosmos’ y otras increíbles canciones). “¡Dos corazones, el uno colombiano, el otro mexicano!”, exclamó Leonardo. Eso fuimos ayer, en ese túnel de 40 años de música fóbica.
Mientras Cultura Profética hacía felices a sus miles de seguidores en el Aconcagua (alto porcentaje de parejas afianzando sus lazos de amor), descansamos un rato y luego emprendimos ruta hacia el Cotopaxi, para ver lo que sería el show de Meme del Real, músico esencial de Café Tacvba, con larga trayectoria en solitario, que lanzó disco nuevo hace meses (La montaña encendida) y que por primera vez presentó al país.
Meme del Real y su envolvente y conmovedora puesta en escena en el Festival Cordillera. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/IGNKSlytWt
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No pasó en vano, con tres músicos de apoyo, dejó una puesta en escena supremamente envolvente en la que encadenó canciones propias, una memorable ‘Eres’ de Tacvba y recodificó a su manera brillante canciones de Juan Gabriel, como ‘Querida’. Meme dejó un show impresionante que quizá llevó los decibeles a 11 (lo cual sirve para recordarles tener a la mano sus tapones de oído de confianza). Visualmente también dejó huella, elevando su show con apreciados juegos de luces y atmósferas muy bien logradas.
Para cerrar la titánica jornada, una doble tanda argentina. Primero, por cuenta del sexteto Virus, que nunca había pasado por estas tierras y que dejó una notable muestra de su registro, rocanrolero solo por momentos (mucho desde sus solos de guitarra). La propuesta viene marcada por esa voz particular en entrega y cadencia, y la capa de sintetizadores los separa del resto. En estética, sonido y despliegue, se fueron haciendo más y más irresistibles, y el cierre con ‘Amor descartable’ dejó la memoria sellada en la frecuencia perfecta.
En su primera vez tocando en Colombia, en el Festival Cordillera, el virulento sonido de Virus suena desde Argentina en el Escenario Cocuy. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/4qHltAdbZc
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“Estéeees, dónde esteeeeeés. Llámame, llámame, si me necesitas”
Ese verso salió de todos los rincones de mi existencia, confieso, y eso se lo agradezco al festival y al artista. Miguel Mateos llegó de la mano de un video de inteligencia artificial de él surfeando los cielos desde una guitarra, pero, afortunadamente, desde ese punto lo que importaron fueron sus inmortales himnos.
Se hizo imposible no cantar este clásico eterno con el que Miguel Mateos empezó su concierto en el Festival Cordillera, 40 años después de su primera visita. https://t.co/D90RIgvsBh pic.twitter.com/Bw2qkH6izg
— Revista Semana (@RevistaSemana) September 13, 2026
Empezó con ‘Llámame, si me necesitas’ y prolongó la cachetada genial de entrada con ‘Mi sombra en la pared’. Metió en el camino algo de Huey Lewis and the News con ‘The Power of Love’ (porque ¡ochentas!), sumó ‘Lola’, ‘Atado a un sentimiento’ y cerró con una tanda de ‘Es tan fácil romper un corazón’ (saxo casi tan icónico como el de ‘Baker Street’), ‘Cuando seas grande’ y ‘Obsesión’. Hay que componer estas joyas. Hay que lanzarlas.
Mateos también fue un genial divo en escena, y comandó, y supo cantar, y supo dejarse relevar por la gente (no porque no pudiera). Habló de esa primera visita al país hace 40 años, de cómo lo cambió en su manera de ver Latinoamérica. Claramente, él nos cambió la vida a muchos de nosotros, así hoy no lo aceptemos tan tranquilamente. Acompañado de su hijo Juan, entregó un show memorable.


Nuestra llave en esta aventura de dos días, Sergio Rubiano, vio el show de Herencia de Timbiquí en el Coke Studio: La Tierra del Olvido, y le dejó una muy buena impresión. Según cuenta, la banda mostró que tenía pista para un escenario más grande. Dentro de sus observaciones, compartió también que el escenario Aconcagua parecía muy oscuro para el público.

Sergio también habló con Meme del Real, y pronto compartirá esa charla con el genial músico que se demostró otro punto altísimo del evento. Hoy cierra Cordillera 2026, con una avalancha que incluye a fuerzas como Draco y Dante Spinetta, a los inmortales Caifanes, a la dinámica fiestera de Los Amigos Invisibles, talentos de resonancia transcontinental como Ricky Martin y Mago de Oz y sonidos colombianos de parte de Briela Ojeda, Diamante Eléctrico y Doctor Krápula.
Recuerde estar pendiente de las redes del evento para cambios de última hora. ¡Vaya preparado, vaya temprano y pase increíble!
