La economía mundial podría tomar caminos completamente distintos durante las próximas décadas. Desde un escenario donde la inteligencia artificial impulse un crecimiento económico sin precedentes y semanas laborales más cortas, hasta otro marcado por guerras comerciales, bloques geopolíticos enfrentados y un comercio internacional reducido a niveles similares a los de la Guerra Fría.

Esa es una de las principales conclusiones del informe Beyond Tomorrow: Four Scenarios for the World of 2050, elaborado por el BCG Henderson Institute, centro de análisis estratégico de Boston Consulting Group (BCG).
El estudio plantea cuatro escenarios posibles para la economía global hacia 2050, construidos a partir del análisis de más de 100 megatendencias relacionadas con tecnología, geopolítica, clima, comercio y demografía.
Uno de los datos más llamativos es la enorme diferencia entre los posibles ritmos de crecimiento económico. Dependiendo del escenario, el PIB mundial podría expandirse apenas un 1,8 % anual o crecer hasta un 5% por año.
En términos prácticos, eso implicaría que la economía global termine siendo entre 1,6 y 3,4 veces más grande que la actual.

El primer escenario, denominado Abundancia de IA, imagina un mundo donde la cooperación global alrededor de la inteligencia artificial acelera la productividad, impulsa la transición energética y automatiza buena parte del trabajo.

En ese panorama, la economía mundial se triplicaría y las jornadas laborales podrían reducirse hasta en 25%, haciendo comunes las semanas de tres o cuatro días en algunos países.
Pero el informe también contempla escenarios mucho más tensos. En Bloques Enfrentados, las tensiones geopolíticas fragmentan la economía mundial en regiones rivales, el comercio global cae drásticamente y el gasto militar escala hasta representar el 7% del PIB mundial. Bajo esas condiciones, el crecimiento económico se desaceleraría de forma importante.
Otro escenario, llamado Coalición Climática, proyecta un mundo obligado a acelerar la transición energética tras eventos climáticos extremos. Allí, los combustibles fósiles perderían gran parte de su peso dentro de la matriz energética mundial y crecerían los mercados globales de carbono.
Finalmente, Darwinismo Digital describe una economía dominada por grandes corporaciones tecnológicas y automatización masiva, donde el crecimiento económico seguiría siendo fuerte, pero acompañado por mayores niveles de desigualdad y precarización laboral. Según el reporte, el 1% más rico podría llegar a concentrar casi la mitad de la riqueza global.

También se advierte que el comercio mundial podría retroceder hasta representar apenas el 35% del PIB global niveles comparables con la Guerra Fría o mantenerse cerca del 60% actual, dependiendo del rumbo geopolítico y tecnológico que tome el mundo.
Frente a esa incertidumbre, BCG recomienda que las empresas comiencen desde ahora a fortalecer resiliencia operativa, flexibilizar sus estrategias digitales, prepararse para cambios demográficos y desarrollar mayor capacidad de adaptación frente a crisis geopolíticas, tecnológicas y climáticas.
