Pese a que existe consenso sobre las enormes oportunidades que ofrece el país para la inversión, los expertos en temas de riesgo y de economía consideran que, para acelerar el crecimiento y atraer más recursos, lo que más se requiere son reglas de juego claras, que además no cambien constantemente.
Durante el segundo panel del Gran Foro Colombia 2026, dedicado a las oportunidades y los riesgos para el presente año, César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas Corficolombiana, aseguró que la estabilidad en las reglas de juego no depende de la tendencia política de los gobiernos.
Prueba de ello es que países latinoamericanos que se movieron a la izquierda en años recientes no tuvieron impactos en su nivel de inversión:
“En Brasil siguieron llegando recursos para el sector petrolero. En México se profundizó el nearshoring, al igual que los minerales críticos en Perú y Chile. Solo en Colombia se afectó la inversión”, subrayó.
Insistió en que el impacto de la falta de reglas claras se ve en tres casos recientes.
Primero, un decreto de alzas del salario mínimo del 23 %, el cual aumenta los costos laborales y la inflación: “Esto espanta la inversión sin lugar a dudas”.
Segundo, un decreto de repatriación de los fondos de pensión privados, que puede tener un objetivo loable, pero que en la práctica genera una inversión forzosa y puede tener implicaciones negativas para el sistema financiero y para la inversión en el mediano plazo.
Tercero, el decreto de emergencia económica, que no solamente no estaba justificado, sino que va en contravía de muchos de los principios básicos fiscales del Estado de derecho.
Igualmente, María Soledad Mosquera, directora sectorial S&P Global, Colombia y Panamá, explicó que como calificadora de riesgo, más allá de ver una línea política, evalúan el impacto de las decisiones de política del Gobierno en la economía y, por eso, les dan mucho valor a las reglas claras, las cuales no solo le dan confianza al inversionista, sino previsibilidad.
Oliver Wack, gerente general de Control Risks para Colombia y la Región Andina, añadió que lo más importante para los inversionistas no es quién gana las elecciones, sino qué tan predecible será el nuevo mandatario y qué se puede esperar para el día después.
“La mayoría de las inversionistas y compañías pueden trabajar con gobiernos de izquierda, de derecha o de cualquier línea ideológica, con tal de que haya una certeza regulatoria”, anotó.
También dijo que, según las encuestas, en el actual proceso electoral de Colombia existe la posibilidad de ir de un extremo ideológico a otro.
“Probablemente sabríamos a qué va el próximo gobierno, moviendo el barco de un extremo a otro, generando inestabilidad y más volatilidad, pero si luego en las próximas elecciones vuelve y se mueve el barco para el otro extremo, se generaría una narrativa confusa”, precisó.
En su concepto, Colombia debe proyectarse ante el mundo como un país relativamente estable, en el que sea posible invertir con una visión de largo plazo —de 15 o 20 años— y no como uno que oscila de un extremo a otro en cada ciclo electoral.
Los panelistas del Gran Foro Colombia 2026 insistieron en que una de las predicibilidades más urgentes es la que tiene que ver con la política fiscal, pues el gasto público está creciendo cinco veces más que los ingresos.
“Y cuando eso ocurre y se acude al sistema financiero, este cobra una tasa de interés más alta. Y es justamente lo que le está pasando a Colombia. Hoy el país paga por los títulos de deuda entre 13 % y 14 %, casi que el doble de lo que pagábamos apenas hace una década”, alertó Pabón.
Wack agregó, por su parte, que lo grave no es tanto si la política fiscal se expande o no, pues los inversionistas entienden que hay coyunturas que llevan a gastar más, sino que esa política sea impredecible, se politice y no cuente con el respaldo de instituciones fuertes.








