La tienda de barrio, durante décadas eje del abastecimiento cotidiano de los hogares colombianos, atraviesa una transformación profunda. El consumidor ya no la utiliza como punto principal para hacer mercado, sino como un espacio de compra puntual, reservado para resolver urgencias del día a día.
Así lo evidencia el más reciente informe de Servipunto, la unidad de análisis de datos de Servinformación, que revela un cambio estructural en los hábitos de consumo al cierre de 2025.
De acuerdo con el estudio, la frecuencia de visitas a las tiendas cayó 7,1 % durante el año pasado. Aunque las ventas registraron un crecimiento marginal del 1,4 %, este repunte no responde a un mayor volumen de compra, sino al aumento generalizado de precios.

El llamado ‘ticket promedio’ pasó de $9.325 en 2024 a $10.160 en 2025 y alcanzó los $10.850 en enero de 2026, un incremento de 11,8 %. En la práctica, el consumidor visita menos la tienda, pero paga más por productos básicos cada vez más costosos.
Este comportamiento refleja una estrategia clara de ajuste presupuestal. Los hogares están planificando sus compras de abastecimiento en grandes superficies y formatos de hard discount, donde encuentran precios más competitivos, y dejan a la tienda de barrio únicamente las compras de reposición inmediata.
La improvisación, que durante años caracterizó el consumo en la esquina, empieza a desaparecer.
También se muestra un cambio en la forma de comprar. En lugar de solicitar productos por peso o presentación tradicional, los consumidores piden por valor monetario. En categorías como carnes frías, el volumen cayó 5,4 %, y el pedido típico dejó de ser “media libra” para convertirse en “dos mil pesos de salchichón”.
Algo similar ocurre con productos como el café, donde crecieron las unidades vendidas en formatos mínimos, como sobres o sachets, aun cuando el precio por gramo resulta más alto.

La tendencia se confirma en los productos de despensa. Aunque el precio del arroz disminuyó 1,5 %, su rotación en las tiendas cayó 10,2 %, una señal clara de que estos artículos se están comprando en otros canales. Aceites y granos también registraron descensos de entre 4 % y 7%, lo que limita las ventas complementarias y reduce el margen del tendero.

Para los analistas de Servipunto, el desafío no es únicamente competir en precio, sino entender el nuevo rol del canal tradicional. La tienda ya no es el centro del mercado familiar, sino el respaldo para el “desvare”.

Juan Pablo Muñoz, líder de Data Analytics de la firma, advierte que la lealtad del consumidor está migrando de forma estructural y que quienes no se adapten a esta nueva lógica perderán relevancia frente a formatos más eficientes.
En un contexto de inflación y mayor control del gasto, la tienda de barrio sigue siendo necesaria, pero su papel en la despensa de los colombianos ya no es el mismo.









