Estados Unidos definiría este martes 15 de septiembre si mantiene o modifica su postura frente a Colombia en la evaluación anual sobre la lucha contra el narcotráfico, una decisión observada con especial atención después de la histórica descertificación impuesta hace un año por la administración de Donald Trump.
La determinación presidencial, que debe ser enviada al Congreso estadounidense, clasifica a los principales países productores o de tránsito de drogas y establece cuáles han cumplido, o no, sus compromisos internacionales en materia antidrogas, según los parámetros establecidos por Estados Unidos.

En septiembre de 2025, el gobierno Trump incluyó a Colombia en la lista de países que habían “fallado demostrablemente” en esa tarea, una decisión que no se tomaba contra Bogotá desde hacía casi tres décadas y que cayó como balde de agua fría a la administración colombiana en ese momento.

En ese momento, la Casa Blanca argumentó que durante el gobierno de Gustavo Petro los cultivos de coca y la producción de cocaína habían alcanzado niveles récord y cuestionó la estrategia de acercamiento con grupos armados ilegales.
Aunque Washington mantuvo parte de la asistencia por considerarla de interés nacional, el mensaje fue interpretado como uno de los mayores golpes políticos a la relación bilateral en años. Sin embargo, el panorama de 2026 es bastante diferente para el futuro del país de cara a la certificación.

La revisión llega una semana después de la visita a Colombia del secretario de Estado, Marco Rubio, y en medio de un relanzamiento de la relación bilateral con el gobierno de Abelardo De La Espriella. Ambos países han anunciado nuevas iniciativas de cooperación en seguridad, inteligencia y lucha contra el narcotráfico, además de acuerdos orientados a fortalecer la inversión y la coordinación regional.

Washington también ha aumentado la visibilidad de su cooperación antidrogas con Colombia. En los últimos días, el Comando Sur difundió imágenes de operaciones relacionadas con la interdicción del narcotráfico en la zona de Tumaco, uno de los principales corredores de salida de cocaína hacia el Pacífico.
Aun así, la decisión no llega en un escenario libre de polémicas. La estrategia antidrogas de Estados Unidos para 2026 mantiene a Colombia como un actor central debido a su condición de principal productor mundial de cocaína y plantea una política más enfocada en resultados verificables, como reducción de cultivos, destrucción de laboratorios e interdicción.

Entre las razones para creer que se certificará al país está un informe divulgado este fin de semana por la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham) que sostiene que Colombia llega mejor posicionada que hace un año a la evaluación de Washington, aunque advierte que persisten desafíos técnicos relacionados con la producción de cocaína y el control territorial de organizaciones criminales.
