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Muere el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Jalifa bin Zayed Al Nahyan

El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos decretó “un duelo oficial y las banderas a media asta” por 40 días.


El presidente de Emiratos Árabes Unidos, jeque Jalifa bin Zayed Al Nahayan, falleció este viernes a los 73 años de edad, tras varios años con problemas de salud, anunció la agencia de noticias oficial emiratí WAM, que cita a las autoridades.

El gobierno decretó “un duelo oficial y las banderas a media asta” por un periodo de 40 días, informó la agencia de noticias nombrada anteriormente.

Al Zayed, presidente de Emiratos desde el 3 de noviembre de 2004, sufrió un derrame cerebral en 2014, que le llevó a asumir desde ese momento un perfil más bajo en los asuntos de estado y a entregar sus competencias ejecutivas ―aunque mantuvo las ceremoniales― a su hermanastro y actual líder de facto del país, el príncipe heredero Mohamed bin Zayed Al Nahyan.

Se espera que Mohamed bin Zayed asuma formalmente la presidencia de Emiratos tras el fallecimiento de su hermanastro.

Vale recordar que, Leonid Kavchuk, quien fuera primer presidente de Ucrania entre 1991 y 1994, también falleció el pasado martes 10 de mayo a los 89 años tras una larga enfermedad, según informó el partido oficialista Servidor del Pueblo en sus redes sociales.

Desde ese partido oficialista recordaron que bajo la presidencia de Kavchuk, Ucrania aprobó sus principales símbolos, como la bandera, el himno o el emblema nacional.

Asimismo, Ucrania logró la independencia definitiva, reconocida a nivel internacional, de la Unión Soviética, que poco más tarde se disolvería, y configuró las Fuerzas Armadas.

“Hasta hace poco, Leonid no dejaba de participar en la vida política del país y apoyar la paz, la independencia y el éxito de Ucrania. En julio de 2020, encabezó la delegación de Ucrania al Grupo de Contacto Trilateral sobre la solución pacífica de la situación en Donbás”, detallaron el pasado martes.

Funeral en Jerusalén de la periodista palestina Shireen Abu Akleh

Una iglesia de Jerusalén acoge este viernes el funeral de la periodista palestina-estadounidense Shireen Abu Akleh, quien murió el miércoles de un disparo en la cabeza durante una operación militar israelí en Cisjordania.

Su funeral tendrá lugar en un contexto de violencia continua, al estallar nuevos enfrentamientos en el campo de refugiados de Yenín, donde murió la periodista, en los que un palestino resultó herido de bala en una nueva operación del ejército israelí, según la agencia oficial palestina Wafa.

Los restos de la popular reportera de la cadena catarí Al Jazeera, cristiana de 51 años nacida en Jerusalén Este, serán enterrados más tarde cerca de sus padres en un cementerio cercano a la Ciudad Vieja.

La policía israelí dijo a la AFP que como prevención, debido a que se esperan “miles de participantes” en el funeral, desplegó fuerzas adicionales y cerró carreteras.

Miles de palestinos ya le rindieron homenaje el jueves durante una ceremonia oficial en Ramala, sede de la Autoridad Palestina de Cisjordania.

La periodista, con chaleco antibalas con el rótulo “Prensa” y un casco, cubría una operación militar en un campo de refugiados en Yenín, en Cisjordania, un territorio palestino ocupado por Israel desde 1967.

El anuncio de su deceso conmocionó a la población palestina y al mundo árabe, que había seguido durante más de dos décadas sus reportajes de Al Jazeera, pero también en Europa y Estados Unidos.

En varios territorios palestinos surgieron protestas espontáneas y una calle de Ramala fue rebautizada con su nombre.

“Pruebas forenses”

El ejército israelí lanzó varias operaciones en las últimas semanas en el campo de refugiados de Yenín, bastión de las facciones armadas palestinas en el norte de Cisjordania, de donde proceden los autores de recientes atentados mortales en Israel.

El origen de la bala mortal dio lugar a varias hipótesis. Al Jazeera acusó a las fuerzas israelíes de matar “deliberadamente” y “a sangre fría” a su periodista estrella.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, sugirió que “probablemente” había muerto a consecuencia de los disparos de combatientes palestinos.

Pero unas horas más tarde, su ministro de Defensa, Benny Gantz, dijo que el ejército “no está seguro de cómo fue asesinada”. “Puede haber sido un palestino el que le disparó (...) El disparo también puede haber venido de nuestro lado, estamos investigando”, añadió.

“Necesitamos las pruebas forenses” de los palestinos, incluida la bala que mató a la periodista, para realizar una investigación “completa”, añadió Gantz.

Israel ha pedido a los palestinos la bala para que “se pueda llevar a cabo una investigación científica para rastrear el origen del disparo”, dijo a la AFP una fuente de seguridad israelí.

Israel también ofreció a funcionarios palestinos y estadounidenses “estar presente” durante el examen, según la misma fuente.

Con información de Europa Press y AFP