El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que Nicolás Maduro era un fugitivo de la justicia estadounidense y recordó que por él se estaba ofreciendo una recompensa de hasta 50 millones de dólares.
“Creo que nos ahorramos 50 millones de dólares”, manifestó Rubio en medio de la rueda de prensa en la que el Gobierno de Estados Unidos, en cabeza del presidente Donald Trump, reveló detalles de la operación en Venezuela.

“Quiero ser claro sobre algo, Nicolás Maduro tuvo múltiples oportunidades de irse, tuvo ofertas muy generosas y eligió mantenerse como un salvaje, jugar, y el resultado es lo que vimos anoche”, señaló Rubio tras la captura de Maduro.
El secretario de Estado manifestó que el líder del régimen venezolano se puso a jugar y a amenazar a Estados Unidos con diferentes temas, como que iba a confiscar las empresas petroleras estadounidenses y a arrestar a los ciudadanos.
“Le gusta jugar y cree que nada le va a pasar. Quiero que las personas entiendan que tenemos un presidente que no juega, cuando él dice que va a hacer algo o va a abordar un problema está hablando en serio”, recalcó.

“Quería jugar como niño grande y ahora tiene otro problema, y ahora creo que el mensaje acá debería ser para todo el mundo: no jueguen con nosotros, no jueguen con este presidente, porque no les va a ir bien”, sentenció el secretario de Estado de Estados Unidos.
Entre los problemas que resalta Rubio se encuentra la acusación del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York sobre Maduro y otras cinco figuras del régimen venezolano, a quienes señala de liderar por más de dos décadas una conspiración internacional de narcoterrorismo, tráfico de droga a Estados Unidos y uso de armas de guerra.
“Durante más de 25 años, líderes de Venezuela abusaron de sus posiciones de confianza pública y corrompieron instituciones legítimas para importar toneladas de cocaína a los Estados Unidos”, señala la acusación.

En el centro de esa estructura, de acuerdo con el escrito de acusación, se encuentra Nicolás Maduro, descrito como quien “se sienta hoy en la cúspide de un gobierno corrupto e ilegítimo que, por décadas, ha utilizado el poder del Estado para proteger y promover actividades ilegales”.
Según el escrito, Maduro “utilizó su autoridad obtenida ilegalmente y las instituciones que corrompió para transportar miles de toneladas de cocaína a los Estados Unidos”, primero como congresista, luego como canciller y finalmente como presidente de facto.
