Estados Unidos

Nicolás Maduro volvió al estrado en EE. UU.: demacrado, sin sonrisas y con futuro incierto

El caído dictador venezolano, Nicolás Maduro, compareció por segunda vez ante la Justicia estadounidense. Su defensa intentó desestimar el caso, mientras él mostró un notable desgaste físico y mental.

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28 de marzo de 2026 a las 2:34 a. m.
Los fiscales estadounidenses acusaron a Maduro y a Flores de “saquear la riqueza de Venezuela”.
Los fiscales estadounidenses acusaron a Maduro y a Flores de “saquear la riqueza de Venezuela”. Foto: AP

Este mes se cumplieron exactamente 13 años desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela tras la muerte de Hugo Chávez. El entonces elegido por el caudillo venezolano fue puesto en su cargo, según se dice, por su lealtad inquebrantable a las ideas socialistas que desde 1999 llegaron al poder en el vecino país. Eso lo ayudó a estar por encima de pesos pesados como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino, pero ahora toda su trayectoria criminal al mando de la nación es su condena.

Maduro lleva ya casi tres meses en poder de las autoridades de Estados Unidos. Toda la pesadilla para el exmandatario venezolano empezó el pasado 3 de enero en la madrugada cuando miembros de la Fuerza Delta del Ejército estadounidense irrumpieron en el cielo venezolano, llegaron al complejo militar de Fuerte Tiuna y capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para ser llevados ante la Justicia por cargos relacionados con narcotráfico y posesión de armas de guerra.

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En su primer cara a cara frente a la Justicia el pasado 5 de enero, Maduro y Flores se declararon inocentes de todos los cargos. El derrocado dictador aseguró que seguía siendo el presidente legítimo de su país y que se encontraba secuestrado en territorio estadounidense. “Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, manifestó en su momento el hombre que supo ser el patriarca de Venezuela por más de una década.

Este jueves, Nicolás Maduro tuvo su segunda comparecencia ante la Justicia de Estados Unidos. Todo arrancó a las 11:40 de la mañana, cuando se abrió una puerta lateral en la sala del piso 26 de la corte, con paredes tapizadas en madera oscura, piso con alfombra azul y vistas elevadas a los puentes de Manhattan. Una audiencia totalmente privada en la cual no se permitían cámaras televisivas ni tomar fotografías, pero los testigos hablaron de que el exlíder venezolano entró al recinto con paso lento, demacrado, mucho más delgado, con ojeras y una sonrisa débil.

Bosquejo de artista que ilustra al expresidente venezolano Nicolás Maduro en el tribunal de Nueva York, el 26 de marzo del 2026. (Elizabeth Williams via AP)
Bosquejo de artista que ilustra al expresidente venezolano Nicolás Maduro en el tribunal de Nueva York, el 26 de marzo del 2026. Foto: AP

A Maduro se le vio canoso, más delgado y sin esposas; el exdictador vestía un overol beige y zapatillas deportivas. Tanto el exmandatario como su esposa, Cilia Flores, portaban uniformes de prisión. El hombre saludó a sus abogados y se puso los auriculares para escuchar la traducción del inglés al español de lo que se dijera en la sala. Nunca sonrió mucho y su mirada fue definida como blanca y vacía, un contraste con el tono desafiante que manejó en enero.

El principal nudo de la audiencia de este jueves fue el que se venía anunciando desde hace semanas. La defensa de Nicolás Maduro, liderada por el experimentado abogado Barry Pollack, argumentó que el Gobierno estadounidense estaba violando los derechos del venezolano al impedir que el Gobierno de Caracas financiara los honorarios del equipo legal. Según documentos judiciales, una oficina del Departamento del Tesoro autorizó inicialmente el uso de esos recursos el 9 de enero, pero retiró el permiso pocas horas después sin explicación.

Las sanciones impuestas por Washington prohíben el uso de fondos del Estado venezolano sin una licencia especial de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Pollack señaló que no tiene sentido recurrir a defensores públicos en un caso en el que hay alguien dispuesto y con capacidad de financiar la defensa, y advirtió que asignar defensores públicos implicaría desviar recursos destinados a personas sin medios económicos, algo que Maduro tendría en caso de que se otorgara la licencia.

Durante las últimas semanas, el equipo legal del dictador aseguró que el caso tendría que ser desestimado, el primer argumento a favor de Maduro en su caso. Pero recibió un portazo este jueves. La respuesta del juez federal Alvin Hellerstein fue contundente: declaró que no desestimará los cargos. “No voy a desestimar el caso”, dijo durante la audiencia. Los fiscales acusaron a Maduro y a Flores de “saquear la riqueza de Venezuela”

El juez Alvin Hellerstien habla durante una audiencia preliminar en el caso de narcotráfico del expresidente venezolano Nicolás Maduro, el jueves 26 de marzo de 2026, en el tribunal federal de Manhattan, Nueva York.
El juez Alvin Hellerstien habla durante una audiencia preliminar en el caso de narcotráfico del expresidente venezolano Nicolás Maduro, el jueves 26 de marzo de 2026, en el tribunal federal de Manhattan, Nueva York. Foto: AP

Hellerstein, por su parte, dio por terminada la sesión cuando el reloj marcaba las 12:45, sin precisar cuándo decidirá si Maduro puede o no utilizar fondos del Gobierno venezolano para su defensa. Afirmó que agendará otra audiencia en el futuro, pero no dio fecha. “Espero dar a conocer mi decisión lo antes posible”, declaró el togado de 92 años. Cuando esto pasó, Maduro se levantó, estrechó la mano de sus abogados y traductor, saludó al defensor de Cilia y le dijo a su equipo legal “hasta mañana” al salir.

Este jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se manifestó nuevamente sobre el caso, declarando que Maduro enfrentará “otros cargos” judiciales más adelante. “Ha sido demandado por solo una fracción de las cosas que ha hecho. Otros cargos serán presentados, como probablemente saben”, declaró antes de una reunión de su gabinete. El mandatario expresó su confianza de que sea acusado también de haber “vaciado sus cárceles sobre nuestro país”, según dijo. “Espero que esa acusación sea presentada en algún momento; debería serlo”, comentó. “Era un gran traficante de drogas”, añadió el mandatario republicano.

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Otro de los temas claves fue que la defensa de Cilia Flores alertó durante la audiencia sobre el estado de salud de la acusada y solicitó atención médica urgente. El abogado Mark Donnelly explicó que su clienta padece una afección cardiaca relacionada con la válvula mitral y que necesita un electrocardiograma a la mayor brevedad. Hellerstein pidió ser informado en caso de que surgiera algún obstáculo en ese proceso. En horas de la tarde se autorizó un examen médico para verificar la condición de la antigua primera dama de Venezuela.

Con esto, Maduro tendrá que volver a su encierro en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde pasa sus días en su celda de aproximadamente tres metros de longitud por dos de ancho. Dentro de ella hay apenas una cama de metal, un inodoro, un pequeño lavamanos y una ventana angosta, donde a duras penas logra colarse la luz del sol. Solo puede salir tres veces a la semana por periodos de una hora y, cuando lo logra, es esposado de pies y manos.

Retrato de Nicolás Maduro durante su primera audiencia ante la justicia estadounidense.
Retrato de Nicolás Maduro durante su primera audiencia ante la justicia estadounidense. Foto: AFP

Antes de la audiencia, el hijo del depuesto dictador, Nicolás Maduro Guerra, avisaba que su padre y Cilia Flores estaban “muy bien, están muy fuertes. Con mucho ánimo, con mucha fuerza”. Y señaló: “Vamos a ver a un presidente delgado, atleta, haciendo ejercicio todos los días, y a una primera combatiente firme y alerta”. Posteriormente, aseguró que confía en que ambos vuelvan muy pronto a Venezuela en libertad.

Ahora, el futuro del caso se define en varios pasos. El primero, concreto, es que el juez Hellerstein tiene que resolver si Maduro puede o no usar fondos del Estado venezolano para pagar a su defensa. El magistrado terminó la audiencia sin tomar una decisión, pero manifestó dudas sobre la congelación de esos fondos por parte del Gobierno de Estados Unidos. Dijo que anunciaría su fallo “lo antes posible”, pero sin dar fecha. Si da la licencia para que el exmandatario pueda recibir fondos desde Venezuela, podría recibir una apelación desde la Casa Blanca que alargaría por meses el proceso.

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Para un juicio como tal aún podrían faltar años, ya que la recolección y entrega de pruebas, así como las mociones preliminares, son bastante demoradas. Si eso se cumple, el juez Hellerstein tendría 94 años cuando presida el proceso. The New York Times reportó que fue visto quedándose dormido durante un juicio el año pasado. Por ahora, el caso entra en una etapa lenta pero clave para determinar bajo qué condiciones será juzgado el antiguo dictador de Venezuela.