Siguen los problemas judiciales del caído dictador venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores; podrían agravarse en Estados Unidos. Según varias personas familiarizadas con la investigación, citadas por CNN, fiscales federales de Nueva York se preparan para presentar nuevos cargos relacionados con la presunta tortura de ciudadanos estadounidenses que estuvieron detenidos en cárceles venezolanas durante los últimos años.
De acuerdo con las fuentes consultadas por la cadena estadounidense, el anuncio podría realizarse en las próximas horas y estaría vinculado a casos que Washington ha catalogado como detenciones ilegales de más de una decena de estadounidenses bajo el régimen de Maduro.

La investigación también evalúa imputar a otras personas que habrían participado en los presuntos abusos contra ciudadanos de Estados Unidos mientras permanecían bajo custodia de las autoridades venezolanas.
Los nuevos cargos estarían relacionados con denuncias presentadas por varios ciudadanos estadounidenses que permanecieron encarcelados en Venezuela y que han señalado haber sido víctimas de torturas y malos tratos.

Entre ellos figuran Matthew Heath y Osman Khan, quienes fueron liberados en un intercambio de prisioneros en octubre de 2022. Ambos sostienen que durante su cautiverio fueron sometidos a ahogamiento simulado, descargas eléctricas, amenazas de violencia sexual, administración de sustancias psicotrópicas y largos periodos de aislamiento.
Heath, exintegrante de la Infantería de Marina de Estados Unidos, llegó incluso a intentar suicidarse durante su detención, según registros judiciales citados por CNN.

Otro de los casos que forma parte del expediente es el de los llamados “Citgo 6”, un grupo de ejecutivos petroleros estadounidenses detenidos en Venezuela en 2017 y encarcelados durante casi cinco años. Algunos de ellos, entre los que se encuentran Tomeu Vadell, Alirio José Zambrano y José Luis Zambrano, han denunciado haber sufrido torturas y condiciones extremas de reclusión.
Varios de los estadounidenses estuvieron recluidos en instalaciones de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo que ha sido señalado por organizaciones internacionales de derechos humanos.

Maduro y Flores fueron capturados en enero durante una operación militar estadounidense en Caracas y posteriormente trasladados a Nueva York. Ambos se han declarado inocentes de los cargos de conspiración para cometer narcoterrorismo y otros delitos formulados en su contra. Permanecen detenidos sin derecho a fianza mientras avanzan los procesos judiciales.
Se espera que Flores comparezca este jueves ante un tribunal federal, donde su defensa solicitará que se le conceda arresto domiciliario mientras se desarrolla el juicio.

Un informe de Naciones Unidas concluyó que la DGCIM fue responsable de “detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas” contra opositores y otras personas bajo custodia. El documento sostiene que el organismo recurrió de manera sistemática a prácticas que incluían descargas eléctricas, asfixia con bolsas plásticas, simulaciones de ahogamiento, golpizas, violencia sexual, privación de alimentos y agua, así como exposición a temperaturas extremas.
