Donald Trump le otorgó la Medalla de Honor, su máxima condecoración militar, al suboficial del Ejército Eric Slover por su papel como piloto durante la operación del 3 de enero que resultó en la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, informaron medios internacionales y fuentes oficiales.
Slover, de 45 años y con más de 20 años de servicio en las fuerzas armadas, pilotaba un helicóptero MH-47 Chinook en el 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales (Airborne), conocido como los Night Stalkers, cuando la aeronave se acercó a la instalación militar en Caracas donde se efectuó el asalto que llevó a la detención de Maduro.

Durante la aproximación al objetivo, el helicóptero recibió fuego enemigo. El piloto fue alcanzado por múltiples disparos en la pierna y la cadera, pero mantuvo el control de la nave lo suficiente para completar la misión, lo que permitió que las fuerzas especiales desembarcaran y continuaran la operación sin que el helicóptero sufriera daño catastrófico, según el relato presidencial ofrecido durante la ceremonia de condecoración.

El presidente Donald Trump le impuso la Medalla de Honor el 24 de febrero durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante una sesión conjunta del Congreso en el Capitolio de Estados Unidos. Trump calificó a Slover como pieza clave de lo que describió como una operación “muy peligrosa”. El piloto recibió una ovación de pie cuando subió al estrado junto a su esposa, apoyándose en un andador mientras se recupera de sus heridas.
“El éxito de toda la misión y las vidas de sus compañeros guerreros dependieron de la capacidad de Eric para soportar un dolor punzante”, dijo Trump en esa ceremonia.

Según registros públicos y fuentes oficiales, Slover se alistó en el Ejército en 2005 y ha servido en unidades de élite durante más de dos décadas. Su trayectoria incluye múltiples condecoraciones previas: dos Distinguished Flying Cross, varias Bronze Star y Purple Heart por acciones pasadas, en particular durante despliegues en conflictos como la guerra en Afganistán.

Durante su despliegue en Afganistán en noviembre de 2009, en la provincia de Badghis, Slover participó en una misión de evacuación médica que se tornó extremadamente peligrosa cuando un cohete perforó el helicóptero que pilotaba. A pesar del impacto, el artefacto no explotó y Slover logró completar el vuelo.
Tras aterrizar, fue el primero en bajar para coordinar la atención a los heridos y asegurar el helicóptero hasta que llegaron especialistas en desactivación de explosivos. Dicha operación es considerada como una de las más claves de dicho desembarco.
