SEMANA: ¿Cómo se siente después de estos diez días de arresto?
SAMUEL ADRIÁN: Muy bien y fortalecido. Contentos de que la gente haya respondido levantando su voz. Se notó la voz del pueblo colombiano; todos nos dimos cuenta de qué quieren los colombianos para los niños. La mayoría no está de acuerdo en atentar contra su dignidad humana, contra su inocencia. En Colombia se presentó el proyecto de ley Laura, que precisamente es la joven sobre quien hicimos el documental con su historia. Y esto marca un precedente de lo que realmente quiere la gente y lo que rechaza.


SEMANA: ¿Fueron duros estos días?
S.A.: Aquí no es importante cómo estuve porque ya estoy libre y sigo con mi vida normal. Pero hay niños que son víctimas de esta agenda, son niños que van a tener que sufrir las consecuencias irreversibles de por vida; siguen cayendo en el engaño de médicos que le dieron la espalda al juramento hipocrático, que es velar por el bienestar de sus pacientes. Esos niños son las verdaderas víctimas; los padres también, porque han sido engañados y les dicen que si prefieren un niño trans o un niño muerto. Les dicen que si no llevan a sus hijos a que se hagan estos procedimientos de transición de género vía hormonal, vía bloqueadores de pubertad, entonces los están impulsando a un barranco en donde se toparán con la depresión y, posteriormente, con el suicidio.

SEMANA: Y se puso el debate en la mesa sobre estos tratamientos…
S.A.: Así es, es impresionante. Debemos evitar que los niños sean llevados a procedimientos de los cuales muy probablemente el día de mañana van a ser víctimas y con consecuencias irreversibles; de vivir arrepentidos de haber tomado decisiones cuando su cerebro ni siquiera estaba completamente desarrollado.
SEMANA: ¿En algún momento usted pensó en borrar lo que le ordenaron?
S.A.: Jamás. Sabíamos que lo que estábamos haciendo era una causa noble, que estábamos documentando verdades y que no había por qué temer. Pagar diez días de arresto por mostrar una verdad no es ningún castigo.
SEMANA: El médico que usted mostró en el documental dijo, mientras usted estaba arrestado, que sus procedimientos no son malos.
S.A.: Para él no, pero lo curioso es que hemos visto ya muchos países de Europa que terminan prohibiendo estos procedimientos porque están arrepentidos. En Inglaterra tenemos el caso de la doctora Hillary Cass (pediatra), que llevó a cabo una investigación sobre niños que eran tratados con bloqueadores de pubertad y con hormonas. Y esta investigación fue encargada directamente por el Departamento de Salud del Estado; desde el Gobierno se encargaron de hacer esta investigación que concluyó que no había suficiente evidencia científica de beneficios para los niños que se sometieron a estos procedimientos. Pero sí hay evidencias de consecuencias irreversibles. Lo hemos visto en Europa, en Estados Unidos, en Argentina, en Brasil. En esos países fueron prohibidos estos procedimientos en menores de edad. Lamentablemente, hay gente que prefiere llenarse los bolsillos de dinero antes que velar por la inocencia y por la salud de los más vulnerables, que son los niños. Esto termina siendo un negocio que atenta de nuevo contra la niñez.

SEMANA: ¿Cómo surge la idea de hacer este documental?
S.A.: Vine a Colombia en 2024 y, con Jonathan Silva y otros activistas, planeamos una gira de conferencias. Investigando y platicando con Jonathan Silva me di cuenta de que Colombia era un país que tenía una facilidad jurídica para hacer estos procedimientos en niños, que es fácil acceder a estos procedimientos de transición, como no sucede en otros países. La misma Corte Constitucional en la Sentencia T-218 dice que los niños pueden acceder a procedimientos de transición vía hormonal y vía quirúrgica. Si bien el día de hoy no se están llevando a cabo procedimientos quirúrgicos en niños, sí se preparan con hormonas, con bloqueadores de pubertad, para que el día de mañana los mutilen, les corten el pene, los pechos, y les hagan un pene falso o una vagina falsa. El día de hoy lo que más se está practicando es el tema de transición de género vía hormonal y bloqueadores de pubertad. El documental se llama Colombia: fábrica de niños trans. Y hoy en día en Colombia se les enseña a los niños en la escuela que pueden ser lo que quieran ser, que quizá nacieron en el cuerpo equivocado y pueden ser trans. En una fábrica hay proveedores y tenemos a las grandes farmacéuticas que proveen las hormonas y que proveen los bloqueadores de pubertad. Y, finalmente, tenemos también clientes, que son los padres de familia engañados que terminan sometiendo a sus hijos a esta agenda y procedimientos que cuestan entre 18 y 25 millones de pesos. Entonces, dime tú si esto no es un negocio. El doctor Mario Angulo (mencionado en el documental) salió a decir hace poco en una entrevista que había tratado a 114 niños. Imagínate, 114 clientes pagando entre 18 y 25 millones de pesos colombianos. Entonces, evidentemente, es un negocio. A ellos lo que les interesa no es la salud del niño; a ellos lo que les interesa es llenarse los bolsillos a costa de la salud de un niño.

SEMANA: En Colombia está prohibido que un menor compre cigarrillos, alcohol o que vote. ¿Por qué sí se pueden hacer estos procedimientos antes de los 18 años?
S.A.: Claro, eso es una incongruencia total, no es posible. Tampoco manejar un auto, pero sí puede decidir que lo preparen con hormonas para que el día de mañana le corten el pene cumpliendo sus 18 años, como si eso realmente fuera a traerles una felicidad.
SEMANA: Incluso hay un debate médico; algunos respaldan su postura…
S.A.: Eso me agrada porque, así como se han levantado algunos tratando de proteger a este médico, me da gusto que haya médicos que sí valoran y respetan el juramento hipocrático.
SEMANA: Dicen que ustedes tienen una guerra en contra de los trans. ¿Qué les responde?
S.A.: Esto no es una guerra en contra de los trans, esto es una guerra en contra de las mentiras destructivas. Para mí, un niño trans no existe. Existen niños sanos cuyo desarrollo es detenido, es congelado con el fin de supuestamente cambiarles el sexo, algo que no existe, algo que no es verdad. Esto es una guerra a favor de la humanidad, a favor de la inocencia de los niños; es una guerra a favor de su dignidad, a favor de su integridad física. Si alguien mayor de edad quiere tomar una decisión de convertirse en lo que quiera, de darle vuelo a sus fantasías, está en su derecho, en su libertad de hacerlo, que lo haga, pero que a los niños no los toquen.

SEMANA: ¿Vendrá la segunda parte del documental?
S.A.: Claro, regresamos de nuevo muy motivados, regresamos con la moral muy alta, regresamos confiando en que este trabajo que estamos haciendo ha rendido frutos y va a tener más frutos. Vamos a hacer una segunda parte, estamos trabajando en eso, alimentándonos de más argumentos, compartiendo todo lo que ha sucedido estos días. Tenemos testimonios de más profesionales de la salud, algunos congresistas, y estamos listos para hablar, tomar algunos argumentos de los que han salido y desmentir mentiras que incluso, como te mencionaba, desde el Congreso algunos han salido a decir.

SEMANA: Algunos creyeron que lo iban a silenciar con esta decisión judicial…
S.A.: Y ha sido todo lo contrario: los protagonistas de nuevo son los padres, madres, congresistas, médicos, activistas, creadores de contenido, las personas que decidieron no quedarse calladas y tomarse esto como algo personal. Cuando se trata de nuestros niños, tenemos que tomarlo personal. Esto también ha servido para sacudir no solo a Colombia, sino a América Latina, para que entendamos lo importante que es estar firmes en nuestros valores y principios, estar firmes en la verdad. Lo que está en juego es el futuro de nuestros niños.
SEMANA: ¿Qué les dice a los congresistas?
S.A.: Les diría que, antes de cualquier interés político, pongan por encima a los niños. El interés superior de los niños es que ellos puedan experimentar la niñez en toda su amplitud, que sean felices, que no estén cuestionando si nacieron o no en el cuerpo equivocado. Les diría que traten de hacer esto rápido. Vienen cuatro debates. Ya tenemos el ejemplo de Brasil, ya tenemos el ejemplo de Argentina, el de Suecia, el del Reino Unido. Entonces, ¿qué más estamos esperando en Colombia? Hay que aprobar este proyecto de ley.
