El doble homicidio del empresario Gustavo Aponte y de su escolta Luis Gabriel Gutiérrez sigue impactando a Colombia. A un poco más de 48 años de los hechos, se siguen conociendo más detalles del macabro sicariato.
Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, un empresario de 46 años dedicado al sector arrocero y vinculado a compañías como Flexo Spring S.A.S. e Incoltapas, salía de un reconocido gimnasio en La Cabrera junto a su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, cuando un sicario se acercó sigilosamente y abrió fuego sin piedad.
Aponte recibió un disparo fatal en la cabeza, mientras que Gutiérrez, un intendente retirado de la Policía Nacional con años de experiencia en seguridad, fue impactado por tres balazos en la espalda, lo que le arrebató la vida en el acto.



El sicario, disfrazado de ejecutivo con traje y maletín para pasar desapercibido entre el bullicio de la tarde, caminó unos 15 metros desde su posición de vigilancia hasta las víctimas, que ya se disponían a subir a su vehículo.
El criminal disparó a quemarropa contra Aponte y, antes de que el escolta pudiera reaccionar, lo abatió también; luego corrió hacia una motocicleta que lo esperaba en la carrera Séptima, estacionada en una gasolinera cercana desde diez minutos antes, y huyó raudamente.
El general Giovanny Cristancho, de la Policía Nacional, reveló que los criminales habían estudiado a fondo las rutinas de las víctimas: “Se paró a esperarlo dos minutos antes. Ya tenían estudiadas las rutinas; sabían cómo y por dónde salían”.


Tras los hechos se han hecho públicas las voces de algunos de los familiares de las víctimas. Los padres de Gustavo Aponte, visiblemente destrozados, han expresado su desconcierto ante la brutalidad del hecho. Ellos han insistido en que su hijo era un hombre dedicado a su familia y a causas sociales, como la Fundación Gustavo Aponte Rojas, que atiende a menores vulnerables en Patio Bonito. “Era un padre ejemplar y un empresario honesto, nunca imaginamos algo así”.
Su madre, con la voz quebrada, añadió: “Nosotros criamos a un hijo bueno, que ayudaba a los demás; esto nos ha dejado un vacío inmenso”. Estas palabras reflejan no solo el duelo personal, sino la frustración por la aparente falla en el esquema de seguridad, ya que Gutiérrez estaba solo ese día, a diferencia de otros turnos donde había más escoltas.
Otro familiar que ha decidido hablar sobre este macabro crimen es el del hermano del escolta fallecido. Miguel Ángel Gutiérrez, quien habló por primera vez públicamente para Noticias Caracol, rompió el silencio y aseguró que “él nunca nos manifestó que tuvieran amenazas o algo por el estilo, por eso se nos hace muy extraño todo esto tan repentino”.


Gutierrez expresó lo siguiente, con profundo dolor: “Vine a mirar cómo las cosas pasaron. Mi hermano estaba solo con don Gustavo ese día, y todo fue tan rápido… Llevábamos años con esa confianza, y de repente esto”.
El hermano del escolta también aseguró que “se nos hace muy extraño todo esto”, dejando entrever que la familia sospecha de algo más allá dentro del caso de sicariato.
