política

Piedad Córdoba, ¿un dolor de cabeza para la campaña de Petro?

En el debate reciente de SEMANA y El Tiempo, los líos judiciales de la senadora electa centraron parte de la discusión.


La exsenadora Piedad Córdoba se convirtió en un desgaste para la campaña presidencial de Gustavo Petro. Su proceso por la farcpolítica en la Corte Suprema, las denuncias recientes de su exasesor Andrés Vásquez, que apuntan a que politizó las liberaciones de los exsecuestrados de las Farc, además de sus supuestos nexos con Álex Saab, testaferro de Nicolás Maduro, ponen en aprietos al líder del Pacto Histórico.

Petro, seguramente, no perderá electores por los escándalos que sacuden a Córdoba porque su nicho de seguidores es fiel y lo convirtió en el candidato presidencial más votado el domingo pasado con 4.487.551 votos, una cifra que fácilmente lo ubica en una segunda vuelta presidencial. No obstante, el ruido que generan los líos de la congresista es innecesario a estas alturas de la campaña.

El líder de izquierda -quien debería dedicarse más a aclarar a la opinión pública algunas de sus polémicas propuestas como la eliminación de las EPS, el futuro del sistema pensional en el país y el tren eléctrico que, según él, construirá desde el Caribe hasta el Pacífico- ocupa gran parte de los debates y conferencias de prensa en fijar su posición frente a Córdoba.

La senadora electa no está condenada y no ahorra esfuerzos en defenderse, pero los señalamientos en su contra han terminado salpicando a Petro, quien no tiene nada que ver en las actuaciones pasadas de la hoy congresista, pero ha tenido que pronunciarse en varios escenarios, incluso en el Pacto Histórico, para calmar la oposición contra la dirigente.

La exsenadora solicitó recientemente que se defina prontamente la comisión de Ética del Pacto Histórico donde ella pretende demostrar lo que llama su “plena inocencia”. “Pido que las sesiones sean públicas para que el país pueda apreciar el trasfondo de estos casos fabricados en mi contra”, aseguró.

Sin embargo, ese no es el escenario para aclarar su situación. Es la Corte Suprema, que avanza en el llamado a testigos para esclarecer el papel de Córdoba con la farcpolítica.

Cualquiera que sea la decisión del comité de ética del Pacto Histórico no será creíble de cara al país porque la decisión la produce su propio partido político.

Mientras la Corte Suprema decide, Córdoba se convirtió en el objetivo para atacar al petrismo, en la figura perfecta para cuestionar al líder de izquierda, quien se la juega toda con tal de convertirse en candidato presidencial en la primera vuelta.

Esa debilidad la ha sabido aprovechar la candidata presidencial Íngrid Betancourt, quien además de aspirante en la contienda estuvo más de seis años secuestrada por las Farc y habla contra Piedad Córdoba como víctima directa de la privación de la libertad.

En el reciente debate organizado por SEMANA y El Tiempo, la colombo-francesa no ahorró cuestionamientos contra Petro por tener como una de sus senadoras a Piedad Córdoba, a quien llamó “Teodora Bolívar”, el nombre con el que la identificaba las Farc, según, denunció su exasesor Andrés Vásquez.

Córdoba ha respondido con furia contra Ingrid Betancourt. La llamó “cobarde desagradecida” y la invitó a un debate público para hablar de paz y las liberaciones unilaterales. “No le endose a la justicia su incapacidad para debatir de cara al país. Y otra claridad candidata: mi fuero en este caso no depende de mi elección por el Pacto Histórico. Tan de derecha y tan poco de derecho”, expresó la congresista.

El ruido que genera la investigación de la senadora en la Corte Suprema seguirá haciendo eco en la campaña de Petro. Y él, que podría avanzar en otros asuntos, tendrá que dedicarse en los próximos debates a responder por la líder de izquierda, pese a que ha admitido que los indicios contra ella “son graves” y anticipó que no habrá “solidaridad de cuerpo” en caso de que la justicia la encuentre responsable.

Noticias relacionadas