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Unidad de Servicios Especializados en Convivencia y Justicia, UCJ, de Barranquilla, donde un joven se quitó la vida.
Unidad de Servicios Especializados en Convivencia y Justicia, UCJ, de Barranquilla, donde un joven se quitó la vida. - Foto: alcaldía de Barranquilla

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Aterrador: un joven se quitó la vida dentro de la UCJ en Barranquilla

Jorge Orozco, quien había sido llevado a la UCJ tras protagonizar una riña, al parecer se quitó la vida dentro de las mismas instalaciones.

En la mañana de este jueves 6 de octubre se conoció sobre un caso, al parecer, de suicidio dentro de las instalaciones de la Unidad de Servicios Especializados en Convivencia y Justicia en Barranquilla, que se habría registrado en la noche de este miércoles 5, cerca a las 8:40 p. m.

Un joven de tan solo 22 años, identificado como Jorge Orozco, fue hallado sin vida dentro de una sala de protección a la que había sido llevado presuntamente tras protagonizar una riña con uno de sus familiares.

El cuerpo que yacía sin vida fue encontrado colgado de una soga dentro de las instalaciones y pese a que fue auxiliado y llevado a un centro de salud cercano, nada pudieron hacer los médicos por él.

Desde la Alcaldía de Barranquilla indicaron que Orozco “ingresó a la Unidad en horas de la mañana por motivo de riña con su hermano y su salida se iba a dar en horas la noche de este mismo miércoles”.

Al parecer, la desesperación o motivos que las autoridades no pueden determinar, lo llevaron a tomar la fatal decisión, pues de acuerdo con la información entregada por el mismo joven, los conflictos intrafamiliares se venían presentando desde años atrás. Por lo anterior y, en busca de respuestas, las autoridades indicaron que en el lugar recibió apoyo psicológico profesional.

“Tal como a todos los ciudadanos que ingresan por alguna contravención, se le brindó atención psicosocial, los profesionales que lo atendieron notaron incongruencias en su narrativa de los hechos, por lo cual, procedieron a comunicarse con su padre y su pareja. Finalmente, se acordó iniciar un proceso psicosocial con el consentimiento de todas las partes implicadas, incluyendo la del joven”, se lee en el informe entregado desde la Alcaldía distrital.

Lo más impactante del caso para las autoridades y para la comunidad de la capital del Atlántico es que el hecho quedó grabado en video de las cámaras de seguridad del sitio ubicado en la calle 56 n.º. 11-102 en la vía la Cordialidad.

“El joven aprovechó la oportunidad de la alternancia de la ronda de vigilancia de la Policía para atentar contra su vida en una maniobra de pocos minutos. En estos momentos el caso está en manos de Fiscalía y Medicina Legal, desde la Unidad de Convivencia y Justicia se ha dispuesto del equipo de psicosociales para hacer acompañamiento a la familia en este duro momento”, señaló Nelson Patrón, jefe de la Oficina de Seguridad y Convivencia Ciudadana del distrito.

Suicidio tiene conmocionado al país

En pleno centro de la capital de Antioquia, Karen Castaño tiró su vida al vacío desde el último piso de la Clínica Medellín, la mujer decidió terminar con su existencia, al parecer, el abuso sexual y la mala situación en los negocios la llevaron a tomar la decisión fatal. Con ansiedad describió sus últimos meses antes de publicarlos en las redes sociales y saltar al vacío.

A las 7:00 p. m., varias personas registraban con sus celulares el angustioso momento y pedían ayuda a las autoridades. Sin embargo, pese a las llamadas de alerta, la vida de la joven no se pudo salvar. Ella se tiró con las preocupaciones que la empujaron y los testigos la recibieron en el piso con el dolor de no haberla salvado.

En una carta de 22 párrafos, Castaño le relató a su pequeña hija las razones que la llevaron al suicidio. Con los dedos ágiles y con el destino definido, tecleó sobre una pantalla los dolores que la impulsaron a lanzarse desde el edificio: las pesadillas que encontró dentro de su familia y las batallas que libró en su negocio.

“Me doy cuenta de que mi familia estaba mal, muy mal. No entraré en detalles. Todo lo peor fue que permitieron, y también permití gracias a cosas que desconocía, que durmieras a tus dos años más de una noche en la misma cama que mi abusador y el abusador de otras niñas de la familia y amigas cercanas”, se lee en la carta que le escribió con prisa a su hija.

Karen Castaño dio a entender que la imagen de la persona que protagonizó los abusos la redujo en una crisis que hoy tiene como resultado su suicidio: su rostro le provocaba ansiedad. Aunque trató de perdonarlo, se desgarró por el respaldo que recibió el victimario de las personas cercanas que, con base en sus palabras, conocían los hechos que protagonizó.