A pocos días de la segunda vuelta presidencial, uno de los movimientos políticos que más interrogantes ha generado es el protagonizado por la representante Catherine Juvinao.
La representante Catherine Juvinao confirmó que ella y la exalcaldesa Claudia López esperan alcanzar un acuerdo programático con el candidato Iván Cepeda de cara a la segunda vuelta. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/S43v0uAsWg
— Revista Semana (@RevistaSemana) June 16, 2026
La congresista, hasta hace un día perteneciente al Partido Verde, que durante gran parte del gobierno de Gustavo Petro se convirtió en una de las voces más críticas frente a las reformas, las decisiones y el rumbo de la administración, hoy sostiene conversaciones con la campaña del candidato del oficialismo Iván Cepeda para evaluar un eventual respaldo electoral.
La situación ha llamado la atención porque no se trata de una dirigente que haya mantenido una posición ambigua frente al petrismo. Por el contrario, Juvinao construyó buena parte de su perfil político reciente a partir de fuertes cuestionamientos al Gobierno nacional.

Uno de los principales campos de batalla fue la reforma a la salud. La representante no solo se opuso al proyecto, sino que advirtió sobre los riesgos que, según ella, representaba para el sistema.
En varias entrevistas concedidas a SEMANA sostuvo que la iniciativa podía generar “incentivos perversos para más corrupción” y alertó sobre problemas estructurales en la propuesta impulsada por el Ejecutivo.

Las diferencias fueron tan profundas que incluso provocaron respuestas directas del presidente Gustavo Petro. En abril de 2024, el mandatario le respondió públicamente después de que la congresista cuestionara el manejo de los recursos de la salud y denunciara riesgos de desfinanciación del sistema.
Pero las críticas de Juvinao fueron mucho más allá del debate sanitario. En otras apariciones ante medios de comunicación, la representante afirmó que si existía una ruptura institucional en Colombia, esta era provocada por el propio Gobierno Petro.
Allí señaló que el mandatario estaba inmerso en una dinámica de “autosaboteo” y cuestionó duramente el discurso oficial sobre un supuesto “golpe blando”.

También expresó públicamente su decepción con el presidente. En varias oportunidades aseguró sentirse “embaucada” por Petro debido a lo que consideró incumplimientos de promesas fundamentales, entre ellas el compromiso de no impulsar una asamblea constituyente.
Por eso, los acercamientos con Iván Cepeda han abierto un debate sobre la coherencia política de ese eventual respaldo. La razón es sencilla: el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, no ha ocultado que pretende darle continuidad al proyecto político de Gustavo Petro.

De hecho, en un evento de campaña realizado en Neiva aseguró expresamente que busca convertirse en “el digno sucesor del presidente Petro”.
La postura de Cepeda tampoco parece haber cambiado durante la campaña. El candidato ha defendido la continuidad de varias de las políticas impulsadas por el actual Gobierno y ha insistido en que buena parte de los lineamientos de la administración Petro deben mantenerse en una eventual nueva administración. Las mismas que, hasta hace un tiempo, parecían molestarle a Juvinao.

Esa realidad plantea una contradicción política difícil de ignorar. Si Juvinao ha dedicado años a denunciar lo que considera errores, improvisaciones y riesgos institucionales del gobierno Petro, respaldar a un candidato que se presenta explícitamente como su continuador obligaría a explicar qué cambió en el camino.
Por ahora, la representante ha insistido en que cualquier decisión dependerá de acuerdos programáticos en temas como seguridad, salud, soberanía energética y emprendimiento.

Sin embargo, las cartas ya están jugadas y parece ser que, una de las congresistas que más duramente cuestionó al petrismo, podría terminar apoyando a quien se define como el heredero político de Gustavo Petro.
