SEMANA accedió al contenido de dos audiencias reservadas de 2019 que atendió Rodrigo Londoño, alias Timochenko, último comandante de las extintas Farc, ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en la revisión del macrocaso 01, sobre secuestros atribuidos a la guerrilla. Sus declaraciones levantaron ampolla en la opinión pública del país.

Contra la evidencia y los testimonios de las víctimas, Timochenko rindió su versión ante el alto tribunal de paz: desconoció la crueldad de las retenciones ilegales, justificó el cautiverio de políticos y, aunque la Sala de Reconocimiento escuchó su versión, aseguró que esa diligencia violaba sus derechos y le impedía “disfrutar de las garantías y tratamientos especiales que recoge el acuerdo final” para los guerrilleros.
SEMANA documentó las frases más controversiales que rindió el excabecilla que por primera vez el país conoce.

La “gesta” de Alfonso Cano
Timochenko planteó ante la JEP la posibilidad de reconocerle a Alfonso Cano, su antecesor en la comandancia del grupo guerrillero, la “gesta” por burlar el “cerco” que el Estado colombiano le impuso durante su persecución.
A Cano se le señaló en su momento por intensificar el uso de minas antipersonales, las emboscadas y los ataques focalizados bajo el “plan renacer” y el “plan pistola”. Tenía más de 200 órdenes de captura y condenas acumuladas superiores a los 40 años por crímenes como terrorismo, secuestro y homicidio.
La posibilidad que planteó Timochenko en su comparecencia, en medio de risas socarronas, iba directo a minar la misión de la JEP de cuidar a las víctimas, respetarlas y reconocerlas dentro de un proceso que desempolvó lo más escabroso del conflicto que acorraló al país.

“A él (Alfonso Cano) le toca una situación sumamente difícil, asumir el mando. Él está en medio de un cerco; ya lo tiene ubicado, tiene un cerco impresionante. Hay militares por todos lados, bloqueo económico, no hay forma de entrar remesa, ni intendencia, ni medicina. A Alfonso lo tenían en un acoso tremendo cuando pasa la muerte de Marulanda y él asume. (...) Dos años terribles. Él se sale del cerco con una gesta que algún día habrá que reconocerle a él y a la gente que lo acompañaba. Lo ubican, le hacen la cacería y lo matan”.

La “cacería” de políticos
El excabecilla reveló que las Farc buscaban la liberación de 9.000 guerrilleros presos en diferentes lugares del país bajo la modalidad de canje, con la que deliberadamente la guerrilla usaría a los secuestrados como carne de cañón para transar el trato con el Gobierno. El acuerdo no prosperó. Ante la negativa del Estado, las Farc intensificaron su estrategia y desplegaron una campaña en el país para retener ilegalmente a los políticos de más alto nivel.
Así justificó la macabra decisión: “Como son los políticos los que toman las decisiones, entonces vamos a retener políticos para obligarlos al canje. Esa fue la decisión política. Es una decisión que asumimos todos. La opinión mía, no se retuvieron los políticos que se tuvieron que haber retenido. Político que aparecía, político que iban cogiendo”.

Betancourt y Araújo
Cuando la JEP le preguntó a Rodrigo Londoño por el secuestro de Ingrid Betancourt, en ese entonces candidata presidencial, reconoció que el hecho no le fue consultado. Incluso admitió que habría recomendado no secuestrarla, porque “no era la clase de político” para secuestrar. “Si a mí me hubieran preguntado en ese momento, yo digo: ‘No, no es la clase de político que se debe llevar’”.
Con frialdad, Timochenko también confesó ante la JEP que orquestaba sus acciones violentas para buscar reconocimiento de la opinión pública. Altos funcionarios cayeron como fichas de ajedrez en ese juego macabro planteado desde la guerrilla, como, por ejemplo, la exministra Consuelo Araújo Noguera.

Cuando se le indagó por ese crimen, señaló que obedeció a un intento del grupo armado por dar un golpe mediático que refrendara su posición de autoridad en el país. “Vamos a hacernos sentir, que no hemos desaparecido. Ese fue el argumento del mando que montó ese retén. En esa dinámica aparece esa señora”.
“Para el secuestrado había carne”
Aunque los secuestrados de las Farc denunciaron haber sido sometidos a hambrunas y malos tratos durante su cautiverio, Timochenko intentó pintar otro relato ante los magistrados de la JEP.

Según su versión, eran ellos (los secuestrados) los que “mejor comían”, se les cuidaba su alimentación y se les brindaba un buen trato. Un relato que no se compadece con las pruebas de supervivencia que ellos mismos grabaron para presionar pagos por rescate y en las que sus rehenes siempre se vieron decaídos, delgados y en condiciones que distan del cuento que el excomandante quiso vender.

“Tuve la tarea, recién ingresado, de ayudar a cuidar a los secuestrados. En esas situaciones que les grafiqué, que eran bien difíciles en cuanto a la comida, para el secuestrado había carne, para nosotros no había. Primero había para ellos”.
Cifras infladas
Tratando de reescribir la historia, Rodrigo Londoño le dijo a la JEP que la organización criminal que comandó no pretendía enriquecerse con los secuestros, sino que fueron una herramienta para posicionar su proyecto político bajo las armas. Pero la evidencia de años y años de investigación de las autoridades lo desvirtúa.
“Nosotros no somos una banda de hombres y mujeres que nos alzamos en armas para secuestrar y enriquecernos, como se ha querido presentar, con unas cifras que se inflan, unas cifras que no tienen razón de ser. Las Farc no fue una organización creada para secuestrar, fue una organización con un proyecto político que utilizó el secuestro, en su momento, para financiar el proyecto político, y no como se quiere presentar, para el enriquecimiento de sus jefes”.

Golpe de realidad
Al inicio de su comparecencia, Londoño hizo una declaración política. Sabía que la ley en Estados Unidos era a otro precio. Sin embargo, aun ante el tribunal de paz, recalcó su orgullo por la guerrilla y por lo que llamó haber sido “consecuentes” con sus ideales.
“Yo no voy a decir que estaría muy contento de que me llevaran los gringos por allá. Yo sé que los gringos no van a perdonar el acto de rebeldía de los que militamos en las Farc por tantos años y fuimos consecuentes con las ideas que nos inspiraron para ese proyecto. Que eso trajo consecuencias (refiriéndose a los secuestros y vejaciones) es otra cosa. Nunca nos van a perdonar”.

Londoño, la víctima
Las justificaciones en la comparecencia fueron de todos los matices. El exguerrillero se catalogó como “víctima” de una “campaña de desprestigio” orquestada por el Estado a través de los medios de comunicación en contra del grupo insurgente y criminal. Londoño quiso transformar los hechos y su protagonismo en ella buscando afianzar un discurso libertario; sin embargo, la evidencia no lo acompaña.
“En Colombia todos fuimos víctimas de una campaña, de una acción de propaganda muy bien orquestada, muy bien dirigida, muy bien hecha por parte del Estado para deslegitimar la lucha insurgente, la lucha guerrillera. De eso damos fe nosotros. En esa campaña perdimos sectores sociales fruto de esa misma propaganda; incididos por esa propaganda (...) Todos los colombianos, de una manera u otra, han sido incididos por el bombardeo de la televisión, en la radio y en la prensa”.
