El próximo 31 de mayo los colombianos deberán volver a las urnas en 2026 para elegir al presidente número 43 del país, quien además será sucesor del primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia. Esa característica le imprime un sello adicional a la habitual incertidumbre electoral, pues la decisión de los votantes no solo estará entre varios nombres, sino entre un modelo económico y político progresista y uno más hacia el centro o a la derecha, y todo lo que esto implica en cuanto al papel del Estado y del sector privado.

Las encuestas llevan varios meses señalando a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, como el único con tiquete fijo para la segunda vuelta. En enero, la primera encuesta de la firma AtlasIntel para SEMANA le daba una intención de voto del 26,5 % y en el sondeo más reciente, de finales de abril, iba en 38 %. No obstante, así como Cepeda creció, también lo hicieron sus contrincantes.

En la encuesta de enero de AtlasIntel, Abelardo de la Espriella lideraba la intención de voto con 28 %. Aunque ahora aparece por detrás de Iván Cepeda, en abril alcanzó el 29,9 %, lo que muestra que mantiene un nivel competitivo. Por su parte, Paloma Valencia, quien a comienzos de año registraba apenas 5,1 %, tuvo un fuerte repunte tras ganar la Gran Consulta por Colombia y ahora marca una intención de voto de 21,2 %.
El candidato que no ha crecido en esta contienda electoral ha sido Sergio Fajardo, quien en su tercer intento por ser presidente de Colombia, en enero, según AtlasIntel, tenía una intención de voto de 9,4 % y al cierre de abril bajó al 4,2 %.

Si bien tras las consultas interpartidistas del pasado 8 de marzo se depuró la lista de candidatos, aún hay 13 aspirantes y, con excepción de los cuatro punteros (Cepeda, De la Espriella, Valencia y Fajardo), al resto les gana el voto en blanco, opción que tomaría el 2 % de los sufragantes.
La plaza pública de las redes sociales
Como cada cuatro años, las campañas han estado muy movidas, en especial en las redes sociales, que se han convertido en la ‘nueva plaza pública’ de los candidatos, pues desde sus cuentas en X, Instagram o TikTok plantean sus propuestas y discuten con sus adversarios. Es más, a menos de un mes de la primera vuelta no ha sido posible realizar un debate en el que los principales aspirantes a suceder a Gustavo Petro puedan presentar sus ideas y controvertir a sus oponentes.
Esta situación no solo reduce la posibilidad de que los ciudadanos comparen propuestas en igualdad de condiciones, sino que debilita la calidad democrática del proceso electoral. Aunque Iván Cepeda, quien inicialmente había sido uno de los más reticentes a participar en un debate, afirmó que “retaba” a sus competidores de derecha a ese ejercicio, impuso tantas condiciones que, hasta el momento, el encuentro no ha sido posible.

Mientras se llega al 31 de mayo, cuando de nuevo se abrirán las urnas, estos son algunos de los anuncios recientes que han hecho los cuatro candidatos punteros:
Además de su promesa de darle continuidad a las políticas del gobierno Petro, Iván Cepeda respalda la realización de una Asamblea Nacional Constituyente como eje de su agenda. En medio de la jornada de marchas del 1 de mayo, por el Día del Trabajo, hizo presencia en la Plaza de Bolívar y, allí, reveló el respaldo unánime de centrales obreras y sectores sociales a su campaña de la mano de la lideresa indígena Aida Quilcué, quien —según dijo— podría convertirse en la primera mujer indígena en llegar a la Vicepresidencia.

Paralelamente, el Consejo Nacional Electoral le abrió una indagación por presuntas irregularidades en la financiación de su campaña para la consulta del Pacto Histórico del 26 de octubre de 2025.
Por el lado de Abelardo de la Espriella, en abril presentó 13 propuestas de campaña bajo la narrativa de “salvar a Colombia”, con énfasis en seguridad, autoridad, libre empresa, lucha contra la corrupción y defensa de valores tradicionales.

Sus mayores controversias recientes giran alrededor de los debates presidenciales fallidos, los ataques cruzados con Cepeda, sus denuncias de campaña sucia y su estrategia de presentarse como el candidato antisistema de la derecha.
En las toldas de Paloma Valencia han insistido en una agenda de seguridad, autoridad, defensa de la propiedad privada, reducción del tamaño del Estado y reactivación económica. En su más reciente visita a Pereira, planteó una propuesta para que las motos de hasta 250 centímetros cúbicos no paguen el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat), el cual quedaría a cargo del Estado.

Recientemente, Valencia estuvo en el ojo del huracán por diferencias con su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, luego de que este tomara distancia de su propuesta de nombrar a Álvaro Uribe como ministro de Defensa en un eventual gobierno. Pese a la controversia, ambos descartaron cualquier tensión e insistieron en que esos contrastes hacen parte de la dinámica entre liderazgos distintos.
Finalmente, Fajardo llega a la recta final intentando posicionarse como una opción de centro frente a la polarización, pero enfrenta dos problemas: baja intención de voto y poca visibilidad frente a los tres punteros. Sus controversias recientes giran alrededor de la exclusión en debates, sus críticas a Cepeda y su choque directo con De la Espriella.

Además, el pasado 1 de mayo, Fajardo criticó duramente la convocatoria a una asamblea constituyente por parte del presidente Petro. En su concepto, con ella se le impone al próximo mandatario del país una agenda que podría llevar a una confrontación social nunca antes vista si gana la oposición. “La Constitución no puede ser un arma de guerra electoral. La haremos respetar, presidente. No le quepa la menor duda”, reiteró.
