La polémica desatada tras la confesión de un exmiliciano sobre su participación en el asesinato de Miguel Uribe Turbay, crimen que habría sido ordenado y pagado por la disidencia de la Segunda Marquetalia, sigue generando discusión entre líderes políticos y comentaristas tanto de izquierda como de derecha.

Mientras figuras del Centro Democrático, partido al que pertenecía Uribe Turbay, han cuestionado la relación del Gobierno de Gustavo Petro y su candidato presidencial, Iván Cepeda, con la Segunda Marquetalia, disidencia que estuvo en el proceso de la llamada Paz Total; líderes del partido oficialista, como el mismo Cepeda, pidieron las pruebas concretas que demuestren su presunta relación con el magnicidio.

“Colombia merece verdad, rigor y respeto por la vida democrática, no la propagación de señalamientos sin sustento ni la incitación al odio en el debate electoral y político“, aseveró Cepeda.
El presidente Petro también decidió pronunciarse sobre este tema y en un extenso mensaje en su cuenta de X explicó el origen de la Segunda Marquetalia. El mandatario sostuvo que la creación de esta disidencia de las Farc fue consecuencia de lo que calificó como un “entrampamiento” al acuerdo de paz firmado durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

Señaló directamente al entonces fiscal general, Néstor Humberto Martínez, de haber liderado una estrategia para judicializar a excombatientes que se habían acogido al proceso de paz. Según su versión, dicha operación habría contado con la participación de agentes de la DEA que, mediante una supuesta maniobra encubierta, habrían inducido pruebas en contra de cabecillas como Jesús Santrich e Iván Márquez.
El presidente afirmó que estas acciones buscaban reactivar procesos judiciales e incluso extradiciones, lo que, a su juicio, terminó por fracturar el proceso de paz y motivó el regreso a las armas de algunos exguerrilleros. No obstante, también criticó esa decisión, al considerar que debieron responder desde la legalidad y no reincidir en la violencia.

En su mensaje, Petro fue más allá al sugerir que el hilo conductor del asesinato del senador Miguel Uribe podría rastrearse hasta esos hechos. En ese sentido, insistió en que el país debe revisar lo ocurrido durante el proceso de implementación del acuerdo de paz y las decisiones institucionales que, según él, afectaron su desarrollo.
El mandatario también afirmó que en su momento presentó pruebas sobre estos hechos en un debate en el Senado en 2022, donde expuso supuestas irregularidades en la actuación de autoridades judiciales y agencias internacionales.

Las declaraciones del presidente terminan con la afirmación de que los “dirigentes de las Farc que decidieron abandonar las armas y pasar a la política fueron entrampados para llevarlos a extradición con una operación encubierta hecha por corruptos que no querían la paz de Colombia”.
La verdad es revolucionaria, decía el poeta José Martí, que muere como el sacerdote Camilo Torres Restrepo, en su primer combate. Poetas y sacerdotes que no sabían de armas pero cuyo espíritu los llevaba al mayor sacrificio por la libertad y el amor a su pueblo.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 22, 2026
La segunda… https://t.co/TPwkaHIZmy
