La inteligencia artificial (IA) generativa se ha convertido en una herramienta de uso cotidiano para millones de personas y organizaciones. Plataformas como ChatGPT y Gemini han facilitado el acceso a funciones que permiten generar y analizar contenidos, buscar información, automatizar tareas y apoyar diferentes procesos creativos.

Según cifras de sus respectivas compañías, tanto ChatGPT como Gemini ya superan los 1.000 millones de usuarios activos mensuales, lo que refleja el alcance que estas tecnologías han adquirido entre consumidores y organizaciones.
Sin embargo, tener acceso a estas herramientas no significa necesariamente aprovechar todo su potencial. La calidad y utilidad de las respuestas dependen, en buena medida, de la manera en que los usuarios formulan sus solicitudes, proporcionan contexto y combinan las capacidades de la IA con otras herramientas digitales.
Expertos de la compañía Servinformación destacan cinco prácticas que pueden ayudar a personas y empresas a obtener mejores resultados al utilizar plataformas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT y Gemini.

Claves para aprovechar herramientas como ChatGPT y Gemini
1. Dar instrucciones claras y precisas: uno de los primeros pasos para obtener mejores respuestas de la inteligencia artificial consiste en explicar con claridad qué se necesita. Un buen prompt puede incluir el objetivo de la tarea, el contexto, el público al que está dirigido el resultado, el tono, el formato y las condiciones que se deben tener en cuenta.
En lugar de realizar una solicitud general, es recomendable especificar el resultado esperado. Por ejemplo, no es lo mismo pedir “haz un informe sobre ventas” que solicitar un análisis ejecutivo dirigido a un equipo comercial, con los principales hallazgos, oportunidades y recomendaciones. Esta estrategia puede aplicarse en diferentes plataformas: cuanto más claro sea el objetivo, mayores serán las posibilidades de obtener una respuesta útil y ajustada a la necesidad.

2. Utilizar referencias y contexto: proporcionar información adicional también puede mejorar los resultados. Documentos, presentaciones, hojas de cálculo, imágenes o textos permiten que la herramienta trabaje con datos concretos y cuente con un contexto más preciso para desarrollar la tarea.
Por ejemplo, un usuario puede adjuntar un documento y pedir a la IA que identifique los principales hallazgos, compare dos versiones, extraiga información específica o transforme el contenido a otro formato. En estos casos, es conveniente indicar qué debe hacer con cada fuente y cuáles son los datos más relevantes para cumplir con el objetivo solicitado.

3. Asignar un rol: pedirle a una herramienta de inteligencia artificial que adopte un rol específico puede ayudar a definir el enfoque con el que debe desarrollar una tarea. Una misma solicitud puede generar resultados diferentes si se plantea desde la perspectiva de un analista financiero, un especialista en marketing, un profesor o un consultor de negocios. Esta indicación permite orientar la respuesta de acuerdo con el perfil y el objetivo requerido.
4. Complementar la IA con otras herramientas: las plataformas de inteligencia artificial pueden integrarse en flujos de trabajo más amplios junto con documentos, hojas de cálculo, plataformas de colaboración y otras soluciones digitales. De esta manera, su utilidad no se limita a la generación de textos, sino que también puede extenderse al análisis de información, la organización de contenidos, la transformación de datos y la preparación de materiales dirigidos a diferentes públicos.

5. Dividir las tareas complejas en pasos más sencillos: cuando una actividad requiere varios procesos, resulta conveniente dividirla en diferentes solicitudes en lugar de concentrar todas las instrucciones en un único prompt. Desglosar una tarea permite revisar los resultados de cada etapa, detectar posibles errores y ajustar las instrucciones del siguiente paso de acuerdo con la información obtenida.
