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A 15 minutos de Tunja: en este rincón de Boyacá puede comer cordero asado y cuchuco de cebada, un plan imperdible

En este destino llama la atención su arquitectura, en la que confluyen elementos de las culturas indígena y colonial.

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6 de noviembre de 2026 a las 3:53 p. m.
Motavita es uno de los destinos para visitar en Boyacá.
Motavita es uno de los destinos para visitar en Boyacá. Foto: Getty Images

Con sus 123 municipios, Boyacá reúne una amplia diversidad de destinos que invitan a descubrir paisajes, tradiciones y experiencias para todos los gustos. Desde planes de aventura y recorridos por entornos naturales hasta rutas gastronómicas, cada pueblo tiene una amplia oferta para conocer.

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Una de esas muchas opciones es Motavita, un destino ubicado a solo 15 minutos de Tunja, capital del departamento, un lugar de calles apacibles, ambiente tranquilo y donde los habitantes le brindan a los viajeros una calidez que crea una atmósfera especial, en la que el tiempo parece transcurrir sin prisas. Allí, lejos del ruido y las carreras de las grandes ciudades, es posible vivir momentos de relajación.

Es un pueblo que destaca por su gastronomía en la que es posible degustar preparaciones como el cordero sudado o al horno, la pepitoria, la torta de sesos, el cuchuco de maíz o de cebada, y bebidas típicas como la chicha o el guarapo, según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

Motavita está ubicado muy cerca de Tunja.
Motavita está ubicado muy cerca de Tunja. Foto: Getty Images

La presencia de cordero en la cocina local responde, en buena medida, a la importancia que ha tenido la cría de ovejas no solo en este municipio, sino en el departamento y a las condiciones agroecológicas favorables para la producción ovina.

Este plato se identifica como la preparación tradicional de Motavita y los consumidores pueden disfrutarlo de varias formas, además de recetas elaboradas con sus vísceras.

Otros encantos

Uno de los rasgos que llama la atención de este destino es su arquitectura, en la que confluyen elementos de las culturas indígena y colonial. Sus construcciones tradicionales, con paredes de adobe y techos de teja, conservan parte de la identidad histórica del territorio.

Soracá
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A esto se suma un entorno natural que ofrece senderos ecológicos y miradores desde los cuales se pueden contemplar los paisajes de la región.

Entre los sitios de interés se encuentra, por ejemplo, el Monumento a la Familia Campesina, ubicado en el parque principal, a pocos pasos de la iglesia, un homenaje a las tradiciones y al trabajo de sus habitantes.

A este atractivo se suman el Valle de Sote, el Infiernito, el páramo de Motavita y los vestigios arqueológicos de las pictografías y las Moyas de Farfacá, lugares que invitan a explorar la historia, los paisajes y el legado ancestral de este territorio boyacense.

Parroquia Santa Cruz de Motavita.
Parroquia Santa Cruz de Motavita. Foto: Getty Images

Los visitantes también tienen la posibilidad de recorrer fincas dedicadas al cultivo de frutas y hortalizas, conocer las prácticas agrícolas de sus habitantes y acercarse a los procesos de producción y comercialización que hacen parte de la economía local.

Un poco de historia

De acuerdo con Situr, el origen del nombre de Motavita tiene dos interpretaciones. Una de ellas sostiene que, en lengua muisca, significa ‘baño de la labranza de la cumbre’, mientras que otra versión lo relaciona con la expresión ‘terminación de la oscuridad’.

Salto Tequendamita, Rondón
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Según los relatos históricos, este territorio era visitado con frecuencia por el zaque de Hunza, Quemuenchatocha. Durante sus desplazamientos desde Tunja, los habitantes preparaban recibimientos especiales para su comitiva: cubrían los caminos con mantas de llamativos colores y levantaban bohíos para alojar a sus integrantes, en recorridos que podían extenderse durante varios días.