En Colombia hay diversidad de destinos que vale la pena conocer, pues son lugares que brindan la oportunidad de vivir experiencias que van más allá de lo tradicional y uno de esos escenarios es el Desierto de la Tatacoa, el cual sorprende por sus paisajes de cactus, formaciones de barro, zonas de arena y nacimientos de agua.

A esto se suma su riqueza gastronómica que delita a los turistas y, especialmente, sus noches despejadas, que permiten contemplar el cielo y observar estrellas y diferentes fenómenos astronómicos con gran claridad.
Por sus características, este destino resulta una alternativa para quienes viajan en familia, con amigos o buscan una experiencia diferente en pareja. Recorrer sus paisajes permite combinar aventura y naturaleza.

El portal El Desierto de la Tatacoa indica que la experiencia puede comenzar en Villavieja, municipio cercano y punto de partida para conocer la región. Allí también se encuentra el Museo Paleontológico, que reúne importantes piezas relacionadas con la historia natural de la zona, y el malecón del río Magdalena, desde donde es posible realizar recorridos y observar la fauna que habita en sus alrededores, entre ella las llamativas iguanas.
¿Cuál es la mejor época para ir a este destino?
Si bien a este paradisíaco lugar se puede ir en cualquier época del año, hay meses que son más recomendados y son aquellos que se alinean con la temporada seca. Los expertos señalan que junio, julio y agosto son una buena opción, ya que son considerados los más secos y donde el cielo está más claro, lo que permite hacer una mejor observación de estrellas, uno de los principales planes para desarrollar allí.

Pero también es posible ir en diciembre, enero y febrero, que también son meses de pocas lluvias y favorecen los planes en este destino, ubicado en el departamento del Huila.
No obstante, hay otros aspectos que pueden ser determinantes al momento de planear un viaje. En Colombia, la demanda turística suele variar de acuerdo con el calendario laboral y escolar, por lo que existen periodos en los que aumenta considerablemente el número de viajeros.

Si el viajero busca disfrutar de un destino con mayor tranquilidad y menor afluencia, una alternativa es elegir la temporada baja, cuando además es posible encontrar precios más favorables en algunos servicios turísticos.
En general, el primer periodo de temporada baja se extiende desde mediados de enero hasta junio, mientras que el segundo comprende de septiembre a noviembre. Sin embargo, dentro de estos meses hay dos excepciones que suelen generar un aumento en los viajes: la Semana Santa, que generalmente se celebra entre marzo y abril, y la semana de receso escolar de octubre, consideradas temporadas de mayor demanda.
