Las marcas productoras de vehículos chinos han tenido un gran protagonismo en los últimos años. En parte, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías, los asiáticos han impactado diferentes mercados a nivel internacional y se han hecho cada vez más poderosos en su región, generando un eco en el sector y que hasta algunos fabricantes competidores hayan tenido que modificar sus dinámicas y estrategias.

Su fortalecimiento en Asia
Hoy por hoy, la industria automotriz china tiene un gran dominio del mercado en su país. Tanto así que en los últimos días, poderosas marcas como Porsche y Chevrolet tuvieron que aliarse con compañías asiáticas para seguir produciendo vehículos en esta región, pues ya no tienen el mismo recibimiento por parte de los consumidores. Por ejemplo, Chevrolet pasó de vender aproximadamente 767.000 vehículos en China durante 2014 a realizar solamente 9.000 unidades.
Y, aunque no es que ya las marcas extranjeras no tengan relevancia para los consumidores asiáticos, sí han logrado tener un protagonismo considerable. Sin embargo, esto también es consecuencia de una estrategia que ha nacido en el Gobierno nacional chino y desde el 2010 se ha propiciado.
China comenzó a implementar políticas de apoyo a los vehículos de nuevas energías desde 2010, utilizando subsidios y otros instrumentos para estimular tanto la producción como la compra de estos vehículos.
A esto se le suma el avance tecnológico que han tenido las marcas chinas y que, según expertos como Chris Berry, analista especializado en baterías y materias primas de Estados Unidos, superan notablemente al resto de sus competidores.
“China está entre 10 y 15 años por delante del resto del mundo en términos de la cadena de suministro de baterías para vehículos eléctricos”, declaró Berry. La tecnología y el poderío de las productoras chinas es evidente.
“Los fabricantes de automóviles chinos tienen un exceso de capacidad de producción, cadenas de suministro altamente competitivas, productos cada vez más sofisticados y un fuerte incentivo económico para buscar el crecimiento fuera de China”, dijo Bill Russo, director ejecutivo de la consultora Automobility, con sede en Shanghái.
Ahora bien, datos de la Asociación China de Automóviles de Pasajeros demuestran que en la región son fuertes, aunque, como es natural, sufren algunas caídas en ventas. Sin embargo, el más reciente informe de la entidad destacó el gran impacto que están teniendo estas marcas asiáticas en el resto del mundo, pues, en julio, las exportaciones aumentaron un 88%, hasta alcanzar los 923.000 vehículos.
Marcas chinas están exportando casi 923.000 vehículos mensualmente
Este segundo ítem demuestra su protagonismo en industrias globales. En Latinoamérica, compañías asiáticas como BYD no solo se hacen cada vez más fuertes con vehículos comerciales, pues su estrategia, aliada con los Gobiernos, consiste en renovar el parque automotor de las diferentes regiones con vehículos eléctricos producidos por esta compañía.

Por su parte, Wang Chuanfu, fundador y presidente de BYD, afirmó en una entrevista con The Guardian que la compañía pretende convertirse en el mayor fabricante de automóviles del mundo en los próximos cinco años.
“Estamos confiados en que podemos superar a nuestros rivales globales mediante rápidos avances en tecnología de baterías y carga rápida, además de aumentar la producción en el extranjero”, declaró Chuanfu.
Así, estas compañías chinas buscan tener una gran relevancia a nivel internacional, luego de haber conquistado el mercado local. Las marcas chinas han sido pioneras en las nuevas tecnologías vehiculares y, a diferencia de otros sectores industriales, en este mercado no compiten con precio, marcando su diferencial en otras aristas del mercado.
