Luego de que una colisión entre dos trenes causara la muerte de por lo menos 69 personas en Toledo, España, muchos viajeros de este medio de transporte han puesto sobre la mesa una de las preguntas que más les inquieta: ¿El sitio donde nos sentemos influye de algún modo en nuestras probabilidades para sobrevivir un accidente?

Tras los hechos ocurridos en el continente europeo, varios expertos en seguridad ferroviaria han compartido sus puntos al respecto, indicando que existen demasiadas variables en los choques de trenes para dar una respuesta certera. Es decir, no existe un asiento universalmente seguro.
De acuerdo con Robert Paasweel, un profesor distinguido de ingeniería civil en el City College de Nueva York, los choques graves de trenes son sumamente raros, en donde las causas de estos pueden cambiar ampliamente. En algunos casos pueden ser por alcance o en otros por un defecto que se encuentra en la vía.
“Aquí, un tren simplemente se estrelló contra la parte trasera de otro tren, así que el lugar más seguro para haberse sentado habría sido en la parte delantera del tren. Pero no sabías que eso iba a pasar”, afirmó en diálogo con el New York Times.
¿Qué zona del tren es más segura para estar durante un accidente?
Una de las respuestas más tradicionales que han comentado expertos sobre cuál es el lugar más seguro durante un accidente de tren es ubicarse en la parte central del convoy, ya que el vagón delantero se encarga de absorber la fuerza de un choque frontal, mientras que el trasero se lleva la peor parte.
Para Jim Mathews, director ejecutivo y presidente de la Asociación de Pasajeros de Ferrocarril, él prefiere sentarse en el medio de un tren, aunque afirma que esto no garantiza su protección durante un choque.
“Le pongo un asterisco gigante de que, dependiendo de la naturaleza del choque y de su gravedad, cualquier medida de seguridad puede fallar”, comentó.

Dentro de esos vagones del medio, algunos expertos indican que la mejor opción es un asiento de pasillo mirando hacia atrás, esto debido a que, en el caso de una parada repentina, el cuerpo del pasajero que mira atrás termina empujado contra el asiento en lugar de hacia adelante, reduciendo el latigazo cervical y el riesgo de ser golpeado por objetos que salen volando.
Aun así, si se escoge el asiento correcto, esto no tiene en cuenta otros aspectos, entre ellos la presencia de equipajes sueltos que, tras un posible choque, pueden convertirse en proyectiles. También existe la presencia de otros pasajeros que se pueden encontrar de pie en los pasillos, vestíbulos o baños, aumentando las probabilidades de quedar expuestos.
