El inicio de año suele traer una intensificación del ritmo laboral: jornadas más largas, mayores exigencias físicas y presión por cumplir objetivos. En ese contexto, las lesiones leves en el trabajo, golpes, torceduras o molestias musculares se vuelven más frecuentes, pero también más invisibles.
El problema no es solo que ocurran, sino que muchas veces no se reportan, lo que puede derivar en incapacidades prolongadas y afectaciones permanentes para los trabajadores.
Las cifras reflejan la dimensión del fenómeno. De acuerdo con datos del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), en 2025 se registraron más de 500.000 accidentes laborales en el país, lo que equivale a cerca de 1.400 incidentes diarios. Una parte significativa de estos corresponde a lesiones consideradas leves, que en numerosos casos no ingresan a los sistemas formales de reporte.

A este escenario se suma una brecha estructural en la protección laboral. Según Fasecolda, el Sistema General de Riesgos Laborales cubre aproximadamente a 12,8 millones de afiliados, cerca del 55 % de la población ocupada.
Esto significa que millones de trabajadores quedan expuestos cuando un accidente no se documenta adecuadamente o no recibe atención oportuna.
Para Heydy González, directora del programa virtual de Seguridad y Salud en el Trabajo de Areandina, uno de los principales factores detrás del subregistro es la percepción del riesgo.
“Un golpe leve o una molestia sin dolor intenso suelen minimizarse. Ese primer descuido permite que una lesión pequeña avance de forma silenciosa y termine en una incapacidad prolongada”, advierte.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que los accidentes laborales no reportados afectan no solo la salud del trabajador, sino también la productividad de las empresas y la capacidad de prevención.

Cuando los incidentes no se registran, se pierden señales clave para identificar fallas recurrentes y corregir condiciones inseguras.
El manejo adecuado de una lesión comienza en los primeros minutos. Detener la actividad, acudir al área de Seguridad y Salud en el Trabajo y recibir primeros auxilios son pasos esenciales.
En Colombia, la normativa establece que todo accidente laboral debe reportarse dentro de las primeras 48 horas, incluyendo información sobre el lugar, la forma del evento y los testigos. Este registro es determinante para garantizar la atención por parte de la ARL y evitar disputas sobre el origen del incidente.
Otro error frecuente es la automedicación. Analgésicos o antiinflamatorios pueden ocultar síntomas de alarma, retrasando diagnósticos oportunos. Signos como dolor persistente, inflamación progresiva o dificultad para mover una articulación requieren atención médica inmediata.

Para este año, el reto es cultural. Reportar una lesión leve no es exagerar ni generar sanciones: es una herramienta de prevención. Cada aviso oportuno protege la salud del trabajador, reduce riesgos futuros y fortalece la seguridad en los entornos laborales.
