El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a su nivel de aprobación más bajo desde que regresó a la Casa Blanca, según una encuesta de Reuters/Ipsos divulgada a pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, unos comicios que definirán el control del Congreso durante la segunda mitad de su mandato.
El sondeo sitúa la aprobación de Trump en 32 %, una cifra que iguala el peor registro de toda su carrera política y que refleja el creciente malestar de los votantes por el costo de vida, la inflación y el impacto económico de la guerra con Irán.

La encuesta también encontró señales preocupantes para los republicanos entre el electorado hispano, un grupo que fue clave para la victoria de Trump en 2024. Solo el 24 % de los votantes hispanos aprueba actualmente la gestión del mandatario, mientras que una mayoría se inclina por respaldar a candidatos demócratas en las elecciones de noviembre.

El deterioro de la imagen del presidente coincide con un momento complejo para su partido. De acuerdo con Reuters, los demócratas mantienen ventaja sobre los republicanos en intención de voto y también lideran entre los independientes, un segmento considerado decisivo en varios estados competitivos.
La situación ha llevado a numerosos candidatos republicanos en contiendas reñidas a tomar distancia de la Casa Blanca. Una revisión realizada por Reuters encontró que cerca de dos tercios de los aspirantes republicanos en carreras competitivas han evitado asociarse estrechamente con Trump o han marcado diferencias con algunas de sus políticas para atraer a votantes moderados.

Los problemas económicos aparecen como el principal factor detrás de la caída de la popularidad presidencial. Una encuesta de AP-NORC mostró que apenas el 17 % de los estadounidenses aprueba el manejo del costo de vida por parte de Trump, mientras que solo el 26 % respalda su gestión económica en general. Además, cerca de dos tercios de los consultados responsabilizan a sus políticas del aumento de precios registrado en los últimos meses.

El propio mandatario reconoció recientemente dificultades para comunicar sus logros económicos. Durante un evento en la Casa Blanca afirmó que había hecho “un muy mal trabajo” explicando los resultados de su administración, en momentos en que intenta recuperar terreno de cara a las legislativas.

A pesar de las cifras adversas, Trump ha intensificado su agenda de campaña. En las últimas semanas ha realizado múltiples viajes a estados considerados seguros para los republicanos, incluidos Texas y Oklahoma, con el objetivo de movilizar a su base electoral y evitar que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes y eventualmente del Senado.
