Después de más de un día de angustia e incertidumbre, la familia de los colombianos Marta Rosa Cervantes Guerra y Wilson Barlissa recibió la noticia que esperaba desde que los devastadores terremotos sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. La pareja, que había permanecido desaparecida en La Guaira desde el momento de la emergencia, fue hallada con vida.
La confirmación la entregó Ana Isabel Cervantes, hermana de Marta Rosa, en conversación con SEMANA. La mujer, residente en Caracas desde más de 20 varios años, relató que un habitante de la zona logró llegar hasta el lugar donde permanecían sus familiares y confirmó que ambos sobrevivieron a la tragedia.


“Ya supimos de mi hermana, un vecino fue hasta allá y los vio con vida. El vecino nos confirmó que están bien”, afirmó Ana Isabel Cervantes a SEMANA, poniendo fin a las horas de incertidumbre que vivió su familia desde que se perdió todo contacto con la pareja.
Según explicó, Marta Rosa Cervantes Guerra y Wilson Barlissa fueron ubicados alrededor de las 6:00 de la tarde del jueves 25 de junio, cuando un vecino de La Guaira consiguió acceder hasta el sector donde permanecían incomunicados tras los daños ocasionados por los movimientos telúricos.


La noticia representa un alivio para la familia, que durante más de 24 horas buscó información en hospitales, contactó amigos y familiares e intentó, sin éxito, ingresar a las zonas más afectadas por el desastre.
Ana Isabel ya le había relatado a SEMANA la desesperación que sentía al no saber el paradero de su hermana y su cuñado, quienes residen desde hace varios años en el sector de El Tigrillo, en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el terremoto.
La mujer recordó que el día de la emergencia ella se encontraba fuera de Caracas. “Yo estaba justamente en San Antonio, en un pueblo a una hora de aquí, de Caracas, cuando pasó lo que pasó. Yo tenía a mi hijo aquí en Caracas y, bueno, cuando llegamos aquí fue terrible todo lo que vimos”, contó.


Su hijo permanecía en Quinta Crespo, uno de los sectores de la capital venezolana donde, aunque no se registró el colapso de edificios, sí se presentaron importantes daños en fachadas y estructuras superficiales. Incluso un día después de los sismos, explicó, el temor seguía presente debido a las constantes réplicas.
“Hoy está más tranquila la situación, pero hemos sentido dos o tres réplicas ahora en la mañana y la gente siempre está bajando. Estamos afuera del edificio y así estamos todos alrededor porque cada temblor vuelve a generar miedo”, relató.
Mientras Caracas intentaba recuperar parte de la normalidad, la preocupación de Ana Isabel estaba concentrada en La Guaira, donde Marta Rosa y Wilson habían quedado completamente incomunicados.
Marta Rosa Cervantes Guerra llegó a Venezuela hace aproximadamente 25 años. Fue su propia hermana quien la llevó al país. Tras vivir durante algún tiempo en Caracas, la pareja decidió establecerse en El Tigrillo, una comunidad del estado La Guaira.


Desde que ocurrieron los terremotos, la familia no volvió a tener noticias de ellos. “Mi hermana y su esposo están desaparecidos. Mi hermana vino hace como 25 años porque me la traje yo. Ellos vivieron un tiempo aquí en Caracas y después se fueron para La Guaira. Están en una parte que se llama El Tigrillo y no sabemos nada. Todo está colapsado, no dejan entrar a uno, solamente a rescatistas y médicos”, había explicado Ana Isabel a SEMANA antes de conocer el desenlace.
Durante las horas de incertidumbre, la familia agotó todas las posibilidades para encontrarlos. Revisaron listas de pacientes trasladados a hospitales, llamaron a amigos y familiares y buscaron cualquier información que permitiera establecer su paradero.

Las labores de búsqueda y rescate siguen desarrollándose en La Guaira y otras zonas gravemente afectadas por los terremotos, donde cientos de socorristas, bomberos, militares y voluntarios continúan removiendo escombros para localizar sobrevivientes y asistir a las familias damnificadas. A la fecha se han confirmado 589 personas fallecidas, cerca de 2.980 heridos, más de 2.200 familias damnificadas y cientos de personas que aún permanecen desaparecidas o atrapadas entre los escombros, mientras los equipos de rescate continúan una carrera contrarreloj en busca de nuevos sobrevivientes.
