Poco se había vuelto a saber del paradero y las condiciones de salud del exnegociador de paz y jefe de las disidencias de las Farc de la Segunda Marquetalia, Iván Márquez, quien enfrenta graves problemas médicos derivados de un atentado en medio de la vendetta criminal contra Iván Mordisco, otro jefe disidente de la guerrilla, por el control territorial y de las rutas de tráfico de drogas.

SEMANA tiene en su poder un informe de inteligencia del Estado sobre los seguimientos que se realizaban paso a paso a Iván Márquez, pero esta información el gobierno del expresidente Gustavo Petro no la tuvo en cuenta, por la licencia de facto que tenía para delinquir la Segunda Marquetalia, bajo el amparo de la paz total. Márquez formaba parte de un grupo que, en voz baja, entre los organismos de inteligencia de la Policía y el Ejército, los calificaban como “los intocables”.
Con la llegada de Abelardo De La Espriella a la presidencia, la mira se volvió a enfocar en el jefe de la Segunda Marquetalia; incluso, en una alocución, en la que dio a conocer la operación en la que cayó Robinson Gutiérrez, uno de los cabecillas de esa organización criminal, lanzó la sentencia: “Vamos por el jefe de la banda, Iván Márquez”.

A la sombra de las órdenes del Gobierno Petro, la inteligencia del Estado cumplía su deber de hacer seguimiento detallado de los movimientos de Márquez y la radiografía es demoledora. Está enfrentado contra otras facciones disidentes; el refugio VIP en Venezuela se acabó y los problemas de salud son tan graves que enfrenta “crisis psicóticas, nerviosas y emocionales”.
La guerra cruzada entre disidentes de las Farc, el ELN, el Clan del Golfo y bandas criminales tiene a Iván Márquez refugiado y escondido, con el fin de evitar nuevos ataques como el cometido en 2022 que, según inteligencia, “lo dejó con amputaciones en su cara y extremidades superiores, además de alucinaciones y complicaciones cerebrales que no le permitieron mantenerse vigente en el lánguido acercamiento a la paz total, propuesto por el Gobierno del expresidente Gustavo Petro”.

Según se conoce, Márquez, durante sus tratamientos médicos asistidos desde guarniciones militares de Venezuela, presentaba episodios de delirio, alucinaciones, esquizofrenia y ansiedad, lo que fue desvaneciendo su credibilidad en la línea de mando de la Segunda Marquetalia, así como las órdenes impartidas a su círculo más cercano.
Gladys Amparo Jiménez, alias Maritza Suárez, su compañera sentimental, señalan los informes secretos, transitoriamente ocultaba los episodios mentales del cabecilla para evitar inconformidades en la estructura.

Sin embargo, al verse acorralado, Márquez habría establecido acuerdos con grupos criminales, incluso algunos que en el pasado eran sus antagonistas. Según los informes, ha establecido contactos internacionales con el Frente de Guerra Oriental del ELN, con exparamilitares como alias Richard, quien se sumó a la Segunda Marquetalia buscando obtener los beneficios de la paz total, así como los acuerdos con oficinas de sicariato y microtráfico en las principales ciudades, tal como lo hizo con el escuadrón de sicarios que asesinó a Miguel Uribe Turbay, en julio de 2025.
Señala la información de inteligencia en poder de SEMANA que Márquez se encuentra acorralado y ha perdido zonas estratégicas “en la frontera con los estados El Zulia y Apure, Bolívar y Amazonas, en Venezuela, y corredores estratégicos para el narcotráfico en Cesar, La Guajira, Arauca, Vichada y Guainía en Colombia, obligándolo a resguardarse sobre el arco minero del Orinoco, bajo la protección del cabecilla con mayor poder financiero de la estructura, Géner García Molina, alias John 40”.

Márquez se habría vuelto desconfiado y poco coherente, lo que lo llevó a un enfrentamiento con José Vicente Lesmes, alias Walter Mendoza, quien finalmente lo traicionó y se independizó en la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, en Nariño y Putumayo, asumiendo una posición individual de negociación para un acuerdo de paz hasta hace menos de dos meses. Ese diálogo finalizó con la llegada de De La Espriella a la presidencia de la república.
Es tanta la paranoia del jefe máximo de la Segunda Marquetalia que, de acuerdo con la información recogida, ha ordenado el asesinato de ocho personas de su círculo más cercano por temor a ser entregado. No es para menos; las recompensas por su cabeza son de 5 millones de dólares de Estados Unidos (17.000 millones de pesos) y 5.000 millones de pesos del Gobierno de Colombia.

Según se pudo conocer, uno de los hechos que le generó gran preocupación fue la desaparición de uno de sus hombres más cercanos, quien fue su sombra por años, pero no ha sido identificado plenamente por inteligencia y estaría colaborando con las autoridades estadounidenses.
Los golpes contra la Segunda Marquetalia han llevado incluso a la reorganización interna. Así se lee en el documento de inteligencia: “Alias John 40 se convierte en el principal escudo y mano derecha de Márquez después de la muerte de alias Zarco Aldinever a manos del ELN, por la disputa por un cargamento de droga hurtado por alias Richard, cabecilla del frente 53. Richard, luego de suministrar la información para la muerte del cabecilla, se resguardó en la frontera con Brasil”.

Otros mandos del ELN le habrían dado la espalda a Márquez; es el caso de William Danilo Malaver, alias Gerson González; Eider Cardona; Alberto Cruz Lobo, alias Enrique Marulanda; Diógenes Medina, alias Gonzalo o Chalo; John Jairo Bedoya, alias Rusbel o Rumba; Julio Enrique Rincón, alias Nelson Robles y Nelson Enrique Díaz, alias Iván Ali; quienes mantienen una postura de insubordinación, en especial desde que se tendieron puentes con alias Calarcá, para combatir las estructuras de alias Iván Mordisco en Caquetá, Meta y Guaviare.
Márquez y su socio John 40 estarían refugiados en el conocido arco minero del Orinoco, manejando la minería ilegal de oro y de coltán, y evadiendo el cerco de las Fuerzas Armadas Venezolanas, que pasaron de ser su refugio a perseguirlo, luego de la caída del presidente Nicolás Maduro, quien fue extraditado a Estados Unidos el 3 de enero de este año. Este fue un punto de quiebre, pues antes de esta extradición, Venezuela era el santuario de Márquez.

Pero no han sido solo las vendettas criminales las que han reducido a la Segunda Marquetalia, la indisciplina también ha menguado las filas criminales. Por ejemplo, dos cabecillas que se encontraban refugiados en Venezuela fueron enviados al sur del país para tratar de solucionar esos problemas.
“Alias Rusbel o Rumba y alias Enrique Marulanda fueron enviados al sur del país con el fin de mantener la disciplina de las estructuras en Caquetá y Huila, que se encontraban realizando acercamientos, sin autorización, con las estructuras de alias Calarcá, bajo la simulación de pago de nómina por los cargamentos de droga movilizados desde los departamentos de Cauca y Nariño”, se lee en el documento reservado.

La cacería, tal como lo advirtió el presidente De La Espriella, se reactivó; la inteligencia le sigue los pasos a Iván Márquez, quien no ha tenido más remedio que refugiarse y se encuentra acorralado y sabe, como fue advertido, que van por “el jefe de la banda”.
