SEMANA: ¿Cómo ve el papel que asumió Gustavo Petro frente a lo ocurrido en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro?
Jaime Bayly: Gustavo Petro ha sido tibio con Maduro. No ha llegado a ser un adulón de Maduro, pero tampoco lo ha confrontado sin ambigüedades, como lo hizo el chileno Gabriel Boric. Petro tiene la lengua suelta para llamar dictador a Trump, que no lo es, o no todavía, pero se le enredaba la lengua para llamar dictador a Maduro, que lo era. Y le mandó como embajador a Armando Benedetti, que era como decirle: si en algún momento tenemos una discrepancia, Benedetti seguro que nos la disuelve con bebidas espirituosas.
SEMANA: ¿Cómo ve hoy a Gustavo Petro y su gobierno?
J.B.: Petro perdió la gran oportunidad histórica de ser un presidente de izquierdas exitoso, como lo fueron Lagos y Bachelet en Chile, o Tabaré Vásquez en Uruguay. Petro tenía que comprender cómo se crea la riqueza, y me parece que no ha logrado comprenderlo. Con buenas intenciones, quiso repartir la torta antes de hacer la torta. Y la torta no la sabe hacer el Estado aunque lo intente. La torta, es decir, la riqueza, la tienen que hacer los empresarios.

SEMANA: ¿Cuál será el legado de Petro en Colombia? Le quedan siete meses en el poder.
J.B.: Gustavo Petro será recordado por sus escándalos personales y familiares, no por sus obras.
SEMANA: ¿En qué cree que terminará la pelea entre Donald Trump y Gustavo Petro?
J.B.: No pasará gran cosa. Trump desprecia a los débiles y admira a los fuertes. Petro no ha sido débil frente a Trump. Ha dicho cosas fuertes contra Trump: que es fascista, que es nazi, que es racista, que nunca le dará la mano. Como Petro ha sido fuerte en sus expresiones, Trump lo ve con cierto respeto. Por eso, después de que hablaron por teléfono, Trump dijo que había sido “un gran honor” hablar con Petro.

SEMANA: ¿Estima que en Colombia puede ganar la presidencia Iván Cepeda en 2026? ¿Cómo ve esa candidatura presidencial?
J.B.: No creo que Iván Cepeda sea el próximo presidente de Colombia. El mal gobierno de Petro le juega en contra. Sacará el tercio histórico de la izquierda, pero no lo veo ganando. Me parece que los colombianos elegirán a un presidente de derechas. Lo que no sé es si será de derechas moderadas o de derechas extremas.
SEMANA: ¿Le conviene Iván Cepeda como presidente a Colombia?
J.B.: No. A Colombia le conviene un presidente liberal, capitalista, que sepa crear riqueza y que en temas de moral personal sea un progresista.

SEMANA: ¿Cómo ve la campaña de Abelardo de la Espriella? ¿Son amigos?
J.B.: Tiene buenas posibilidades de ganar. Posee tres virtudes capitales en un líder político: sabe crear riqueza, ha leído libros de historia y es valeroso, es decir, está dispuesto a dar la vida por sus sueños y sus ideales. Aunque me decepcionó que como abogado defendiera a Álex Saab, le tengo aprecio personal y no lo considero mi enemigo.
SEMANA: Álvaro Uribe optó por apoyar a Paloma Valencia a la presidencia. ¿Terminará, al final, Uribe donde Abelardo de la Espriella?
J.B.: Le deseo mucha suerte a Paloma. No: Abelardo terminará donde Uribe.
SEMANA: ¿Abelardo de la Espriella se parece a Nayib Bukele o a Javier Milei?
J.B.: Espero que se parezca más a Javier Milei que a Nayib Bukele.

SEMANA: La primera dama de Colombia, Verónica Alcocer, terminó involucrada en la Lista Clinton y ha sido criticada por sus lujos y excesos. ¿Qué opina de ella?
J.B.: Sin comentarios.
SEMANA: Usted se mueve mucho en Estados Unidos. ¿Cree que Verónica Alcocer tenga negocios allá?
J.B.: Sin comentarios.
SEMANA: ¿Qué cree que venga para Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro?
J.B.: Mientras Trump sea presidente y los republicanos tengan mayoría en el Congreso, el Gobierno de Trump controlará la explotación del petróleo venezolano y, a cambio de ello, permitirá que Delcy Rodríguez ejerza como dictadora aliada, sin apremiarla a que convoque elecciones libres.

SEMANA: Según usted, ¿qué pretende Trump sosteniendo en el poder a Delcy Rodríguez? Es decir, a los mismos que respaldaron la dictadura de Nicolás Maduro durante años.
J.B.: Trump quiere el petróleo de Venezuela, no la libertad de Venezuela. Quiere liberar el petróleo venezolano, no a los venezolanos. Trump persigue el poder y el dinero, no los valores morales ni los principios democráticos. Si Delcy se deja avasallar, Trump y Marco Rubio se entenderán con ella.
SEMANA: ¿Cada vez se convence más de que Delcy Rodríguez entregó a Nicolás Maduro a Estados Unidos?
J.B.: Delcy y su hermano Jorge convencieron a la CIA de que Maduro era una rémora, un lastre, y había que sacarlo del juego. Delcy negoció con agentes de la CIA en el hotel Ritz de Doha el año pasado, bajo los auspicios de Catar. Su hermano Jorge negoció secretamente con Rick Grenell, el emisario especial de Trump para Venezuela, a quien conoce hace años. Los hermanos Rodríguez soñaban con el poder, todo el poder. Ahora lo tienen.

SEMANA: ¿Y jugó algún papel Diosdado Cabello en esa entrega? ¿Por qué no reaccionaron las fuerzas militares venezolanas?
J.B.: Cabello no traicionó a Maduro. Cabello le dijo a Maduro que ir a las elecciones presidenciales de julio de 2024 sería un grave error. Maduro no le hizo caso y así le fue. Cabello no se lleva bien con los hermanos Rodríguez. Desconfía de ellos, como Hugo Chávez desconfiaba de Delcy, a quien detestaba y llamaba “esa niñita prepotente”. Cabello tiene todo el control de las armas de la república. Sus hombres más feroces dirigen a los militares, a la policía, a la guardia, a las brigadas paramilitares llamadas “colectivos”, a los torturadores en las prisiones. Cabello podría dar un golpe contra Delcy y Jorge cuando le salga de los cojones. Tiene el poder de fuego. Sin embargo, no creo que lo haga, no en el corto plazo. Si conspira contra Delcy ahora mismo, correría el riesgo de que Trump ordene su captura. Todavía pesa sobre Cabello una orden de captura, no así sobre Delcy.
SEMANA: Según sus pronósticos, ¿cómo terminará la relación entre Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez?
J.B.: Mal. No se quieren, nunca se han querido. Ella lo ve como un matón vulgar y él la ve como una trepadora desleal. Son ambas cosas, por supuesto. Cabello sabe que Delcy entregó a Maduro. No lo dirá en público, pero lo sabe. Mientras Delcy tenga el apoyo explícito de Trump, que estos días la ha llamado “una persona estupenda”, Cabello no se atreverá a derrocarla. Pero si los republicanos pierden la mayoría en el Congreso en las elecciones de noviembre de este año, cambiaría el juego. La meta de Delcy es durar todo lo que dure Trump: hasta enero de 2029, por lo menos. La meta de Cabello es ocupar el poder de Delcy apenas Trump deje de ser una amenaza para él. Pero no hay que engañarse: Cabello sigue soñando con ser el jefe, y no el segundón.

SEMANA: Algunos sectores políticos hablaban de la responsabilidad de Cilia Flores y la señalaban de entregar a su esposo, Nicolás Maduro. ¿Es descabellado?
J.B.: Cilia no traicionó a Maduro. Al contrario, la Fuerza Delta solo tenía órdenes de llevarse a Maduro, y Cilia eligió dejarse apresar para acompañar a su esposo.

SEMANA: ¿Cuál será el futuro de Diosdado Cabello? ¿Terminará preso?
J.B.: Lo más probable es que Delcy le pida a Rubio que saque del juego a Cabello. El problema con Cabello es que no es ni será leal a Delcy. Rubio le ha ordenado a Delcy que libere a todos los presos políticos. Ella no ha podido hacerlo porque Cabello se lo ha impedido. Los presos políticos son los presos de Cabello. No quiere soltarlos a todos porque perdería poder de negociación. No veo a Cabello arrodillándose ante Trump. Delcy ya está hincada de rodillas. Lo más probable es que la CIA persuada a Trump de neutralizar a Cabello. Eso se puede hacer fácilmente, sin que descienda de nuevo la Fuerza Delta. Si Delcy y su hermano Jorge quieren liquidar a Cabello, contarán con la inmediata ayuda de Marco Rubio, quien está impaciente por sacar de la foto a Cabello, a quien detesta.
SEMANA: Juan Manuel Santos dice que no entiende cómo Estados Unidos afirmó que el Gobierno de Maduro “era ilegítimo” y permitió que quedaran en el poder los mismos auxiliadores del dictador.
J.B.: Por supuesto que Maduro era un dictador y que Delcy es una dictadora. Maduro era un dictador comunista ortodoxo; Delcy es una dictadora urgida por las circunstancias a dejar el modelo comunista y abrirse a un modelo gradualmente capitalista, tutelado por Trump. En cuanto a Juan Manuel Santos, no tuvo ningún problema moral en entenderse con la dictadura cubana y abrazarse con Fidel y Raúl Castro en aras de conseguir el Nobel.

SEMANA: ¿Qué papel debería asumir María Corina Machado ante la negativa de Trump de entregarle el poder a ella o a Edmundo González?
J.B.: María Corina acaba de ser desairada por Trump en la Casa Blanca. Ingresó por la puerta lateral, como entré yo mismo cuando me invitaron durante el primer gobierno de Trump. No la recibieron con los honores que ella merecía. La escondieron. Le sirvieron el almuerzo a hurtadillas, como si le hicieran un favor. No la sentaron al lado de Trump, donde se sientan las grandes personalidades que pasan por la Casa Blanca. Trump no se mostró con ella ni la elogió frente a la prensa (y sí lo hizo en su día con Cristiano Ronaldo y con Infantino en el Despacho Oval). Pareció una reunión secreta, culposa, clandestina: no se vaya a enojar Delcy. Será todo muy distinto cuando Delcy visite a Trump. La recibirán con todos los honores, por la puerta grande, frente a la prensa, y Trump la bañará de elogios. Ha sido mezquino que Trump le haga ese deshonor a María Corina y, de paso, a don Edmundo, que es el presidente constitucional de Venezuela en el exilio. Trump no merecía quedarse con la medalla del Nobel de María Corina.










