SEMANA conoció que la defensa del general Federico Mejía le envió un oficio a la Secretaría del Tribunal Superior de Bogotá para que reprogramara la audiencia de imputación de cargos en su contra.

Tras evaluar la solicitud, la audiencia, que en un principio se tenía programada para este miércoles, 2 de septiembre, se fijó para el miércoles 16 de septiembre.
El oficial deberá presentarse junto a su abogado para escuchar la imputación de cargos que realizará la fiscal séptima delegada ante la Corte Suprema de Justicia.

El oficial, quien en las últimas horas dejó su cargo como comandante del Centro de Educación y Doctrina para asumir el cargo de Estado Mayor del Comando General de las Fuerzas Militares, deberá responder por los delitos de prevaricato por acción, favorecimiento, falsedad ideológica en documento público y fraude procesal.
Los hechos materia de investigación se presentaron el 31 de enero de 2024, cuando, siendo comandante del Comando Específico/Especial Conjunto de Cauca (Cecau), habría ordenado irregularmente el retorno de un capturado, junto con la sustancia estupefaciente incautada durante un procedimiento militar en el corregimiento de El Plateado, zona rural del municipio de Argelia (Cauca).
En ese punto se había producido la detención y extracción por parte de unidades militares que recibieron la orden directa del general Mejía de liberar al hombre en el mismo lugar en el que había sido detenido por tropas del Ejército.
Igualmente, se le atribuye a Mejía haber consignado información contraria a la realidad en los informes oficiales rendidos al ser requerido por los altos mandos dentro de las actuaciones administrativas y de verificación disciplinaria.
En varios reportajes, SEMANA publicó la evidencia que existe contra el general, entre la que se encuentran los testimonios de sus subalternos que recibieron la orden de utilizar helicópteros del Ejército para regresar al capturado, junto con el material incautado.
En el trámite participaron 36 militares, entre ellos tres oficiales: un coronel, un teniente coronel y un mayor.
Las pruebas que hacen parte del complejo expediente incluyen un documento firmado por el general Mejía en el que reconoce ante el entonces comandante del Ejército, general Emilio Cardozo, que ordenó liberar a un presunto traficante de cocaína en el Cauca.
