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Tenía como modus operandi contratar a mototaxistas para que lo llevaran a lugares alejados de la zona rural en dónde aprovechaba para asesinarlos.
Un juez condenó a 35 años y 3 meses de cárcel a José Franklin Vidal Vargas, quien es oriundo del municipio de Aguadas al norte de Caldas - Foto: Cortesía Fiscalía seccional Risaralda

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Las botas que usó en los crímenes delataron al asesino en serie de mototaxistas en Risaralda

Las pruebas aportadas fueron de tal contundencia, que un juez lo condenó a 35 años y 3 meses de cárcel.

Como sacado de una película es el caso que lograron resolver los integrantes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, quienes pusieron tras las rejas a un peligroso y despiadado asesino que tenía su eje de acción en el departamento de Risaralda.

Las pruebas aportadas fueron de tal contundencia, que un juez condenó a 35 años y 3 meses de cárcel a José Franklin Vidal Vargas, quien es oriundo del municipio de Aguadas (norte de Caldas) y tenía como modus operandi contratar a mototaxistas para que lo llevaran a lugares alejados de la zona rural en dónde aprovechaba para asesinarlos.

Se pudo establecer que el 4 de abril de 2022 este sujeto acordó con Rigoberto Toro Castro que lo llevara a la vereda Muelas, que pertenece al corregimiento La Capilla en el municipio de Santa Rosa de Cabal. Cuando estaban llegando al lugar lo atacó con un arma cortopunzante para hurtarle la moto y sus pertenencias.

El mototaxista se quedó inmóvil y fingió estar muerto, por lo que su atacante se detuvo; sin embargo, un campesino que pasó minutos después por esa zona lo descubrió y llamó a los organismos de emergencia para que lo trasladaran a un centro asistencial donde por fortuna le salvaron la vida.

Después de este suceso se dio inicio a una serie de investigaciones para determinar quién era el responsable de semejante atrocidad, pero había muy pocas pistas; por lo que este macabro personaje actuó nuevamente el día 4 de mayo, justo un mes después.

En aquella ocasión contrató a Adiela García, una mototaxista de 50 años que pertenecía a la comunidad LGBTIQ+, para que lo llevara hasta la vereda San Andrés que está ubicada en un sector muy conocido llamado Tarapacá.

Una vez que se encontraban en una zona llamada El Palo la apuñaló brutalmente para robarle la motocicleta, el celular, el dinero y otras pertenencias.

Al igual que en el otro ataque, José Franklin después de acuchillar a su víctima la golpeó con palos y piedras para rematarla. Posteriormente le hurtó todo lo que tenía, la arrastró hasta un lugar cercano a una quebrada o cañada, y, por último, le tomó fotos para guardar un registro de su actuar demencial.

Las investigaciones de la Fiscalía hacen pensar que antes de su captura, el asesino en serie obsesionado con los mototaxistas hizo una nueva ronda de muerte. En esta ocasión su ataque se habría producido el 17 de junio cuando fue encontrado sin vida Gildardo Cuervo Cadavid, un mototaxista de 58 años al que asesinaron con arma cortopunzante en la vereda Filo Bonito del municipio de Dosquebradas, Risaralda.

Sin duda el conductor, que sobrevivió al ataque, ayudó a identificar a José Franklin Vidal Vargas, aunque el detalle que lo terminó delatando fueron sus botas, ya que en los videos analizados durante los dos primeros crímenes se pudo evidenciar que el asesino llevaba el mismo tipo de calzado.

Durante su captura le fueron encontrados documentos de las víctimas y algunas pertenencias que guardaba a manera de trofeo, así como los celulares y las fotos de los cuerpos que guardaba en su dispositivo móvil.

También se logró determinar que este hombre trabajaba en una finca de la zona y pedía permiso una vez al mes para salir a realizar algunas diligencias personales, pero en realidad aprovechaba para dar rienda suelta a su impulso asesino.

A los mototaxistas que contrataba les mostraba una cara amable y les ofrecía el pago de una muy buena cifra por la carrera, ya que siempre pedía que lo llevaran a lugares lejanos. Después de asesinarlos se marchaba en sus motocicletas y las desmontaba para venderlas por piezas.