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“Ya me gasté las 10 vidas del gato”: así contaba Germán Vargas Lleras cómo sobrevivió a atentados y amenazas

Germán Vargas Lleras sobrevivió a dos atentados de las Farc, a amenazas del narcotráfico y a décadas de violencia política por su ejemplar trabajo como funcionario público. “Me gasté las diez vidas del gato”, decía.

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9 de mayo de 2026 a las 3:02 a. m.
A Germán Vargas Lleras, narcotraficantes, criminales y especialmente las Farc, lo tuvieron en la mira y le apuntaron sin éxito varias veces.
A Germán Vargas Lleras, narcotraficantes, criminales y especialmente las Farc, lo tuvieron en la mira y le apuntaron sin éxito varias veces. Foto: SEMANA

La partida de Germán Vargas Lleras este viernes dejó al país en un inmenso duelo político. El exvicepresidente fue una voz fundamental para Colombia durante décadas y los logros que acumuló en el servicio público como congresista, ministro y vicepresidente son inagotables. Su carácter, su eficiencia y sus ideas, sin embargo, le pasaron una de las facturas más altas que le ha dejado el poder a un funcionario. Narcotraficantes, criminales y especialmente las Farc lo tuvieron en la mira y le apuntaron sin éxito varias veces.

“Ya me gasté las diez vidas del gato”, dijo hace unos años en una entrevista en La luciérnaga, de Caracol Radio, al recordar los atentados que había sufrido. Vargas Lleras era noticia en ese momento porque había decidido acompañar unos videos de Cambio Radical sobre su trayectoria con la canción El guerrero, de Yuri Buenaventura. En esa conversación dijo que esa melodía representaba lo que había sido su vida “en el servicio público, no exenta de atentados, accidentes y enfermedades”.

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Germán Vargas Lleras fue desde siempre un sobreviviente. Él mismo contó su historia en un reportaje escrito para Soho en 2002, cuando un atentado lo dejó “con dos dedos y medio menos”. El líder político narró que ese nefasto 13 de diciembre, “cuando finalizaban las sesiones del Congreso y, al término de estas, hacia las 7:00 de la noche, subí a mi oficina para dejar listas algunas cosas. Sobre la mesa del escritorio encontré lo que parecían unos regalos de Navidad, dos de los cuales recuerdo vivamente: un libro grueso de Ana Mercedes Hoyos, que resultó ser mi tabla de salvación, y, debajo del mismo, una agenda cuyo remitente era mi mujer, Luz María Zapata”.

Vargas Lleras contó que lo primero que hizo fue tomar el libro y ponerlo sobre las piernas y luego tomar la agenda, un regalo que le parecía extraño, pues no tenía sentido que su entonces pareja le enviara algo a su oficina al Congreso. “Y cuál sería mi sorpresa cuando la abro y ¡pum!, explota entre mis manos”, detalló.

Vargas Lleras afirmó que no guardaba rencores, odios ni ánimo de venganza por los atentados que sufrió.
Vargas Lleras afirmó que no guardaba rencores, odios ni ánimo de venganza por los atentados que sufrió. Foto: ALEJANDRO ACOSTA

La agenda había hecho un recorrido inverosímil para un paquete que contenía semejante carga explosiva. Vargas Lleras contó que el paquete original había llegado a un apartamento donde él ya no vivía y que, por cuenta de eso, un mensajero lo llevó en bus hasta el Congreso, donde pasó todos los filtros de seguridad. Vargas Lleras, que tenía un fino sentido del humor y de la ironía, escribió en Soho: “Puedo decir que, aunque todavía los tenía, me faltaron dos dedos de frente para no haber sospechado de un paquete remitido al apartamento donde no vivía, por la mujer con la que sí vivía y quien jamás me hubiera mandado una agenda un 13 de diciembre a la oficina”.

Lo que cuenta Vargas Lleras que vino después es estremecedor. “Solo recuerdo un ruido demencial, un dolor infinito y mucha sangre. Mi mano derecha quedó, literalmente, colgando de un hilo y los dedos meñique, anular y parte del medio volaron en mil pedazos. El libro de Ana Mercedes, que aún conservo, me protegió el pecho y, creo yo, impidió que parte del explosivo llegara a la cara, aunque igual me la quemé, como me quemé el cuello y el resto de los brazos”. A pesar de este dolor, siempre estuvo consciente, se dejó poner un torniquete y atravesó la ciudad desde el centro hasta la Fundación Santa Fe. Muy pronto se supo que Vargas Lleras había sobrevivido, pues la carga no había explotado en su totalidad.

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El otro atentado que casi le cuesta la vida sucedió tres años después, en octubre del año 2005, cuando Vargas salió de una entrevista en Caracol Radio. “Fui sujeto de una bomba que, milagrosamente, explotó entre el primer carro y el segundo. Los tres vehículos fueron declarados en pérdida total, y algunos de los hombres de mi esquema de seguridad resultaron lesionados”, contó en La luciérnaga. Nueve personas quedaron heridas por cuenta de este hecho, incluidos sus escoltas.

Los dos intentos de acabar con su vida fueron atribuidos a las Farc. Rodrigo Londoño, antiguo líder de esa guerrilla, los reconoció en una carta dirigida a Juan Manuel Santos, en medio del proceso de paz que llevó a su desmovilización. Para entonces, Vargas Lleras había aceptado acompañar a Santos a la vicepresidencia, aun cuando la bandera del Gobierno era precisamente hacer la paz con su verdugo.

Atentado frustrado contra Germán Vargas Lleras en 2005.
Atentado frustrado contra Germán Vargas Lleras en 2005. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

Vargas Lleras explicó su decisión de aceptar dicho cargo en diálogo con SEMANA: “Yo hago parte de una generación de colombianos que nunca ha tenido un día en paz. A mí sí que me la han tenido al rojo: llevo tres atentados, en uno me volaron la mano, en otro me dejaron pelado, y no tengo ningún problema en pasar esa página”.

Luego, en una de sus columnas en El Tiempo, escribió: “El país sabe que nunca pretendí derivar provecho político de esos atentados, nunca he reclamado ni reclamaré ninguna reparación material de las Farc ni del Estado. Me basta con la verdad y la no repetición a que se han comprometido sus autores. No guardo viejos rencores, ni odios ni ánimos vengativos hacia nadie. Pienso que, al igual que yo, nuestro país todo quiere pasar la trágica página de la violencia. Y no lo vamos a conseguir sino perdonando y, de la mano de ese perdón, dándonos nuevas oportunidades de futuro”.

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El exvicepresidente era un enemigo declarado de este grupo armado ilegal y había sido una de las voces más críticas en el proceso del Gobierno de Pastrana. Desde su papel como congresista, fue quien denunció los desmanes de la zona de distensión.

“Fui sujeto de una bomba que, milagrosamente, explotó entre el primer carro y el segundo”, narró sobre el atentado que sufrió en 2005 en el norte de Bogotá tras salir de una entrevista en Caracol Radio.
“Fui sujeto de una bomba que, milagrosamente, explotó entre el primer carro y el segundo”, narró sobre el atentado que sufrió en 2005 en el norte de Bogotá tras salir de una entrevista en Caracol Radio. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

Por años, Vargas Lleras fue considerado uno de los mejores parlamentarios del país y quizás el más valiente. El exministro Carlos Medellín recuerda que, “cuando el Gobierno presentó el paquete de proyectos de ley contra el narcotráfico (extradición, extinción de dominio, aumento de penas, enriquecimiento ilícito y cooperación judicial internacional), nadie en el Congreso quería ser el ponente”.

Los narcos habían sometido al Estado por cuenta de esa bandera, habían incidido en la tragedia del Palacio de Justicia y asesinado a quien estuviera de acuerdo con enviarlos a Estados Unidos, incluidos los candidatos presidenciales. Cuando hubo que buscar quién podría ser la persona que tramitara esas leyes, el único que aceptó fue Vargas Lleras.

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“El país le deberá siempre el haberle puesto el pecho a toda esa artillería legal contra el narcotráfico con un gran valor, coraje y una entereza intelectual que pocos tenían”, recuerda el exfiscal Néstor Humberto Martínez. “Germán se apropió de todas las iniciativas y, gracias a su carácter, su fuerza y su inteligencia, fue el ponente de todos los proyectos y la clave de que todo se hubiera hecho realidad”, agrega Medellín.

Más que los atentados, fueron las amenazas por esa causa las que le produjeron el dolor más grande a Vargas Lleras. En 2001 publicó un libro con lo que había sido su trabajo parlamentario. En la primera página se leía: “Esas memorias están dedicadas a mi hija, Clemencia. Tiene 12 años de edad; desde hace seis reside fuera del país, por circunstancias que este texto explica. Algún día lo leerá y comprenderá las razones poderosas que le han impedido venir a Colombia”.

Germán Vargas Lleras sobrevivió a dos atentados terroristas en su contra.
Germán Vargas Lleras sobrevivió a dos atentados terroristas en su contra. Foto: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

Cuando su papá era candidato presidencial en 2018, Clemencia recordó en una entrevista en SEMANA cómo había vivido esa separación. “Fue en 1996. Yo tenía 6 años. Llegaron mis papás una tarde cualquiera y me dijeron: ‘Nos vamos para Miami’. Solo recuerdo que tuve emoción porque en mi cabeza significaba ‘Disney’, sin saber que por diez años no volvería a Colombia”, detalló.

“Mi papá era el ponente de la ley que volvía a implantar la extradición en el país. Hay que recordar que la Constitución de 1991 la había eliminado por cuenta de la presión de los narcotraficantes. Y liderar el regreso de esa figura era muy peligroso. Tuvimos varias amenazas y mi papá y mi mamá consideraron prudente que nos fuéramos del país”, agregó.

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Al final, fue una enfermedad para la que la ciencia aún no ha encontrado una cura la que le arrebató la vida al gato que antes había logrado sobrevivirlo todo.