La captura de Nicolás Maduro puso los ojos en una mujer: Delcy Rodríguez. El presidente Donald Trump confirmó que el dictador venezolano fue enviado a Estados Unidos en un avión en la madrugada de este 3 de enero. La Constitución venezolana es clara: ante la ausencia del presidente, el poder queda en manos de la vicepresidenta.
Rodríguez apareció rapidamente en una declaración pública. “Nunca seremos esclavos, somos hijos e hijas de Bolívar y nosotros nuevamente exigimos, y estas son mis palabras finales, exigimos inmediatamente prueba de vida del presidente Nicolás Maduro y prueba de vida de la primera dama, la primera combatiente Cilia Flores. Es un mensaje muy claro para nuestra patria”, dijo eufórica.

La líder política calificó de “brutal, salvaje, de agresión contra nuestro pueblo que ha cobrado la vida de funcionarios militares que se convierten en mártires de nuestra patria y que ha cobrado la vida de inocentes venezolanos civiles en los distintos puntos de los ataques”. Mientras tanto, reportes de medios internacionales aseguraban que Rodríguez había salido en un avión rumbo a Rusia.
Nicolás Maduro venía negociando su salida con el Gobierno norteamericano. El dictador hizo un intento fallido por dejar el poder y puso unas condiciones imposibles para la Casa Blanca. Una de ellas era salir con amnistía total a un país como España. La segunda, que Rodríguez quedara a cargo de un gobierno de transición.
Delcy Rodríguez es una mujer todopoderosa dentro del régimen de Caracas, que ha desempeñado varios roles dentro de las filas del chavismo más leal, primero al mismo Hugo Chávez y luego a Nicolás Maduro. Su afiliación a la izquierda venezolana viene prácticamente desde su nacimiento, ya que junto a su hermano Jorge, quien es el presidente de la Asamblea Nacional, son hijos del histórico dirigente Jorge Antonio Rodríguez, quien fue asesinado por detectives ligados al Gobierno de entonces, en 1976.

El ascenso de los hermanos Rodríguez fue constante. Delcy estuvo al frente de la Coordinación General de la Vicepresidencia de la República Bolivariana de Venezuela en 2003, durante el mandato de Hugo Chávez, en el que, posteriormente, tuvo varios cargos relacionados con la industria petrolera. Alcanzó luego a ser ministra de Despacho en 2006. Con la llegada de Nicolás Maduro al poder, fue primera ministra de Comunicación e Información, luego canciller de la república y vicepresidenta desde 2018, cuando reemplazó a Tareck El-Aissami, actualmente encarcelado por escándalos de corrupción.

La figura de la mujer más fuerte del régimen de Maduro es igualmente polémica, como varios de los nombres que han acompañado la dictadura. En junio de 2018, la Unión Europea incluyó a Delcy Rodríguez entre los 11 funcionarios sancionados por considerar que contribuyeron al “socavamiento de la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos” durante la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en 2017.
A raíz de eso, Rodríguez tiene la prohibición de entrar a territorio de la Unión Europea y se le congelaron activos que tuviera en dicha zona. Pero esto no le impidió encabezar un escándalo en España que sigue dando coletazos. En 2020, la vicepresidenta hizo un viaje secreto a ese país, pese a las sanciones en su contra. Durante ese viaje, según una investigación de la Guardia Civil de España, se negoció la venta de 104 barras de oro venezolano por 68,5 millones de dólares.
Los documentos revisados sugieren que esa operación fue pactada por un contrato fechado el 27 de diciembre de 2019, con entrega prevista entre el 27 de diciembre y el 6 de enero de 2020, justo antes del viaje de Rodríguez. El caso provocó un escándalo para el gobierno de Pedro Sánchez, el cual siempre ha sufrido críticas por su ambigüedad frente al régimen de Nicolás Maduro.

Además, el escándalo tensionó las relaciones diplomáticas entre España y Venezuela, además de las críticas para el Gobierno y sus asesores involucrados, como el investigado por corrupción José Luis Ávalos, quien habría sido, presuntamente, la ficha del Gobierno en el encuentro. Este episodio desató investigaciones en ese país, que actualmente siguen en proceso, en las cuales, por ejemplo, se señala que el mismo Pedro Sánchez sabría de la operación y la habría autorizado, como sugieren varios chats filtrados.

Durante el fraude electoral de 2024, Delcy Rodríguez también elevó su voz en contra de la oposición y los señalamientos con los cuales María Corina Machado y Edmundo González denunciaron el robo masivo de las elecciones.
Por ejemplo, calificó a los opositores como “extremistas” y los acusó de provocar violencia y de intentar desestabilizar al país. También aseguró que detrás de las denuncias de fraude estaba una estrategia de “golpe” planeado por la oposición y actores extranjeros.
Ahora, ambos hermanos Rodríguez son la mano derecha del dictador Nicolás Maduro, y en medio de las tensiones militares con Estados Unidos, el nombre de Delcy ha surgido tres veces como una posible persona que podría reemplazar a Nicolás Maduro de cara a una eventual renuncia y exilio lejos del territorio venezolano. De hecho, es el mismo régimen que ha propuesto su nombre a Washington, aunque estos siempre han dado un portazo al respecto.

La primera propuesta para que Rodríguez asumiera el puesto de Maduro llegó en abril de 2025, cuando a través del entonces enviado especial de Trump en Venezuela, Richard Grenell, hizo llegar una propuesta en la que el dictador cedería su puesto a cambio de darle el poder a su mano derecha para que termine su periodo presidencial y luego ir a unas elecciones libres.
Luego, en septiembre, llegó una propuesta similar, en la que Delcy Rodríguez y el general retirado Miguel Rodríguez Torres encabezarían un gobierno de transición, mientras Maduro buscaría el exilio en Turquía o Catar. Todo esto con el fin de evitar una acción armada de parte de Donald Trump y Estados Unidos para derrocar al régimen por la fuerza.

Finalmente, durante la llamada entre Maduro y Trump de esta semana, el mismo dictador fue el que propuso el nombre de su vicepresidenta para encabezar un eventual gobierno interino hasta la realización de nuevas elecciones.
Además, pidió amnistía internacional para toda su familia y allegados, que se suspendan los delitos en su contra investigados por la Corte Penal Internacional y el levantamiento de sanciones para el país. Todo fue negado por la Casa Blanca.

Ahora, con la captura de Maduro, los ojos del mundo, incluido del propio Trump están sobre ella. ¿Negociará o se aferrará al poder?
*Este artículo es una versión actualizada de un pefil publicado en SEMANA hace unos meses.










