El secuestro del mayor Fredy Russi y los patrulleros Erika Monroy y Edison Medina, de la Dirección de Investigación Criminal (Dijín) de la Policía en Norte de Santander, dejó claro que la situación de orden público en varias regiones del país tendrá una tendencia a agravarse con la mano dura del nuevo Gobierno.

Este caso, de acuerdo con inteligencia militar, muestra la nueva estrategia criminal que buscan aplicar organizaciones de alto impacto para afectar la capacidad operativa de la fuerza pública.

Quienes cometieron el secuestro dejaron marcado el vehículo donde se movilizaban los policías con las siglas de las Farc, dando a entender que ese grupo criminal sería el responsable. Sin embargo, trabajos de inteligencia apuntan al ELN.
La acción de responsabilizar a otra organización armada, según las fuentes militares, es la nueva estrategia de guerra que tiene el ELN y es la de generar una cadena de desinformación.
Las fuentes militares confirmaron que la guerrilla en la era del presidente Abelardo De La Espriella utilizará varios métodos de guerra para afectar a la fuerza pública. Además de la desinformación, acudirán a acciones de alto impacto, como ataques mediante drones cargados de explosivos contra bases militares, estaciones de policía, infraestructura crítica y población civil, para enviar el mensaje de que siguen siendo una estructura poderosa.

La desinformación, de acuerdo con las fuentes de la fuerza pública que hablaron con SEMANA, está acompañada por toda una estrategia en redes sociales para volver viral contenido con sus acciones criminales, con el objetivo de generar terror sobre las comunidades.

Lo que en el teatro operacional militar se conoce como terrorismo social. Además de la cooptación de las redes, el ELN, que es el grupo criminal más fuerte en la región, diseñó otra modalidad de guerra.
Esta consiste en el lanzamiento de ataques enjambre contra bases militares y de policía. Lo que han detectado los uniformados es que, para romper los pocos escudos antidrones que tiene la fuerza pública en el Catatumbo, la guerrilla envía al mismo tiempo varias aeronaves no tripuladas cargadas con explosivos contra un blanco previamente definido con el objetivo de colapsar el sistema de bloqueo de frecuencias y lograr con éxito un ataque terrorista.

Para los hombres de inteligencia, el modelo de guerra que se está presentando en el Catatumbo por parte del ELN es el mismo que se va a comenzar a reproducir en diferentes regiones del país, donde los grupos criminales están fortalecidos.
Por ejemplo, fuentes de inteligencia confirmaron que de los 40 municipios que tiene Norte de Santander, en 26 hace presencia el ELN, en 12 las disidencias de las Farc de alias Calarcá y en siete está el Clan del Golfo.

La violencia en la región del Catatumbo por parte del ELN está al mando del frente de guerra Nororiental, donde una de las cabecillas más visibles ha sido alias Silvana Guerrero, quien desafió al Gobierno del presidente Abelardo de La Espriella, tras el más reciente bombardeo de las Fuerzas Militares en Norte de Santander. “Ni un paso atrás, liberación o muerte”, dijo.

Entre los municipios cooptados por el ELN están Tibú, El Tarra, Ocaña, Sardinata, Convención, San Calixto, Hacarí, Ábrego y Cúcuta.

Plan Catatumbo
Tras la arremetida, el Ejército tiene activo un plan para poder contener la violencia que están generando el ELN, las disidencias de las Farc de alias Jhon Mechas, alias Andrey y alias Richard; y del Clan del Golfo.
Uno de los enfoques de los militares es recuperar el control de las vías. Por esta razón han desplegado vehículos del Grupo de Caballería Liviano (Gruli) n.° 7 del Ejército. Se han desempolvado los cañones obús, desde donde se lanzan bombardeos contra los grupos criminales, y se diseñó el Plan Guardián para la protección de las vías del Catatumbo.

En la región hay un componente militar de más de 6.000 hombres, uno de los más fuertes del país. Dentro de las prioridades del nuevo Gobierno está tomarse la zona de frontera con Venezuela, para cerrarles el cerco a los cabecillas del ELN y las disidencias de las Farc, que se encuentran en territorio del vecino país.

La pesadilla
Para los habitantes del Catatumbo se volvió una pesadilla el ruido de los motores de los drones. El zumbido constante que asemeja a un enjambre de abejas genera que los campesinos de la región entren en crisis cuando lo escuchan.
Wilfredo Cañizares, defensor de derechos humanos en Norte de Santander, aseguró que hoy la población del Catatumbo está viviendo una pesadilla por cuenta de los ataques de drones cargados con explosivos.

Dijo que los pobladores viven con temor cada vez que escuchan drones y que, ante el riesgo de un ataque con explosivos, no saben en qué lugar de sus casas refugiarse. Temen que sus hijos estén fuera de las viviendas porque en cualquier momento los grupos criminales lanzan sus letales arremetidas.

“Los drones no solamente son usados para lanzar ataques con explosivos; los grupos ilegales también los utilizan para monitorear los movimientos de la fuerza pública, ubicarlos y hacerles inteligencia”, dijo Cañizares.
El defensor de derechos humanos indicó que el ELN es el grupo que más se ha reactivado de manera violenta luego de que Abelardo De La Espriella asumiera como presidente de Colombia.
“En términos generales, es el ELN el grupo que tiene mayor presencia y mayor fortaleza en Norte de Santander. Es el que ha salido a responder con acciones violentas desde que hubo cambio de gobierno (...) ya van más de siete acciones guerrilleras que ha realizado el ELN”, indicó Cañizares.

Las variables de confrontación en el Catatumbo tienen nombre propio: narcotráfico, contrabando, minería ilegal, extorsión, secuestro e instrumentalización de población migrante, entre otros.
Se trata de crímenes que durante años ocurrieron sin una respuesta efectiva de las autoridades venezolanas, en medio de la protección que el entonces régimen de Nicolás Maduro brindaba a grupos como el ELN y las disidencias de las Farc, que instalaron campamentos en la zona de frontera sin mayores consecuencias.

Documentos de inteligencia en poder de SEMANA muestran un diagnóstico crítico en las regiones más vulnerables: sur de Bolívar, Catatumbo, Antioquia, Chocó, Guaviare, Cauca y Valle del Cauca. Allí se han producido confinamientos, desplazamientos, restricciones a la movilidad y formas de dominación de la población.

Dentro de la estrategia del ELN en el Catatumbo está incrementar el reclutamiento de menores de edad para usarlos como escudos humanos y evitar bombardeos, fortalecer las células urbanas con capacidad de agitación de masas, propaganda, inteligencia social y guerrilla comunicacional.
Otro de los frentes de la guerra en el Catatumbo es el de la construcción de un poder popular alterno, suplantando al Estado en funciones como seguridad, justicia, salud o infraestructura.

