SEMANA conoció informes de la inteligencia militar que dejan al descubierto los presuntos nexos de los grupos armados ilegales colombianos con las mafias ecuatorianas, como Los Choneros, Los Tiguerones y Los Lobos, en Medellín, Norte de Santander y Meta. Una fuente judicial que les siguió el rastro en ambos países conversó con esta revista y entregó detalles de los movimientos que realizan para no ser detectados por las autoridades.

Lo que pretenden los delincuentes es tener el control absoluto de las rutas del narcotráfico del Pacífico, Venezuela y el Caribe. También existe una segunda red dedicada a la falsificación de documentos de los “narcos puros” y sus familias para facilitar su vida en suelo colombiano.

Estas mafias quieren tener consolidado aún más el corredor para el narcotráfico en Ecuador, pero también en Colombia, con el fin de que finalmente llegue a Suramérica y otras zonas internacionales, donde pagan muy bien la cocaína.
Varios informes del Comando de Apoyo de Combate de Inteligencia Militar (Cacim) del Ejército de Colombia advierten sobre los movimientos de Los Choneros, una de las organizaciones criminales más conocidas de Ecuador, y sus presuntos acercamientos con el Clan del Golfo para ampliar las rutas del narcotráfico.
“Según la información reportada por inteligencia técnica y suministrada por los capturados, esta estructura tendría una presunta alianza con el grupo armado organizado (GAO) Clan del Golfo en el departamento del Meta, situación que podría representar un riesgo para la seguridad regional ante eventuales procesos de articulación entre organizaciones criminales. El objetivo es la expansión de rutas del narcotráfico”, se lee en el informe.

No es casualidad esta información. En el barrio San Carlos, en Villavicencio, las autoridades realizaron un allanamiento en el que capturaron a tres personas que estarían al servicio de Los Choneros para las diferentes actividades al margen de la ley. En ese procedimiento, los uniformados decomisaron dos fusiles, dos pistolas, ocho proveedores, 16 cartuchos, un inhibidor de señal y seis teléfonos celulares.
“La información reportada permite establecer un posible intento de fortalecimiento o expansión de Los Choneros en el Meta, así como la eventual articulación con estructuras criminales que operan en el departamento”, aseguró el documento de inteligencia militar.
Según el informe del Cacim, varias agencias de inteligencia del mundo han detectado los movimientos de mafias ecuatorianas hacia Colombia. “Información suministrada por agencias de inteligencia de Estados Unidos confirma dicho plan de expansión y alianza criminal con el GAO Clan del Golfo”, estableció uno de los párrafos.

Dichos organismos de inteligencia también tienen agentes encubiertos dentro de estas mafias, de las que están sacando abundante información de los narcos invisibles que hay tanto en Colombia como en Ecuador.
Una fuente judicial le explicó a este medio de comunicación cómo durante los últimos tres años y medio se fortalecieron dichas organizaciones, que han puesto en jaque a menores de edad y a jóvenes de varios países.
“Desafortunadamente, en los cuatro años pasados creció muchísimo el asentamiento de estructuras ecuatorianas en Colombia, con tres focos principales, aparte de la frontera. El primero es Medellín, como eje no solamente de Choneros; ahí también están Lobos y Tiguerones”, aseguró la fuente judicial.

Según el informante, la capital antioqueña se convirtió en uno de los principales centros de articulación de estas organizaciones. Asimismo, Norte de Santander y Cali representarían otros puntos relevantes dentro de su estrategia de expansión.
Es claro para los investigadores judiciales que durante el gobierno del presidente Gustavo Petro no hubo un nivel de cooperación internacional equivalente al que están teniendo desde la llegada de Abelardo De La Espriella a la Casa de Nariño.
Ahora, el único interés de estas redes del narcotráfico no sería únicamente el océano Pacífico. La droga saldría de Norte de Santander hacia Venezuela y luego tomaría rutas hacia el Caribe.

“Aumentó mucho la organización del Pacífico colombo-ecuatoriano. Todo esto creció en los últimos cuatro años porque no se trabajaba coordinadamente, sino cada quien por su lado, y era muy difícil dar duros golpes articulados”, manifestó la fuente.
En el departamento de Norte de Santander llama la atención la presencia de estas mafias con la guerrilla del ELN. Ya se han registrado reuniones para cerrar negocios; hay comunicación permanente vía telefónica y aplicaciones de mensajes que han sido interceptados por las autoridades judiciales.
Al ser consultado por la captura de la esposa y la hija de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, un mafioso ecuatoriano considerado como el Pablo Escobar del vecino país, la fuente judicial dijo que era tan débil el trabajo de los organismos de inteligencia que estas dos mujeres habían llegado a Santander hace varios años sin ser detectadas por las autoridades.

“Se asentaron ahí desde hace más o menos tres años y medio por el ELN, con todos los Comandos de la Frontera. Se asentaron para tener ruta de salida, no solamente por el Pacífico, sino por Venezuela y el Caribe”, aseguró.
También reveló que el territorio colombiano resultó atractivo para estas mafias por la aparente pasividad de la fuerza pública en medio del fracasado proceso de paz del Gobierno Petro.
“Digamos que estos años de crecimiento, Colombia fue un paraíso para que se establecieran porque sabían que mientras dialogaban, podían ir haciendo otros negocios ilegales”, agregó la fuente.
De igual manera, él indicó que la corrupción en las entidades públicas en Colombia es un factor que ha hecho que los ilegales se camuflen entre la ciudadanía y hasta entre los empresarios. También advirtió sobre la presencia de mafias europeas, incluidas redes de narcotraficantes albaneses e italianos.

“Existe un tema importante, que es la corrupción en la Registraduría en Colombia. Hay una mafia enquistada, muy organizada, en donde les están dando papeles, entre comillas legales, a narcos albaneses, a narcos italianos, pero también a ecuatorianos. Varios de los que han sido capturados tienen papeles, entre comillas legales”, denunció la fuente.
El investigador judicial precisó que “esto es una mafia que vende identidades. El Estado colombiano nada tiene que ver. Es una mafia de funcionarios corruptos. Venden identidades con papeles legítimos, con información falsa”.
Según su relato, el procedimiento incluiría la utilización de registros de nacimiento y testigos para respaldar identidades ficticias, que posteriormente quedarían consignadas en documentos oficiales.

“Van ustedes y ven el papel, tienen registros de nacimiento; por supuesto, todo falso. Se consiguen unos testigos, los papeles están debidamente legítimos, pero la información consignada es totalmente falsa. Y eso lo hacen tanto para ellos como para sus novias y familias”, le detalló la fuente a SEMANA.
Actualmente, en Colombia hay personal de inteligencia de varios países, incluyendo Ecuador y Estados Unidos, revisando minuciosamente los casos y rastreando documentos para ubicar el paradero de los narcos y sus familias que se hacen pasar como ciudadanos colombianos.
“Está pasando una cosa muy importante de cooperación, como hace años no se veía. De nuevo están cooperando enormemente. Operaciones policiales, hay policías trabajando, militares. Hay una muy buena empatía en este momento”, afirmó.
Para las autoridades de ambos países, la investigación apenas comienza. Las pesquisas apuntan a varios objetivos vinculados con empresas y otras actividades económicas de aparente legalidad en Colombia y Ecuador.
