Especiales Editoriales

Empresarios por Colombia: inversiones, proyectos y nuevas apuestas por el desarrollo

En un año marcado por el cambio de Gobierno, las presiones fiscales y la incertidumbre sobre el rumbo económico de Colombia, varias empresas nacionales continúan trabajando para contribuir al desarrollo y construir país de manera colectiva.

31 de octubre de 2026 a las 1:00 a. m.
Empresarios por Colombia

Desde la industria de alimentos hasta la energía, las telecomunicaciones, la infraestructura y el comercio, distintas compañías mantienen sus planes de expansión, compran activos, amplían sus operaciones y fortalecen sus redes productivas. Estas decisiones empresariales responden a estrategias de largo plazo, oportunidades sectoriales y expectativas de rentabilidad, y muestran que el país conserva atributos suficientes para atraer capital.

Dos de los anuncios más recientes fueron hechos por el presidente de la república, Abelardo de la Espriella, hace unas semanas, al revelar que tanto PepsiCo como Coca-Cola alistan millonarios planes de inversión en Colombia. En el caso de PepsiCo, la multinacional informó que proyecta invertir 1.000 millones de dólares durante los próximos cinco años. Los recursos estarán destinados a ampliar la capacidad de producción, modernizar las operaciones y fortalecer la red de distribución de la multinacional estadounidense.

La magnitud del anuncio se entiende mejor cuando se observa lo que hay detrás de las cifras. PepsiCo cuenta con plantas en Funza, Cundinamarca, y Guarne, Antioquia, y su operación se conecta con una extensa red de agricultores, transportadores, distribuidores, comerciantes y tenderos que participan en la cadena que lleva los productos desde el campo hasta los consumidores.

Esta empresa compra unas 84.000 toneladas de papa al año, siendo el mayor comprador industrial de este producto en el país. También adquiere unas 28.000 toneladas anuales de plátano y respalda a más de 2.000 agricultores locales. Su red comercial alcanza más de 400.000 puntos de venta. Esta ampliación de la producción puede traducirse en mayor demanda de materias primas, oportunidades para los proveedores, necesidades adicionales de transporte y logística, y más actividad económica para las regiones vinculadas a la operación. En un país donde el desarrollo rural y la productividad agrícola siguen siendo desafíos centrales, la conexión entre una multinacional de consumo masivo y los productores locales adquiere una relevancia particular.

La situación evidencia una característica del mercado colombiano: el atractivo de una población numerosa, un consumo interno capaz de movilizar buena parte de la actividad económica y una red de pequeños comerciantes que permite llegar a públicos diversos.

En el caso de Coca-Cola, De la Espriella informó que los directivos ya expusieron sus planes de inversión y crecimiento para los próximos cuatro años, y los detalles serán revelados en diciembre. En el sector de materiales de construcción, Holcim acordó adquirir activos de Cemex en Colombia relacionados con cemento y concreto. La operación contempla la incorporación de 20 plantas y podría incrementar en 360 millones de dólares las ventas. La construcción tiene una relación directa con el desarrollo de la infraestructura, la vivienda, el empleo y la demanda de insumos industriales.

En telecomunicaciones, Millicom consolidó su posición en Colombia mediante su control sobre Tigo y su integración con Movistar. Esta es una adquisición del 67,5 por ciento de Colombia Telecomunicaciones por 214,4 millones de dólares. Este sector es decisivo para la competitividad: sus inversiones permiten ampliar y modernizar redes, mejorar la conectividad y crear condiciones para el desarrollo de servicios digitales. En un país con diferencias importantes entre las grandes ciudades y las regiones apartadas, una mayor capacidad de infraestructura puede facilitar el acceso de empresas, instituciones educativas y ciudadanos a nuevas oportunidades económicas.

La movida de capitales también continúa dándose en el sector energético. El Grupo Gilinski invirtió 107 millones de dólares para adquirir una participación del 20 por ciento en GeoPark, mientras Parex Resources presentó una oferta de 525 millones de dólares por activos de Frontera Energy en Colombia. Son operaciones distintas, pero ambas reflejan el interés por reorganizar portafolios y aprovechar oportunidades en el negocio de los hidrocarburos.

A estas dinámicas se suma Enel, que reportó inversiones por 2,9 billones de pesos en el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica y el desarrollo de su flota de generación renovable. Estas inversiones resultan estratégicas para atender la demanda de energía, fortalecer la confiabilidad del sistema y avanzar en la transformación de la matriz energética.

Inversionistas selectivos

Estos y otros movimientos empresariales se dan en un escenario que no es sencillo. Según un reciente informe de Aon, elaborado con TTR Data y Datasite, Colombia registró 48 transacciones de fusiones y adquisiciones entre enero y marzo de 2026, un 38 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el valor agregado de los negocios aumentó un 189 por ciento, hasta 5.314 millones de dólares. Carlos Dorado, líder de Fusiones y Adquisiciones y Soluciones Transaccionales para América del Sur Hispana en Aon, describió el mercado colombiano como uno más sofisticado y selectivo, en el que el crecimiento del valor de las operaciones refleja una preferencia por negocios estratégicos y de mayor escala.

El país conserva ventajas que ayudan a explicar por qué continúa en el radar de las empresas. Su población constituye una base amplia de consumidores; el gasto de los hogares tiene un peso importante en la actividad económica, y sectores como los alimentos, el comercio, las telecomunicaciones, la energía, la infraestructura, los servicios financieros y la tecnología ofrecen posibilidades de expansión.

También existe espacio para mejorar la productividad, ampliar la conectividad, modernizar las redes logísticas y desarrollar nuevas capacidades industriales. “Para las compañías que ya cuentan con operaciones en el país, invertir puede resultar más eficiente que empezar desde cero en otros mercados: tienen proveedores, conocimiento de los consumidores, canales de distribución y equipos de trabajo establecidos”, concluyó Carlos Dorado.

La apuesta es por Colombia

Colombia continúa ocupando un lugar privilegiado en el mapa de los inversionistas internacionales. Factores como su mercado interno, la conexión con dos océanos, los acuerdos comerciales y una oferta de talento que permite desarrollar desde servicios tecnológicos hasta operaciones industriales, mantienen abiertas las oportunidades para el capital extranjero.

No obstante, la pregunta aquí es si el país logrará aprovechar esas ventajas en un escenario en el que las empresas comparan cada vez más las condiciones para producir, operar y crecer en América Latina.

Las señales de interés provienen de distintos frentes: Estados Unidos conserva un papel protagónico, mientras que México y Brasil encuentran oportunidades para ampliar sus negocios en la región.

Desde Europa, España, Alemania y Francia aparecen entre los mercados relevantes para proyectos industriales, energéticos y de servicios especializados. En Asia, Japón, India, Singapur y China identifican posibilidades en manufactura, tecnología y agroindustria. A estos mercados se suman las oportunidades de cooperación con Israel, especialmente en soluciones tecnológicas aplicadas a la agricultura, la gestión del agua y la industria.

Este movimiento no se limita a empresas que llegan por primera vez, también incluye multinacionales que ya operan en el país y que deciden ampliar su capacidad, modernizar instalaciones, incorporar nuevas tecnologías o desarrollar servicios para atender otros mercados. El interés, sin embargo, no significa que todos esos proyectos estén cerrados ni que los anuncios se traduzcan automáticamente en recursos desembolsados.

En la carrera por atraer capital, Colombia compite con otras economías que ofrecen incentivos, infraestructura y condiciones regulatorias distintas. Por eso, más allá de las oportunidades identificadas, el desafío consiste en convertir las intenciones empresariales en inversiones ejecutadas y de largo plazo.

Una apuesta que se renueva

Estados Unidos es uno de los principales referentes de esa relación empresarial. De acuerdo con cifras de AmCham, Colombia recibió durante el primer semestre de 2026, 8.138 millones de dólares de inversión extranjera directa, lo que significó un crecimiento de 31,1 por ciento frente al mismo periodo del año anterior. De ese monto, 1.759 millones de dólares provinieron de Estados Unidos.

Aunque el resultado muestra una recuperación de los flujos de capital, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, advierte que todavía hay desafíos para consolidar una tendencia sostenida. Asegura que la tarea no consiste únicamente en atraer compañías interesadas en vender en el mercado nacional, sino en convencerlas de producir, innovar y exportar desde Colombia.

El universo de oportunidades incluye servicios tecnológicos y empresariales; materiales de construcción, vidrio y metalmecánica; farmacéuticos y dispositivos médicos; textiles técnicos y confecciones especializadas; y agroindustria de mayor valor agregado. También hay posibilidades en energía, gas, minerales estratégicos e infraestructura

Algunos anuncios empresariales permiten dimensionar el alcance de estas apuestas. PepsiCo, por ejemplo, anunció una inversión de 1.000 millones de pesos durante los próximos cinco años, destinada a ampliar su producción, modernizar operaciones y fortalecer su distribución en Colombia. Se trata de un plan de inversión gradual que profundizará la presencia de una compañía que ya tiene operaciones productivas en el país y una cadena de abastecimiento vinculada con actores locales.

La infraestructura digital es otro de los frentes en los que se observa interés. Aligned Data Centers, a través de ODATA, reportó inversiones cercanas a 1.300 millones de dólares en dos campus de centros de datos en Cundinamarca. Equinix, por su parte, anunció 45 millones de dólares para ampliar su infraestructura en Bogotá, mientras HostDime desarrolla un proyecto de 24 millones de dólares en Tocancipá.

Amazon Web Services también ha mostrado interés en ampliar su infraestructura de nube, aunque sin un monto confirmado. A toda esa dinámica se suma el sector financiero. La británica Revolut obtuvo en septiembre de 2026 la licencia de funcionamiento para operar como banco en Colombia y anunció 62 millones de dólares adicionales para desarrollar su infraestructura bancaria digital, con el inicio de operaciones previsto para 2027.

Según ProColombia, Estados Unidos mantiene una presencia destacada entre los mercados de origen de los proyectos de inversión acompañados por la entidad. Por su parte, países como México, Brasil, Japón, España, Francia, Alemania, India, Chile y China muestran interés en las oportunidades que ofrece Colombia.

En América Latina, México, Brasil y Chile tienen posibilidades de ampliar operaciones y fortalecer cadenas regionales de valor. En Europa, España, Alemania y Francia se destacan por las oportunidades en industria, energía y servicios especializados. En Asia, Japón, India, Singapur y China figuran entre los mercados con posibilidades en manufactura, tecnología y agroindustria.

La búsqueda de nuevos inversionistas también abre espacio para relaciones que combinan capital y conocimiento. Es el caso de Israel, cuyo ecosistema de innovación puede encontrar oportunidades en necesidades concretas de la economía colombiana. Entre los campos identificados están la agricultura de precisión, los sistemas de riego eficiente, la biotecnología aplicada al agro, la gestión del agua, la ciberseguridad y las tecnologías para la industria y la salud.

La conexión entre ambas economías tiene una lógica productiva: Colombia cuenta con una base agroindustrial importante y enfrenta desafíos de eficiencia en el uso del agua, productividad y modernización tecnológica. En este sentido, las soluciones desarrolladas por empresas israelíes podrían encontrar aplicaciones en esos frentes mediante inversiones, alianzas empresariales y transferencia de conocimiento.

Un mercado, varias oportunidades

¿Qué encuentran las empresas en Colombia? Para Lacouture la combinación de ubicación, acceso a dos océanos, cercanía con Estados Unidos y diversidad productiva constituye una ventaja importante. A esto se suma un mercado de más de 53 millones de habitantes, con ciudades y regiones que ofrecen distintas capacidades de consumo, talento y especialización.

La dimensión del mercado interno importa, pero no explica por sí sola las decisiones de inversión. Una empresa puede instalarse para atender a los consumidores colombianos; otra puede aprovechar el país como plataforma de servicios para clientes internacionales; y una tercera puede establecer operaciones industriales que le permitan abastecer varios mercados.

Colombia cuenta, además, con instrumentos como las zonas francas, la Ventanilla Única de Inversión, el Operador Económico Autorizado y beneficios tributarios para proyectos calificados de investigación, desarrollo e innovación; herramientas que pueden facilitar operaciones de comercio exterior, orientar a los inversionistas en sus trámites y favorecer actividades que incorporen conocimiento.

La ventaja geográfica también puede convertirse en una oportunidad para reorganizar las cadenas de suministro. La relocalización de operaciones, conocida como nearshoring, abre posibilidades para que empresas acerquen su producción a los mercados de destino y reduzcan ciertos riesgos logísticos. Pero, como advierte Lacouture, no toda inversión extranjera responde a esa tendencia: ampliar un negocio para atender la demanda colombiana no equivale necesariamente a trasladar producción desde otro país.

La posibilidad de captar proyectos de relocalización depende de condiciones muy concretas, una planta industrial necesita energía confiable, proveedores que cumplan estándares, logística competitiva y tiempos de entrega previsibles. Un centro de servicios tecnológicos, en cambio, depende en mayor medida del talento especializado, la conectividad y los costos de operación. Es así como la propuesta de atracción debe responder a esas diferencias, en lugar de ofrecer las mismas ventajas generales a todos los sectores.

Cierre especiales