Mercado editorial

Colombia lee más, pero no lo suficiente: precio, hábitos y pantallas frenan el mercado editorial

Entre cifras, plataformas digitales y decisiones cotidianas, el libro compite hoy por un lugar en el gasto y el tiempo de las personas.

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24 de abril de 2026 a las 5:15 a. m.
El consumo de libros refleja cómo priorizan hoy sus gastos los colombianos.
El consumo de libros refleja cómo priorizan hoy sus gastos los colombianos. Foto: Guillermo Torres / Semana

Leer en Colombia dejó de ser solo un gusto. Hoy es una decisión que pasa por el bolsillo.

En un país donde cada compra se piensa más, el libro entró en esa misma lógica: se compara, se aplaza o se elige con más criterio. Y ahí, en ese cruce entre deseo y capacidad de gasto, es donde realmente se está definiendo el mercado editorial colombiano.

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La Feria Internacional del Libro de Bogotá vuelve a poner el tema en el centro. Pero más allá del ambiente cultural, hay una pregunta que cada vez pesa más en la industria: ¿qué tan fuerte es Colombia en el negocio de los libros?

Violeta Arias, estudiante de 18 años, lo vive cada año desde hace tres ediciones de la feria. “Uno viene con la idea de comprar poquito, pero siempre termina gastando más. Igual ya no es tan impulsivo como antes; uno mira más el precio”, dice.

Su experiencia no es aislada. Es el reflejo de un consumidor que sigue leyendo, pero que ya no compra igual.

Desde el análisis técnico, el panorama es positivo, aunque con matices

El sector editorial colombiano ha venido recuperándose en los últimos años. De acuerdo con cifras de la Cámara Colombiana del Libro, en 2024 las editoriales nacionales registraron ventas cercanas a $ 996.624 millones, con un crecimiento aproximado del 4 % frente a 2023, lo que confirma una tendencia de consolidación tras los años más duros de la pandemia.

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En términos de volumen, el mercado alcanzó la venta de 37,9 millones de ejemplares y la publicación de 17.989 títulos, lo que evidencia una industria más activa, con mayor oferta y una recuperación sostenida del consumo.

Según Nielsen BookScan, la plataforma global que audita el pulso real de las librerías, confirma la vitalidad del sector en 2025. Este sistema que rastrea cada ejemplar vendido en cajas registradoras y comercios electrónicos reporta una tendencia al alza: el consumo de libros físicos ha escalado un 6 % frente al año anterior.

Persona leyendo
El libro compite dentro del mismo presupuesto que el entretenimiento digital Foto: Getty Images

Aun así, el tamaño del mercado sigue siendo limitado frente a otros países.

“El crecimiento existe, pero los mercados latinoamericanos siguen siendo pequeños”, asegura David Perlman, Latam mánager de Nielsen BookScan para la región, en entrevista con SEMANA.

Qué se está leyendo (y comprando)

El cambio no está solo en cuánto se vende, sino en qué se vende. En Colombia, la no ficción domina el consumo. Según BookScan:

Esto revela un lector más práctico, más selectivo. “Hay una tendencia clara hacia libros que aporten algo: bienestar, conocimiento o herramientas personales”, señala Perlman.

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Violeta lo resume mejor: “Antes compraba novelas sin pensar, más fantasiosas; ahora busco libros que me sirvan”.

El directivo de BookScan afirma que el crecimiento existe, pero los mercados latinoamericanos siguen siendo pequeños.

Los nombres que están moviendo el mercado

Cuando se aterriza a los datos, el comportamiento del lector colombiano se vuelve más claro.

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Leer en Colombia ya no es automático: el bolsillo y el tiempo están cambiando todo. Foto: Guillermo Torres / Semana

De acuerdo con la medición más reciente de Nielsen BookScan, con corte al 11 de abril de 2025, estos fueron los cinco autores colombianos con mayor volumen de ventas en el país:

  • Gabriel García Márquez
  • Mario Mendoza
  • Piedad Bonnett
  • Carlos Jaramillo
  • Amalia Andrade

El listado confirma que, a pesar de la competencia global, los autores nacionales siguen teniendo un peso importante dentro del mercado local.

Pero cuando se amplía la mirada al comportamiento general del mercado durante 2025, aparecen otros títulos que lideraron las ventas en Colombia, según el consolidado de la Cámara Colombiana del Libro en la categoría de ficción para adultos:

  • El último secreto, Dan Brown
  • La vegetariana, Han Kang
  • Vírgenes y toxicómanos, Mario Mendoza
  • Mi nombre es Emilia del Valle, Isabel Allende
  • Los nombres de Feliza, Juan Gabriel Vásquez

Este listado refleja con claridad la mezcla del mercado colombiano: una base fuerte de autores locales, combinada con fenómenos editoriales internacionales que siguen marcando tendencia en el consumo.

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Parte del crecimiento reciente del mercado no se explica solo por lo que se lee, sino por cómo se accede a los libros.

Ahí aparece BuscaLibre, una de las plataformas de venta de libros más grandes de la región, que permite comprar títulos físicos, importar ediciones y ampliar el catálogo disponible en el país.

Desde esa mirada, el comportamiento del lector también se refleja en cifras concretas.

Juan Sebastián Niño, country manager de la plataforma en Colombia, explica en conversación con SEMANA que autores como Mario Mendoza lideran el consumo, con cerca de 5.400 ejemplares vendidos en 2025 y proyecciones de 6.000 en 2026 con su más reciente lanzamiento La obra de los lobos.

A ese movimiento se suman otros nombres del mercado nacional: Karine Bernal, con su libro El corazón del rey, supera las 5.000 unidades recientes.

Mientras que Piedad Bonnett, Héctor Abad y Freddy Vega también registran volúmenes relevantes de ventas, aunque en cifras más moderadas.

Más que concentrarse en unos pocos éxitos, el mercado se está distribuyendo entre más autores y más títulos, ampliando la base de consumo.

Comprar libros ya no es como antes

El cambio más profundo del sector no está solo en el contenido, sino en el canal. El mercado editorial en Colombia ha encontrado un motor de crecimiento en la digitalización, con el comercio electrónico nacional alcanzando los $ 145,4 billones en 2025.

Los libros y formatos digitales se consolidan como protagonistas en este ecosistema, representando cerca del 10 % de la facturación total del sector.

“Hoy el lector puede acceder a libros que antes simplemente no encontraba en Colombia”, explica Sebastián Niño.

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Esa accesibilidad ha cambiado la dinámica de consumo. Las decisiones ya no ocurren solo en librerías. Empiezan en redes sociales, recomendaciones, tendencias digitales. El libro, en ese sentido, compite directamente con todo el ecosistema de entretenimiento.

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En ese contexto, la Feria del Libro se convierte en un punto de quiebre. Para plataformas digitales, este evento puede representar cerca del 9 % de las ventas anuales en solo dos semanas.

“Es un momento donde el mercado se mueve mucho más rápido”, explica el ejecutivo de BuscaLibre.

Violeta lo confirma sin rodeos: “Uno viene a mirar, pero termina comprando sí o sí”.

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Durante la feria, el consumo de libros se acelera yse dinamiza el sector editorial. Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANA

El precio: el factor silencioso

Aunque el libro tiene beneficios tributarios en Colombia, el precio sigue siendo una barrera. Según BookScan, el precio promedio ronda los 14,6 dólares, relativamente bajo frente a otros países, pero igualmente sensible para el consumidor colombiano.

Además, el comportamiento es claro: “El precio ha crecido, pero por debajo de la inflación”, sostiene Perlman.

Eso indica un esfuerzo del sector por mantenerse accesible, aunque la percepción del consumidor sea distinta.

El verdadero reto no es el dinero

A pesar de los ajustes en precios, promociones y expansión digital, el principal desafío del mercado editorial en Colombia no está en el costo, está en el tiempo.

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“El libro compite directamente por el tiempo de ocio de las personas”, manifiesta el vocero de BookScan.

Ese dato no es menor. En un entorno donde el consumo digital domina redes sociales, plataformas de emisión en directo y contenido inmediato, la lectura dejó de ser la primera opción de entretenimiento para muchos colombianos.

Violeta lo vive así: “Uno llega cansado, se pone a ver el celular y cuando se da cuenta ya se le fue el tiempo. Leer toca sacarlo con ganas”. Y eso se refleja en cifras.

Aunque el país ha mejorado su hábito de lectura, pasando de 1,7 libros por persona en 2020 a cerca de 4 libros en la actualidad, sigue lejos de mercados como Chile o Argentina, donde el promedio alcanza entre 7 y 8 libros al año.

En términos de escala, la diferencia es aún más evidente: mientras en mercados desarrollados el consumo per cápita supera con facilidad los 10 libros anuales, Colombia todavía tiene un amplio margen de crecimiento.

“El gran reto es que los libros se vendan más. Es un tema de hábitos, de políticas públicas y de competencia por el tiempo”, insiste Perlman.

Un mercado que crece… pero con límites

El comercio digital ha sido uno de los principales impulsores. Solo en 2024, la categoría de libros y papelería registró uno de los mayores crecimientos dentro del e-commerce, con un aumento cercano al 340 % frente al año anterior, según datos citados por BuscaLibre.

Ese crecimiento, sin embargo, viene acompañado de una transformación estructural del mercado.

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Cada compra suma a una industria que sigue moviéndose. Foto: Getty Images

Hoy no se trata de vender grandes volúmenes de pocos títulos, sino de distribuir el consumo entre más autores y más libros. Las editoriales han ampliado su producción, pasando de lanzar cerca de 30 o 40 títulos mensuales a más de 70, lo que ha diversificado la oferta y ampliado las oportunidades de venta.

Pero esa misma abundancia también cambia la forma en que se compra.

“Uno ve tantos libros que al final termina eligiendo menos”, cuenta Violeta. “A veces guardo varios, pero solo compro uno o dos porque todo suma”.

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¿Negocio o pasión?

Con más oferta, más canales y más acceso, el libro en Colombia sí es un negocio, pero no uno asegurado.

“Hoy vender libros es un buen negocio. La industria viene creciendo y hay más herramientas para hacerlo”, explica Niño.

Sin embargo, ese crecimiento convive con una realidad estructural: el libro sigue teniendo una participación menor dentro del gasto cultural de los hogares, frente a otras formas de entretenimiento como plataformas digitales o contenidos audiovisuales.

Violeta lo aterriza de manera perfecta: “Uno sí quiere comprar libros; sin embargo, también tiene otras cosas que pagar; a veces toca escoger”.

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Se venden más libros que antes, pero no los suficientes; se lee más, pero todavía no lo necesario, y en ese punto, la industria enfrenta su mayor dilema: cómo convertir el interés en hábito.

Porque, al final, más allá de ferias, plataformas o estrategias comerciales, el libro depende de una decisión simple, pero cada vez más difícil: elegir leer.

Y en esa elección donde compiten el tiempo, el dinero y la atención, se está definiendo el verdadero futuro del negocio editorial en Colombia.