Vicky Dávila: Eva Ferrer es una colombo-española que estuvo en la campaña presidencial de Gustavo Petro al lado de Verónica Alcocer. Luego fue consejera en el Gobierno y hoy está dispuesta a contar toda la verdad de lo que sabe. ¿Por qué decide hablar?
Eva Ferrer: Por protección personal y profesional, me toca salir y contar.

V.D.: ¿Eva, siente que le puede pasar algo? ¿Cree que la pueden matar?
E.F.: Siento eso y me han hecho tener conciencia de eso. Cuando se publican unos audios (revelados por SEMANA el pasado primero de agosto), una de las primeras llamadas que recibo es de una persona que me dice que si estoy loca, que si quiero que me peguen un tiro. Y digo: “¿Perdón?”. Me dice: “Estás hablando con gente que hace tráfico de armas y tráfico de drogas”. Y, nada, a partir de ahí llevo dos meses escondida.


V.D.: De todo eso vamos a hablar. ¿Quiere decirle algo al presidente Abelardo De La Espriella?
E.F.: Necesito protección. Me siento víctima, soy víctima desde septiembre de 2022.
V.D.: ¿Qué mensaje le envía a la fiscal general?
E.F.: En lo que pueda colaborar, colaboraré. Necesito protección.
V.D.: Eva, defíname en una sola palabra a las personas que le voy a mencionar. Iniciemos con Gustavo Petro.

E.F.: El poli bueno.
V.D.: Verónica Alcocer.
E.F.: La poli mala.
V.D.: Manel Grau.
E.F.: Chaquetero.

V.D.: Xavier Vendrell.
E.F.: El estratega.
V.D.: ¿Por qué llama “poli mala” a Verónica Alcocer?
E.F.: Bueno, ella se ha dedicado a organizarse, siendo ella la cabeza, pero una cabeza no visible, teniendo muchas piezas y haciendo que todo sirva. Todo tiene que funcionar según sus intereses.

V.D.: En los audios divulgados por SEMANA, a usted se le escucha diciendo que todos forman parte de “una banda criminal, una mafia”. ¿Verónica Alcocer es la jefe de esa mafia?
E.F.: A día de hoy digo que sí. Al principio pensaba que la estaban utilizando. Y hace rato veo que no. Ella sí está cómoda, tiene unos intereses. Vine a Colombia con la idea de trabajar; ella pacta conmigo que vamos a trabajar temas de mujeres. Al final, veo que está rodeada de gente que tenía intereses económicos, y entre ellos estaba ella. Cuando hablo en esos audios, ellos no creen que yo no filtro esos audios. No filtro esos audios.

V.D.: Usted, obviamente, no los filtró. Es más, usted termina muy enojada y desesperada porque SEMANA los publicó. Es nuestra labor de periodistas y siempre habrá fuentes que confían en nosotros. Le pregunto: si Verónica Alcocer es la “jefe de una banda”, como usted asegura, ¿qué viene siendo Gustavo Petro, quien era el presidente?
E.F.: Pues una pieza de esa estrategia.

V.D.: ¿Qué papel desempeñaba?
E.F.: Pues el de permitir que se hicieran todas las cosas.
V.D.: ¿Petro era cómplice?
E.F.: Para mí, a día de hoy, sí. De hecho, él saca beneficio de lo que ella mueve. La última vez que hablé con Gustavo, me dijo que a mí y a los catalanes nos trajo ella. Claro, uno dice: “Sí, nos trajo ella, pero te beneficiaste tú (Petro). Conseguiste votos en tu campaña, conseguiste hacer una campaña que te dio la presidencia, y luego esta gente te ha estado resolviendo tus bodegas, tus manifestaciones”. Entonces, él también ha sacado provecho de las acciones de ella.

V.D.: Usted hace un señalamiento muy grave y dice que hay tráfico de armas y drogas. ¿Qué tiene que ver Verónica Alcocer con el tráfico de drogas?
E.F.: Parece que los viajes de Venezuela han sido una cosa muy clandestina.
V.D.: ¿Los viajes de ella?
E.F.: Viajes de ella. Está involucrado Manel Grau, está involucrado el primo (Mario Fernández Alcocer), está involucrado Agmeth (Escaf). Ahí hay un movimiento de dineros. Lo primero que conozco, y que me hacen saber, es que se van a Venezuela. Digo: “Esto se tiene que hacer público”. Hablando luego con Manel, me dice que de ese viaje se traen 2,5 millones de dólares.

V.D.: ¿Verónica trae a Colombia la suma de 2,5 millones de dólares desde Venezuela?
E.F.: Los trae Verónica.
V.D.: ¿Estamos hablando del viaje del 31 de enero de 2023?
E.F.: Enero de 2023. Manel me explica que traen 2,5 millones (de dólares). Entonces le digo: “¿Pero Gustavo sabe eso?”. Y me dice: “No”. Y digo: “Estáis locos”. Y entonces me dice que ese dinero, entre otras cosas, es para pagar la campaña del primo (de Verónica Alcocer).

V.D.: ¿De cuál primo?
E.F.: De Mario Fernández Alcocer. A partir de ahí, sé que hay más movimientos de dinero que vienen de Venezuela para Colombia. De hecho, sé que Agmeth y Verónica se enfadan por un tema de dineros.
V.D.: ¿Pelean?
E.F.: Pelean por una cuestión de dinero.
V.D.: ¿Quién se queda con la plata de quién?
E.F.: Agmeth. Le roba a Verónica.
V.D.: ¿Por qué dice que había droga de por medio en esa traída de plata desde Venezuela?
E.F.: Uno trae dinero por alguna cosa, ¿no? Parece que hay fotos de Verónica descendiendo del avión con maletas grises en las que dentro había droga y había movimiento de capital de allá a aquí y de aquí a allá.

V.D.: ¿Manel Grau le confirma que, en medio de esos viajes a Venezuela, había droga?
E.F.: Él me confirma que eso se ha liado mucho y que había droga.
V.D.: ¿Y usted qué hizo en ese momento?
E.F.: De todo esto me acabo enterando también mucho después. Yo, desde el primer momento, les digo que están locos. Traer un dinero sin que el presidente lo sepa me parece una locura.
V.D.: Pero llevar droga es todavía más locura...
E.F.: Más locura…

V.D.: ¿Eso se hacía en aviones oficiales del Gobierno?
E.F.: A mí me dicen, y lo que viví, es que todos los temas de los vuelos de Verónica hacia Venezuela los llevaba Carolina Plata y eran superconfidenciales. Y desde que yo salí, más. Sé que a uno de los edecanes no lo tienen en cuenta para nada de esos viajes porque decían que no les daba confianza y que todo eso se llevaba muy en secreto.
V.D.: Eva, usted nos está revelando algo extremadamente grave.
E.F.: Yo sé que es grave.
V.D.: Por favor, precise: ¿Verónica hacía eso que usted denuncia en el avión presidencial?
E.F.: En el presidencial o en el de la primera dama. Es que hay dos aviones diferentes.

V.D.: Bueno, entonces era en el avión de la primera dama.
E.F.: Claro, tiene que tener cuidado ahí.
V.D.: Eso es muy importante. Usaban el avión designado para ella.
E.F.: Claro.
V.D.: Era donde transportaban la droga, como usted dice. Y traían la plata. Y no fue el único viaje, fueron muchos viajes.
E.F.: Fueron muchos.

V.D.: ¿Por qué se hace esa relación entre Verónica Alcocer y el tráfico de armas?
E.F.: Bueno, eso es lo mismo. Yo tampoco era consciente. En el momento en que me hacen esa llamada, me ubican a los italianos, y a Enrico Romagnoli, y yo había estado en su casa. Nos invitan a comer, a almorzar a casa de un italiano en Barcelona. Y nada, vamos tan tranquilos y hay un momento en que hay una reunión aparte, en la cual yo no entro. A mí, tengo que decir, no me metieron en muchísimas reuniones. Una vez estuve en el Gobierno, no quise entrar en muchas reuniones. Y nada, ellos sabrán sus temas. En el momento que me dicen: “Eva, estás loca, que aquí hay tráfico”, me ubican; es por haber hablado de los italianos. Entonces, a los italianos yo los vuelvo a encontrar aquí en Colombia en 2025, creo recordar. Yo sé que Enrico acompaña a Suecia a Verónica. Bueno, entonces aquí ya empiezas a ver que esto es un entorno.

V.D.: Cuando le dicen que hay tráfico, ¿es de armas?
E.F.: Claro… A mí cuando me dicen: “Tú estás loca, quieres que te peguen un tiro”; sí, es tráfico de armas.
V.D.: Por un lado, usted está relacionando a Verónica Alcocer con droga, dólares y Venezuela; y, por el otro, con una red de tráfico de armas. ¿Quiénes son los italianos?
E.F.: Los italianos… Enrico Romagnoli, estuve en su casa en Barcelona, y luego aquí lo vi un par de veces en el entorno de Vendrell. Luego viajó a Suecia y estuvo acompañando a Verónica en varios eventos aquí en Colombia.

V.D.: ¿Armando Benedetti desempeñó algún papel en todo esto? Él fue embajador de Colombia en Venezuela...
E.F.: Lo único que sé es que hay un momento en que hay una bronca entre Manel y Armando Benedetti. Casi llegan a las manos delante de Gustavo Petro y ahí estaban peleándose por los negocios. No sé qué negocios eran. Verónica, en el momento en que entramos al Gobierno, no quería saber nada de Armando, odiaba a Armando Benedetti.
V.D.: ¿Por qué?
E.F.: Creo que una de las razones fue Agmeth, pero no se podía hablar de Armando Benedetti. De hecho, creo que cae fuera del Gobierno por Verónica. Termina de embajador.
V.D.: Primero fue embajador en Venezuela, sale del Gobierno y al poco tiempo regresa.
E.F.: Quien lo vetó, desde el día uno en que se llega al Gobierno, fue Verónica. Eso es seguro. Sé que hay un momento en que a mí Agmeth Escaf me dice que es culpa de Benedetti que tenga tan mala prensa su exmujer y tan mala prensa él. Como que le echa la culpa de todo. Su exmujer, como trabajadora, para mí es mala.

V.D.: ¿Quién?
E.F.: Nany Pardo (en referencia a María Antonia Pardo). Entonces, Agmeth empieza a echar mucha mierda, diciendo que el otro (Benedetti) es un conspirador, que dice mentiras de ellos, que sacó a Nany de campaña, y seguramente lo hizo porque ella trabaja mal.
Papá Pitufo y Verónica
V.D.: Hablemos de los dineros de Verónica. ¿Es cierto que ella cobraba en la campaña por sentarse con algunas personas?
E.F.: A mí sí me dijeron. Que cada reunión que le montaba Manel (Grau) valía 50.000 euros.
V.D.: ¿De dónde más ha obtenido plata Verónica?
E.F.: En periodos de campaña, de financiación de la campaña, la gente que aportaba…

V.D.: ¿Le dieron plata en la campaña?
E.F.: Claro que le dieron plata…
V.D.: ¿Quiénes le dieron plata a Verónica Alcocer en la campaña?
E.F.: Por parte de Manel le entraba dinero. Él era un conseguidor, claro. Él y Xavier eran unos conseguidores. Y bueno, luego, lo que yo he ido sabiendo es que ella tenía diferentes piezas que se iban moviendo. Eso es cuando uno dice: “No, esto no era una historia de tú y yo”. Esto era una historia donde ella tiene muchas piezas de gente que se le van moviendo. Y, por eso, ella es la cabeza.

V.D.: ¿Cuál es la historia de Verónica Alcocer con Papá Pitufo?
E.F.: Ni idea de quién era Papá Pitufo, pero, cuando sale la noticia de la vinculación de ella con él, me llama Manel y me pregunta si yo sé algo de eso. Yo no sabía nada de quién era quién. De todas esas reuniones, ella jamás me metió en ningún lado. Y queda ahí. Entonces viene otra persona y me explica que Verónica había conocido a Papá Pitufo a través de Carolina Plata, de una vecina de Carolina Plata, en casa de Carolina Plata. Luego viene otra persona y dice que él había ido a recoger un dinero que Papá Pitufo aportaba.
V.D.: ¿Papá Pitufo se comprometió con Verónica a darle plata para la campaña y ella la mandó a recoger?
E.F.: Lo que me dice este señor es que Verónica lo mandó a recoger una plata de Papá Pitufo, y, cuando él va a buscar la plata, le dicen que son 50.000 euros y él dice que no recoge ese dinero. Luego esa persona me dice: “Ella no se quedó ahí, ella seguro que fue a buscar el dinero”.

V.D.: ¿Para la campaña?
E.F.: Eso fue en plena campaña. Me dice: “Uno no se mete en este verguero por 50.000 euros”.
V.D.: Y luego…
E.F.: Entonces, él lo que me dice es que entiende que…
V.D.: Ella sí recogió la plata.
E.F.: Exactamente.

V.D.: ¿A ella le montaron una campaña paralela a la de Petro? ¿Cómo fue esa campaña y qué se buscaba?
E.F.: Cuando me llama, me dice: “Eva, llevo toda la vida detrás de Gustavo, quiero crearme un perfil propio, mis hijas ya están mayores y yo quiero tener una profesión”. Cuando me vienen a buscar, ella me llama un día con Manel. Me dicen que me necesitan y que ya miraremos las condiciones.
Luego me llama y me explica que necesita montar algo para ella, y entonces yo le digo: “Mira, Verónica, escríbemelo en papel o mándame un correo y dime qué quieres”. Nunca llega ese papel. Me vuelve a llamar y me dice: “¿Ya te lo has pensado?”. Le digo: “¿Pensarme qué?”. “Si te vienes a trabajar conmigo”, me dice, y le digo: “Pero es que no me has escrito nada”.
Y le digo: “Además, Verónica, yo no soy la Eva que tú conociste”. Porque yo había pasado un covid, estaba con un covid persistente. Yo me agoto con nada. Entonces me dice: “Vale, vale, vale”. Digo: “Pásame por escrito y yo te digo, pero yo ya te digo que si yo voy, yo solo puedo trabajar. No puedo ni pensar en mi vivienda, ni en coche, ni en casa, ni en comer. En nada”.
V.D.: ¿Qué pasó entonces? ¿Cómo llega a trabajar con Verónica Alcocer?
E.F.: Acaba mandando a Xavier Vendrell a negociar conmigo y nos reunimos en el Club de Polo de Barcelona. Entonces me dice qué necesitan… Que ya sabemos que ella (Verónica) es muy de excesos y que necesita una persona que la controle. Que nada, que yo no me sentaré en campaña, que yo no haré nada de campaña, que yo soy una asistenta de ella. A Verónica le digo: “Con todo el respeto, yo no soy asistenta”. Soy una politóloga, estratega y digo: “Si yo vengo a Colombia es para hacer la revolución con las mujeres”. Y entonces ella me dice: “Sí, sí, sí”.

V.D.: En ese momento aceptó…
E.F.: Al minuto uno yo estuve sentada en la mesa donde se hacían los lunes de campaña. Nuestro trabajo estuvo tan bien hecho que nos fuimos ganando el respeto. Nadie se pensaba que iba a ser tan exitoso. Nosotros siempre fuimos muy libres y yo jamás tuve que reportar a nadie más que a ella. Hubo dos momentos en que Gustavo (Petro) me escribió. Uno fue “¿cómo ves esto?” y yo le dije “bien”, que había un montón de cosas para hacer.
Las cuestiones de las mujeres eran muy potentes; había mujeres muy potentes alrededor, había tema para crecer y había mucho machismo. Entonces me empezó a explicar todo lo que había hecho en la Alcaldía por las mujeres. Yo le digo: “No, tú eso no lo hiciste por ser mujeres, tú lo hiciste porque eran pobres”.

Luego, en otro momento, a raíz de los ‘petrovideos’, él me escribe y me dice: “¿Cómo lo ves?”. Y yo digo: “Nada, esto es un micromachismo, que son cosas que decimos todos sin querer, pero pidiendo disculpas y reconociendo que es una equivocación, se solventa”.
V.D.: Recuerdo esa parte de los ‘petrovideos’ publicados por SEMANA; Verónica habla horrible de las mujeres periodistas. Eso fue antes de la segunda vuelta.
E.F.: Llega la segunda vuelta; aquí ya aparecen los de la Costa. A ella le encargan movilización de la Costa y ahí yo ya quedo afuera, por decirlo de alguna manera.
La financiación de Euclides
V.D.: Es muy importante esa parte que usted menciona de la Costa porque llegamos a Euclides Torres. ¿Cuál fue la relación de Verónica Alcocer con él?
E.F.: Euclides fue un financiador de la campaña de Verónica. Era una persona que sabía que tocaba movilizar el voto femenino y le apostó a Verónica.
V.D.: ¿Con plata?
E.F.: Claro, o sea, las campañas se hacen con dinero.
V.D.: ¿En efectivo?
E.F.: En efectivo.
V.D.: ¿Y no se reportó?
E.F.: Eso se lo preguntas a Roa o se lo preguntas a la Corporación…
V.D.: ¿Sabe cuánta plata le dio Euclides Torres a Verónica Alcocer?
E.F.: Yo creo que serían unos 250.000 euros.

V.D.: Euclides Torres no fue el único financiador…
E.F.: Que yo conozca, y con el que yo me haya tratado, es Euclides.
V.D.: Estados Unidos le acaba de revocar la visa a Euclides Torres. Muchas fichas encajan…
E.F.: Euclides es una persona que apuesta en la campaña; sí.
V.D.: No solo en la de Verónica, sino que, obvio, también en la de Petro.
E.F.: El único financiador que conozco es Euclides. Con quien tengo relación es Euclides. Bueno, claro, con los audios y esto ya sabemos que sí.
V.D.: ¿Cuáles son los excesos de Verónica?
E.F.: En aquel momento no lo entendí, pero ahora lo entiendo. Que le gusta el dinero y es una persona muy emocional. Le gusta salir, le gusta la fiesta, le mete mucha, mucha emocionalidad y acaba influenciando mucho las cosas de campaña.
V.D.: Cuando dice la fiesta, ¿a qué se refiere?
E.F.: Pues a la fiesta. Yo soy una persona sosa, soy una persona seria. Yo, cuando trabajo, trabajo. No estoy de fiesta. Al principio del gobierno, lo que yo viví es que eso era un cachondeo.
V.D.: ¿Qué es un cachondeo?
E.F.: Pues fiesta. Con todo.

V.D.: ¿Qué es todo?
E.F.: Con mucho alcohol, con relaciones personales, con mucho griterío y ya. En esa época bebió mucho; yo me preocupé mucho. Mucho es mucho. Una botella de tequila.
V.D.: ¿Diaria?
E.F.: Sí.
V.D.: Usted ha dicho que Verónica era una tirana. ¿Por qué?
E.F.: Una tirana es una persona que tiene poder y hace mala gestión del poder. La tirana es una persona que abusa, que intimida y que violenta. Y hay muchas maneras de violentar. Una manera de violentar es “te dejo de hablar”.
V.D.: ¿Qué fue lo que ella le hizo a usted?
E.F.: A mí me dejó de hablar, pero también me sacó de mi despacho diciendo que me quería en el despacho donde estuvieran las cucarachas. De hecho, me iban a poner en cualquier despacho, y luego hay intimidación. Ella nunca ha ido de frente. Ella hace lo que se le da la gana, como le da la gana, y los demás a resolverle los papeles. Entonces, para mí, ¿qué es la mayor tiranía? La mayor tiranía es increpar y luego no dar la cara.
Agredió a Angie
V.D.: ¿A Verónica le gusta el poder?
E.F.: Le ha gustado y mucho.
V.D.: ¿La plata?
E.F.: Sobre todo. Yo vengo de un entorno socioeconómico muy diferente al de ellos. Sobre todo de principios y valores. A todo el mundo le gusta un poquito el dinero y tener buena vida. Al final, trabajamos para comprar cosas bonitas, pero esta obsesión por el dinero yo no la conocía. Esta codicia con el dinero yo no la conocía. Meterse en este verguero, ¿para qué? Entonces, tú me dices: ¿en qué era tirana? Pues en el griterío, dejar de hablar, intimidar…
V.D.: Maltratadora.
E.F.: Maltratadora. Hasta físicamente.
V.D.: ¿Cómo así físicamente? ¿Por qué?
E.F.: ¿Tú sabes que a Angie (Rodríguez) la empotró?

V.D.: ¿Qué es empotrar?
E.F.: Cuando la nombraron jefa del Dapre, (Verónica) se enfadó tanto y le dijo que ella no era nadie para tener ese cargo. Que ella era una desgraciada y la zarandeó. Y tú dices: ¿por qué hace falta decir eso a alguien? Que además es un cargo público, nombrado por el presidente. Bueno, pues esa es la manera de funcionar de ella (de Verónica).
V.D.: ¿Qué más le hizo Verónica a usted?
E.F.: A mí me manda a Manel a decirme que renuncie o van a por mi reputación, van a por mis proyectos y que llegará la petición de la carta de renuncia porque ella siempre gana. O sea, más mafioso que eso para mí no hay nada. En ese momento yo era consejera presidencial. Esta manera de actuar es mafiosa. Intimidar a la gente lo hace la mafia. No lo hacen las personas normales.

V.D.: ¿Petro se dio cuenta de que Verónica Alcocer zarandeó a Angie Rodríguez?
E.F.: Él lo supo. A mí lo que me dicen es que se borraron todas las cintas de la Casa de Nariño. Ella violenta a mujeres, ella violenta… Y al otro le da vergüenza, le da pena, pero ya. O sea, lo primero que me dice (Petro) cuando salen mis audios es: “Has atentado contra la madre de mis hijos”.
V.D.: Esa fue la última frase que le escribió Petro cuando SEMANA publicó los audios en los que usted se escucha.
E.F.: Sí, me escribió más. Yo vi la nube, que hay cinco mensajes que yo nunca vi, pero vi la nube, cómo bajaba, y dije: “Ni lo miro”. Me dice: “No te volveré a hablar nunca más”. Luego vienen los mensajes que, cuando fuimos a abrirlos después, ya los habían borrado. Porque nada bonito debía decirme. Pero a la madre de sus hijos le voy a decir algo. Yo también tengo una madre, ¿vale? Y a mi madre la han llamado estas semanas, que vigile con quién camina detrás.
V.D.: ¿Llamaron a amenazar a su mamá a España?
E.F.: A mi casa han llamado, han llamado a mi familia.
V.D.: ¿Quién?
E.F.: No sé quién, no te dicen el nombre y el apellido.

V.D.: ¿Qué dicen las amenazas a su mamá?
E.F.: Que miren por detrás de quién caminan. Eso es para mí y para ella. Nos han dicho que yo vigile si quiero trabajar en España, porque van a explicar al mundo que yo grabo y filtro. Ahora ellos no explican que ellos amenazan, roban, no pagan honorarios. Ah, luego de que Verónica me iba a demandar, también me amenazó. Que si quería trabajar en España lo tenía mal, porque como ellos tienen también muchas relaciones allá. Yo he estado 20 años en el mundo de la administración pública allá. Busca algo mío. No hay nada mío. Y entonces un amigo mío, que es abogado, me dice: “Tú lo que tienes que contestar es que pago a mis trabajadores y, dos, yo no hago negocios turbios”.
V.D.: ¿Usted le contó todo a Petro?
E.F.: Entendí que él me había estado tomando el pelo, mamando gallo, porque yo fui a verlo, le expliqué, le pedí ayuda en un momento dado. Necesitaba ayuda política para mi proyecto y me dijo que sí. Me ha tenido ahí de tonta, de tonta al bote.
Carolina Plata y Danilo Romero
V.D.: ¿Cuál fue el papel de Carolina Plata en los cuatro años del Gobierno?
E.F.: A Carolina la conozco; la trae en el momento en que estamos en campaña. Para mí era como la amiga que no trabajaba, que había sido ama de casa y que Verónica la quería tener como acompañante. Me parecía una persona con un perfil interesante para tener al lado. Verónica necesita tener gente al lado; ella no sabe estar sola.
A nivel profesional te diré que eso fue una línea que generó que empezara a haber más fiesta alrededor del trabajo. ¿Luego qué vi? Pues que no, que ahí había una relación que venía de mucho tiempo atrás, igual que todos los colaboradores que yo pensaba que eran colaboradores nuevos.

La relación de Manel, de Carolina Plata, Nerú, Adriana Mejía, toda es gente que venía desde la Alcaldía. Empiezo a ver que Carolina es una ficha clave porque, cuando estamos en París, y se dice que va a ir al viaje de Isabel II, que se había muerto, yo digo que ella ahí no se tiene que ir. Entonces, cachondeíto, bromita. “Es un momento único”. Es un momento único, pero no toca, le dije. Ahí se van de compras, bolso de Chanel. ¿Y entonces cómo se paga todo eso? Con la tarjeta de Carolina Plata. Yo sé que Danilo Romero, el marido de Carolina Plata, en 2024 va a Casa de Nariño a enseñarle las cuentas de Verónica, de cómo están sus cuentas, y se había gastado más de un millón y medio en ese año y medio. Euros o dólares, al final es más o menos lo mismo, ¿no?
V.D.: Para usted, ¿Carolina Plata ha sido la depositaria de la plata de Verónica? Es decir, ¿ha sido su testaferro?
E.F.: Sí.

V.D.: ¿Danilo Romero ha sido testaferro de Verónica?
E.F.: Sí.
V.D.: Carolina Plata termina manejando las casas privadas. ¿Cuál es la historia de las cajas o bolsas con plata que, según usted, entraban a Palacio?
E.F.: Bueno, cuando yo explico que a mí no me han pagado, me dicen: “¿Cómo no te han pagado? Si en Casa de Nariño entran sacas de dinero y en casa de Manel entraban sacas de dinero (bolsas de dinero)”. Entonces, ¿todo eso quién lo controla? Carolina Plata. ¿Quién controlaba los viajes? Carolina Plata. ¿Quién tenía la relación con el primo y Agmeth? Carolina Plata. Y ya, es una figura que se vuelve imprescindible. Entonces, Verónica parece que acaba llevándole todos los temas que son así como raros; se los acaba gestionando Carolina Plata.
V.D.: O sea, Carolina Plata sabe todo de Verónica Alcocer…
E.F.: Le diría al mundo que no te fíes de las mosquitas muertas (risas). Porque son de esa gente que es muy discreta, que no hace nada, que jijijí, ¿sabes? Y parece que no hace nada.
V.D.: ¿Pero qué le diría a Carolina Plata?
E.F.: Le diría que cuente la verdad. Para mí, otra persona que es importante es la capitán Daniela Lozano, que fue la jefe de los escoltas de Verónica. Ella es la persona que más tiene que saber de todos los movimientos que hay, que la tienen ahora en la Embajada de Catar. O sea, la dejan colocada antes de marcharse. Para mí, esas son dos personas que han estado en todo el camino de Verónica estos cuatro años.
V.D.: ¿Solo vieron o han sido cómplices de Verónica?
E.F.: Yo creo que son cómplices de Verónica.
El primo y Agmth
V.D.: Hablemos de Mario Fernández Alcocer y de Agmeth Escaf. En esos chats que SEMANA revela entre Gustavo Petro, siendo presidente, y usted, le cuenta sobre ellos y las cosas que están haciendo. Y él acepta y habla de corrupción. ¿Por qué?
E.F.: Yo empiezo a tener relación con ellos. Me los va a colocar Verónica en encuentros. La primera vez se remarca mucho que tiene que estar vinculada a las emergencias. Y que tiene que ser una primera dama que, cuando haya una emergencia, dé bolsas de comida. Yo les dije que el perfil que estábamos trabajando era otro. Ahí me quedé tranquila. Luego ocurre toda la crisis del ICBF, que sacan a la primera directora. Y ellos tienen fuerza en eso, diciendo que esta señora era corrupta. Yo no lo sé.
V.D.: Ah, la vecina.
E.F.: Sí, yo la conocí una vez y me pareció una señora. De repente vino Verónica, porque en mi vida desapareció Verónica diciendo que era una corrupta, que no hablara con ella. ¿Quién acaba cogiendo el poder? Pues estos señores.

V.D.: O sea, ¿Agmeth Escaf y Mario Fernández se apoderan del ICBF también?
E.F.: Se apoderan del ICBF. Hacen sacar a esta señora. Acaban sacando también a la subdirectora del Dapre, que termina siendo Luz Karime (Fernández), que luego acaba siendo la consejera de Reconciliación. Esa es la ficha de Mario (Fernández Alcocer). Se meten en ProColombia. Carmen Caballero sufre un acoso constante de Mario Fernández Alcocer, de Agmeth y de Manel.
V.D.: ¿Pero acoso de qué tipo? ¿Para sacar plata de esas entidades?
E.F.: Estoy con Manel; yo digo: “¿Pero qué estáis haciendo?”. Entonces: “No, aquí se hace así, Eva”. Yo digo: “No, aquí se hace así, pero la idea era hacerlo diferente”. Y entonces era colocar cargos, cobrar por cargos.

V.D.: ¿Agmeth Escaf y Mario Fernández Alcocer fueron corruptos durante el gobierno de Gustavo Petro?
E.F.: Sí.
V.D.: Y Petro lo sabía, porque, en la conversación con usted, él dice que “es gente corrupta”...
E.F.: A mí me consta que, en un consejo de ministros, dice que nada que venga en nombre de los Alcocer o de Agmeth Escaf es en su nombre. Por eso a mí me tranquiliza y dije: “Vamos en la misma línea”.
V.D.: ¿Pero qué hizo Petro para contener eso que, según usted, hacían Agmeth Escaf y Mario Fernández Alcocer?
E.F.: No sé, yo acabo en la calle.
V.D.: ¿En cambio, Escaf y Fernández Alcocer siguieron con sus propósitos?
E.F.: Exactamente. Por ejemplo, hay tres fotos que para mí son escandalosas. Una es Verónica subiéndose al árbol con su primo Mario abajo y que la publicara. Yo dije que esa foto no la publicaba, porque yo sabía que, para Gustavo, Mario Fernández Alcocer no era una buena persona. No sintonizaban. Me obligaron a subir esa foto. Luego reconocen que fue un error. Hay otra foto de Agmeth Escaf en el avión de Verónica. Y hay otra foto que es Mario detrás de Verónica y de Gustavo en Barranquilla. El día anterior se le había prohibido salir en fotos.
V.D.: ¿Y por qué le habían prohibido?
E.F.: Tú sabes lo que es salir en una foto… A ver, ¿qué quiere una persona que se coloca en una foto al lado de un presidente y una primera dama? Demostrar que tiene poder, ¿no? Pues a ti te dicen que no te pongas en una foto y tú te pones, ¿qué estás diciendo? Gente, yo soy el que tiene el poder, ¿no?
V.D.: Cuando usted llegó a la campaña, ¿Verónica Alcocer y Gustavo Petro eran esposos?
E.F.: Sí, pero con mucha crisis.
V.D.: ¿De qué tipo?
E.F.: Una relación de muchos celos y luego que él hacía su vida y entonces la otra se enfadaba y entonces me voy a separar. Yo creo que es una relación compleja.
V.D.: ¿De muchos celos? ¿De quién a quién?
E.F.: De ella contra él.
V.D.: ¿Y él, tremendo?
E.F.: Y él, tremendo.
V.D.: ¿Con muchas mujeres a su alrededor?
E.F.: Bueno, lo estamos viendo, ¿no? A mí hay un momento que me hablan de la turca, la turca, la turca. Yo me imaginaba a una señora como amiga de él de toda la vida, de 60 años. Cuando el otro día vi la cara de la turca, digo, pues mira. Y al final, vas viendo que sí, que son los celos que tenían fundamento.

V.D.: Se habla de un pacto entre Petro y Verónica si ganaban la presidencia, ¿cómo fue ese pacto?
E.F.: Yo ese pacto no lo conozco. Hay un momento en que, cuando yo a Manel le digo todo lo que me está pasando, me dice: “Eva, no te olvides nunca de que ellos son un equipo”. Y sí que es verdad; o sea, Agmeth y su exmujer son un equipo. Van juntos. Aunque se hayan separado y todo, ellos van de la mano. Pues yo creo que hay eso. Y luego, cuando (Petro) me dice: “Has atentado contra la madre de mis hijos”. O sea, y es verdad que ella (Verónica) siempre lo ha chantajeado con los hijos.
V.D.: ¿En qué sentido?
E.F.: Pues “soy la madre de tus hijos”. Y al final, él usa esa palabra: “La madre de mis hijos”. Entonces, para él tiene que tener una fuerza muy importante la madre de sus hijos.
Verónica y sus nueve entidades
V.D.: Verónica Alcocer manejaba entidades en el Gobierno, ¿sí o no?
E.F.: Como mínimo, tenía muchas fichas puestas.
V.D.: Ella tenía la posibilidad de cierto manejo en ciertas entidades, ¿es correcto?
E.F.: Yo entiendo que sí.
V.D.: ¿Cuáles entidades?
E.F.: ProColombia, el Instituto de Bienestar Familiar, la subdirección del Dapre, Ecopetrol, el Banco Agrario, la Sociedad Portuaria de Cartagena, la ANI, el Fondo de Adaptación y el Icetex.
Cuando estoy allá, empiezan a meter mucha mano con el tema de emergencias, la UNGRD. Yo ahí es donde te digo que hay dos cosas que me marcan mucho. Lo que decíamos antes, vas atando cosas. Una, la estrategia de Mario y Agmeth, que ella se tenía que meter por ahí. Y dos, empezaron a hacer mucho énfasis; de hecho, la última vez que yo hablé con Verónica fue por un viaje a La Guajira. Y entonces Mario era que yo le pasara la información a él; yo digo: “No le voy a pasar la información a este señor, que no es nadie”. Esa relación La Guajira, Guajira, Guajira, UNGRD…
V.D.: ¿Ahí está metida Verónica también?
E.F.: Yo estoy segura. Verónica y el primo están metidos, seguro. A (Javier) Pava se lo carga Verónica. Por culpa de Mario (Fernández Alcocer).

V.D.: ¿A qué se refiere?
E.F.: Pues esto que empiezan a hinchar las narices de que no sabe, de que no está siendo eficiente, que no sé qué, que no sé cuánto. Es lo mismo que hicieron con la otra señora del ICBF y luego con lo mío. El consejero que entró después de mí le dijo a una técnica mía: “Es que a mí me habían vendido una historia de esta señora que no tiene nada que ver”. Entonces, ¿qué hacen? Desprestigian a la gente; esa gente acaba cayendo.
V.D.: ¿Petro sabía que Verónica tenía influencia en ocho entidades? ¿Que tenía fichas allí?
E.F.: Por lo que se estaba moviendo por ahí, seguro.
V.D.: Perdóneme la expresión, pero tendría que ser muy tonto el presidente para no saber en lo que andaba la primera dama.
E.F.: Al final acaban siendo primos, conocidos, gente del entorno de ella, de la Costa.

V.D.: ¿Y ella ha sacado beneficio económico de eso?
E.F.: Según lo que me dijo Manel, sí, que sacaban.
V.D.: ¿Sacaban? O sea, incluido Manel.
E.F.: Claro. O sea, no creo que nadie trabaje gratis en estas cosas.
V.D.: ¿Verónica está millonaria?
E.F.: Pues entiendo que sí. Cuando veo cómo viaja, cómo vive, entiendo que está muy millonaria.
V.D.: ¿Quién está detrás de esas platas? Bueno, me decía usted que Carolina Plata. ¿Los italianos también?
E.F.: Los italianos.
V.D.: ¿Manel Grau?
E.F.: Manel.
V.D.: ¿Y Xavi tiene ahí juego o no?
E.F.: Xavi no es del agrado de Verónica. Pero eso no quita que sea pieza de Manel. O sea, en Ecopetrol, como los llamaban, son ‘los tres cerditos’. ¿Y quiénes son los tres cerditos? Manel, Xavier y (Andrés) Gamero. Que al final son los mismos que esta gente que vino a denunciar que los habían estafado con un millón y medio (de euros), que también publicasteis vosotros, pues hablan de estos tres, los mismos.

V.D.: ¿Esos son los mismos ‘Verónicos’?
E.F.: ‘Verónicos’ fue una palabra que empezaron a usar en campaña para identificar a la gente que estaba en el entorno de Verónica y con la que Verónica estaba teniendo relación y comprometiendo cargos.
V.D.: O sea, sí existieron los ‘Verónicos’.
E.F.: Sí, sí.
V.D.: ¿Qué papel desempeñó María Teresa Alcocer, hermana de Verónica?
E.F.: A María Teresa la he conocido dos veces en campaña; hasta el momento no se hablaban.
V.D.: ¿Y a su marido, Carlos Gutiérrez, al que le dicen el Papero?
E.F.: No los conozco hasta la primera Navidad, ya como presidenciables, que hacen una reconciliación allá.
“La presindenciable”
V.D.: ¿Verónica competía con Petro?
E.F.: Para mí hay dos momentos que yo llamo que son de máxima traición. Me llaman a casa privada, a la terraza, me encuentro a Manel, al primo y a Verónica y me empiezan a explicar que la estrategia va a ser mostrar al mundo que la que manda y la que gobierna es Verónica. Estamos hablando recién llegados al Gobierno. Que para mostrar que la que mueve las cartas y las fichas es ella. Yo digo que eso no lo hago. Y no sé si eso es delito, atentar o conspirar contra un presidente.

V.D.: O sea, ¿Verónica quería verse más poderosa que su propio marido?
E.F.: Tal cual. Luego acabaron echándole la culpa a Laura Sarabia, que había hecho eso. Pero es a mí que me propone. Y yo digo que eso es alta traición. Yo no sé si es delito o no es delito, pero es alta traición.
V.D.: ¿Y usted se lo contó a Petro?
E.F.: No. Jamás le he contado eso a Petro.
V.D.: ¿Y de quién fue la idea? ¿De Verónica?
E.F.: Manel, el primo, que yo creo que es el pensante, y Agmeth.
V.D.: ¿Solo los tres?
E.F.: Y Verónica.
V.D.: En un momento dado se habló de que Verónica Alcocer podría ser candidata presidencial. ¿Eso fue verdad?
E.F.: Esto es septiembre de 2022. Y claro, toda esta panda de señores y señoras encantados, felices. Yo les digo que eso me parece una equivocación brutal. Que eso es haberla puesto en la diana. Sí que fue una estrategia, porque si tú ves todo lo que me van recomendando hacer, es para posicionarla.

V.D.: ¿Como presidenciable?
E.F.: De hecho, sé que Manel ha pagado consultorías, ¿vale? Entonces yo ya por fuera digo: “Pero si esta señora no da”. Y cuando hablé la última vez con Gustavo, también me dijo que la habíamos envenenado, la habíamos hecho creerse presidenciable, y yo le dije: “Perdona, a mí no me pongas en esa fiesta”. Digo: “La que dije no a eso fui yo, que eso para mí era un alto riesgo; mira cómo ha acabado”. O sea, cuando tú sales a tirarla, a la primera que disparan es a ti. Y efectivamente empezaron a dispararle en todos lados. Y ella cogió miedo también.
V.D.: ¿Pero Verónica se creyó presidenciable?
E.F.: Ella se lo creyó; yo sé que Manel ha pagado consultorías para opinión pública, etcétera. Y yo le decía: “Estás muy equivocado y no estáis viendo dónde está”. Si tú me dices: ¿tú la veías presidenciable? No. O sea, ¿tú ayudaste a que ella tuviera un perfil profesional? Sí. ¿Yo dónde la veía? Yo veía que ella podía hacer algo en comunicación. Yo pensaba que ella podía ser un perfil para ser senadora, pero no presidenciable. De entrada, no le gusta leer. Según ella, ni puede leer.
V.D.: Y Petro no estaba de acuerdo con que la volvieran presidencial.
E.F.: Me lo reclamó este año; nunca había hablado con él de estas cosas.
V.D.: ¿Por qué razón Petro le dijo a usted en una conversación que el poder envenena el alma, refiriéndose a Verónica?
E.F.: Porque yo le digo que está insoportable, que se ha vuelto una tirana y me contesta eso: “El poder envenena”.
V.D.: Eva, en medio de esta turbulencia, ¿qué le pasó a usted?
E.F.: Pues mira, decidí quedarme. Salgo del Gobierno y pienso que puedo aportar un montón. A todo esto, había prestado dinero. A mí me habían dejado de pagar cuatro meses de mis honorarios de campaña. La posesión la llevé yo; no cobré ese trabajo. El viaje a Noruega, todo el mes de septiembre, que es Noruega, que es París, que es ONU, que es el entierro del japonés. Yo ese mes tampoco lo cobro. Pero ya no es que no lo cobro. Es que todo el mundo lo cobra con viáticos. Yo no cobro ni lo he pactado en campaña. O sea, para que la gente se ubique, porque dices: “Oye, ¿yo qué reclamo?”. Mis honorarios.
Entonces, cuando salgo del Gobierno, ¿qué me ofrecen? Digo: “No, yo lo único que quiero son mis honorarios y chao, a mí nadie me debe nada”. Y yo le escribo al presidente; a mí no me debes nada. A todo esto, yo había (prestado) dinero, a tal magnitud con compromisos de que “en dos meses te lo devuelvo”. Todos mis ahorros.

V.D.: ¿A quién le hizo préstamos?
E.F.: A Mauricio Vélez, a la que era mi asesora, Celia Buitrago, a Leonardo Collazos, que había sido un colaborador nuestro, que me trae Verónica, que me trae Celia, y que me pide un dinero para entrar en un negocio que necesita y que en dos meses me lo devuelve. Y yo le digo: “Leonardo, son todos mis ahorros; si tú en dos meses no me lo devuelves, yo entro en quiebra financiera”. Vale, “sí, sí, sí, no te preocupes”.
V.D.: Y no se lo devolvieron.
E.F.: No me los devolvieron.
V.D.: Y ahí usted entra en depresión. ¿Qué ocurre?
E.F.: En diciembre yo aviso a todo el mundo que en abril quiero todo mi dinero. Llega abril y yo no he cobrado de nadie. Claro, ahí entro en una locura, en una crisis brutal. Me voy a ver a un médico español, porque, claro, tampoco le podía explicar mi historia a cualquiera, y me hace un acompañamiento y en el acompañamiento hay un momento en que le digo: “Ya me he curado”. Y me dice: “¿Te has curado?”. Digo: “Sí, ya lo he entendido todo”. Y me dice: “Ah, es que has entendido que son todos unos hijos de puta”. Y ya cuando uno entiende, uno entiende, sana. ¿Qué pasa? Que en el momento en que yo estoy en esa crisis, la que era mi mano derecha está hablando con Xavier Vendrell.
V.D.: ¿Una traición?
E.F.: Al día de hoy entiendo que sí, que me estaban vendiendo, me tenían controlada por todos lados. Y cuando pongo las demandas por reclamación de dineros, negocio con Vendrell. Vendrell me dice: “¿Puedo yo negociar?”, digo: “Negocia”. Y Vendrell me dice: “Yo pensaba que esto lo ibas a hacer en abril del 25. ¿Por qué ahora?”. Y yo le digo: “Porque ahora estoy fuerte”. Yo estaba manipulada, controlada; hasta los abogados que yo contraté, que me los consiguió mi mano derecha, no eran abogados. Y están filtrando información a todas estas partes. Imagínate lo desprotegida que he estado yo.

V.D.: ¿Laura Sarabia qué papel cumplía en todo esto? ¿Se alió con Verónica en algún momento?
E.F.: Yo entiendo que sí, que su segunda entrada es un pacto con Verónica.
V.D.: ¿Y ese acuerdo de entrada implica algo más de plata y esta red de corrupción?
E.F.: Yo creo que sí. De hecho, dice la persona que me explicó lo de las bolsas que Laura Sarabia era consciente de que había todo eso.
V.D.: ¿De cuáles bolsas?
E.F.: De las que entraban en casa privada.
V.D.: ¿Llenas de plata?
E.F.: Llenas de plata.
V.D.: Las bolsas o las cajas, pues. Ah, Laura Sarabia sabía...
E.F.: Laura sabía. A Laura Sarabia yo le intenté ayudar. Cuando entro en crisis con Verónica, a quien se lo explico es a ella, para que se lo explique a Gustavo (Petro). Y a mí lo que me dicen es que (Laura) salió de mi casa y fue a ver a Verónica.

V.D.: ¿Cuál era el manejo que tenía Verónica en Ecopetrol? ¿Qué papel jugó Roa?
E.F.: Verónica y Manel ponen a Roa como gerente de campaña. Ese es el primer paso que dan. A mí, cuando llego al Gobierno, me empieza a llamar mucho familiar de Verónica. Y al final acaba habiendo familiares de Verónica vinculados a la entidad y amigos del entorno de ellos de Sincelejo.
V.D.: ¿Se vuelve Roa una ficha de Verónica y de los otros españoles?
E.F.: Roa fue una ficha desde que entró como gerente.
Saqueo a Ecopetrol
V.D.: Eva, se robaron Ecopetrol. ¿Verónica está detrás del robo de la principal compañía del país?
E.F.: Yo diría que sí. De todo no lo sé, pero de una parte sí.

V.D.: ¿Manel?
E.F.: Ha hecho negocios allí. Y de hecho, tanto interés con Venezuela, ¿por qué es? Porque Ecopetrol aporta negocios a Venezuela y son negocios muy grandes.
V.D.: Al principio de esta conversación usted dijo que la pueden matar…
E.F.: Claro, en el momento que te dicen que estás hablando con gente del narco y de armas, coño. Pero bueno, luego también me hacen una reflexión que es importante. Me dicen que ellos no están en el poder, pero sí tienen dinero; con dinero se compra un sicario por nada. Y ni España ya es seguro.
V.D.: ¿Quién pagaba las bodegas?
E.F.: Yo lo único que sé es que el dinero de Manel y de los italianos iba a pagar bodegas.
V.D.: ¿Dinero de?
E.F.: De Manel, con los italianos, iban para pagar bodegas.
V.D.: La cifra era astronómica; eran miles de euros. ¿Y pagaban esas bodegas para qué?
E.F.: Entiendo que (para) hacer política.
V.D.: ¿Y las manejaba Manel? Económicamente hablando.
E.F.: Económicamente hablando, las manejaba Manel.
V.D.: Eva, ¿qué cree que va a pasar con usted después de esta entrevista?
E.F.: Pues que me voy a tener que ir a esconder un rato más, que creo que profesionalmente me va a afectar. Ya me amenazaron.
V.D.: Hay algo que me impresiona de lo que hemos conversado, previo a esta entrevista, y es que entre ellos se robaban…
E.F.: Entre ellos se roban. Es que te pongo un ejemplo que a mí me da mucha... Dices: “No me puedo creer”. La persona que negoció el Movistar Arena (el alquiler para celebrar el triunfo de 2022) lo negoció por 50 millones. En los números entregados en campaña está por 300. Ahora la persona que negoció dice: “Eva, es que hay gente que nos roba, ha habido gente que nos roba, pero les han puteado”. Se la han hecho pasar duro, duro, duro, duro. Ese es un ejemplo.

V.D.: ¿Verónica tiene algo que ver con la negociación de los aviones Gripen?
E.F.: Bueno, ahí es donde veo la ficha del italiano. Cuando te dicen que ha viajado a Suecia. Sí, en Suecia es donde se hace el tema de los Gripen. Y cuando ves al embajador tan enfadado…
V.D.: ¿A Guillermo Reyes?
E.F.: Sí. Cuando lo ves tan enfadado, es que dice: “A mí me quieren meter en una fiesta en la que yo no he estado”. Pero aquí hay fiesta. Entonces tú dices Suecia. Llega Manel, llega Enrico, está ella, que no quiere que nadie esté alrededor de ella. Bueno, pues claro, clarísimo.
Cuando oí la entrevista del embajador, le escribí a Gustavo (Petro) y le dije: “Ella hace lo que le da la gana, te cuenta lo que le da la gana y los demás a recoger los platos sucios”. Además, él (embajador) se va de frente; ya es un tema que ves que es emocional. Es que cuando tú crees que alguien es un amigo tuyo y te utiliza de esa manera, es lo que han hecho todos conmigo; el dolor es grave. El dolor es grave.
V.D.: Eso la quiebra, Eva…
E.F.: Hombre, claro que te quiebra, pero lo que más me ha quebrado es que hayan tocado a mi familia.
V.D.: A su mamá.
E.F.: Claro, pero eso es lo que hace un buen mafioso.
V.D.: ¿A usted esto le ha costado lágrimas?
E.F.: Sí, claro. Tú me ves ahora, ¿no? Tú me ves en esas fotos; toda esa gordura era protección. Me estaba protegiendo; yo venía a trabajar, a tirar un proyecto adelante, y luego es esto. Dijeron: “Vamos por tu reputación”; luego sacaron lo de los videos.
V.D.: ¿Cuáles videos? ¿Donde aparece Verónica haciéndose un masaje?
E.F.: Sí. Eso se lo grabó Agmeth, eso se grabó en campaña. Y yo le dije: “Dile a este señor que no grabe”. Y no era tan obsceno, era un atardecer en una playa. O sea, se ve ahí y lo montan de una manera que queda escabroso. Y cuando lo utilizan, a mí me amenazan.
Yo me voy a ver al embajador de España; tengo que dar las gracias a la Embajada de España porque me han cuidado. Jamás haría eso a nadie. Jamás hubiera filtrado esos videos.
Pero lo que te digo yo es que han estado utilizando tácticas: si tú no vienes a mi fiesta, yo te reviento. Y han ido sacando piezas que eran piezas honestas, diciendo que eran corruptas, y al final los que son unos ladrones, unos maltratadores y unos cabrones, con perdón, son ellos. Y te vuelvo a decir, a mí me vienes y me dices: “Oye, Eva, esta fiesta va de esto”, y yo me hubiera ido. Lo único que pedí es que me dieran mis honorarios.
V.D.: El general Ricardo Díaz, quien ya falleció, dijo que Verónica le mandó una razón con Juan Fernández de que estaba interesada en un negocio de unos helicópteros para la Presidencia. ¿Eso es posible?
E.F.: Totalmente posible.
V.D.: ¿Juan Fernández era una pieza de Verónica?
E.F.: Sí, exacto.
Los testaferros

V.D.: Volvamos a los italianos Enrico Romagnoli y Fabio Mascialino, ¿qué papel desempeñaron?
E.F.: Para mí eran financiadores de la vida de Verónica. Ella se iba a un hotel y gastaba lo que gastaba.
V.D.: ¿Pero eran financiadores o eran testaferros?
E.F.: A día de hoy, lo que yo creo, son testaferros de Verónica y de Manel también.

V.D.: ¿Y de Gustavo Petro, sí o no?
E.F.: Yo creo que sí.
V.D.: ¿Petro es corrupto?
E.F.: Estoy decepcionada de Petro, sí. Petro es corrupto en el momento en que permite que haya corrupción en su entorno más cercano, sí.

V.D.: Y si los italianos pueden ser testaferros de Verónica y de Petro, pues es un corrupto también.
E.F.: Y Manel también, y Danilo (Romero) y Carolina (Plata) y todo el entorno.
V.D.: ¿Se arrepiente de haber venido a Colombia?
E.F.: Uy, sí.
V.D.: ¿De haber trabajado para Petro y Verónica?
E.F.: Yo cogí a una persona, como dice un amigo mío, una pescatera (mujer que vende pescado y marisco), y la convertí en la primera dama. O sea, que creé un perfil. Y cuando esa persona se soltó de mi mano, cayó al infierno. Porque para mí ella (Verónica) está en el infierno.
V.D.: ¿Se va a ir para España?
E.F.: No, me voy a ir a donde me protejan. O sea, mi idea era quedarme. Cuando yo le dije a Gustavo (Petro) que quería quedarme, me dijo: “Tú estás loca, si van a ir a por todos nosotros”. Yo le dije: “Yo no siento eso”.

V.D.: ¿Usted ha pensado en renunciar a la nacionalidad colombiana?
E.F.: Sí, por seguridad me toca hacerlo, me tocará hacerlo.
V.D.: Nicolás Petro reveló ante los fiscales que Verónica estaba relacionada con contratos, coimas y burocracia. ¿Nicolás dijo la verdad?
E.F.: Lo triste de Nicolás es que creo que intentó no llegar a ese punto de tener que decir, pero si nadie te apoya y van contra ti, pues al final...
V.D.: Dice la verdad. Eso fue lo que hizo usted.
E.F.: Pues eso.
V.D.: ¿Usted llega a una consejería en la Casa de Nariño?
E.F.: Sí, yo pacto con Verónica que vamos a trabajar en la prevención de las violencias. Lo pacto también con el presidente. Entonces me empiezan a decir que tengo que hacer lo de las emergencias; yo dije: “No puedo firmar esto”. O sea, colaboro en lo que puedo, pero en lo que no puedo, no puedo.
Luego me traen un proyecto que de entrada parecía muy bonito, que es el tema de las cocinas. Ese proyecto lo hago estudiar por fuera, porque lo veo muy caro. Yo le digo a Laura que además está el cocinero Quessep, que es primo del primo (Mario Fernández Alcocer). Digo que con todo lo que están atacando, con los amigos, los familiares, no sé qué, no me parece muy inteligente, y me dicen: “No, ese proyecto se hizo”. Ese proyecto se va a unas fundaciones y el señor Quessep desaparece a mitad del mismo.
V.D.: ¿Cuánto?
E.F.: En aquel momento eran casi un millón de dólares que salían de ese proyecto.

V.D.: ¿Y se perdió esa plata? ¿Se la robaron?
E.F.: Creo que de ahí sale mucho dinero. Le digo a Manel: “¿Por qué fuisteis por mí?” Y me dice: “¿Por qué no nos seguías? ¿Y la consejería, para qué queríais la consejería?”, y responde: “Para pagar la campaña del primo”.
V.D.: ¿Por qué llama “primo” a Mario Fernández Alcocer?
E.F.: Porque “primo” en español de España es un imbécil. Tú eres un primo, tú eres un tonto.
V.D.: Mario Fernández Alcocer.
E.F.: Es un tonto. Imbécil.
V.D.: Pero ladrón, según lo que usted nos ha contado…
E.F.: Demasiado. La cabeza pensante del entorno de Verónica, para mí, es él.
V.D.: ¿Hay un tío de Verónica metido en todo esto?
E.F.: Hay un tío, hay un primo en Miami que ha ligado en criptomonedas. Me vienen con un proyecto en Miami, digo: “¿Pero qué, de mujeres en Miami? ¿Qué vamos a hacer en Miami?”. Y me lo trae Salamanca. Y cuando yo le explico el porqué, me dice: “Doctora, usted tiene toda la razón del mundo, digo, ¿qué vamos a hacer en Miami si aún no nos hemos movido por Colombia?”. Y bueno, pues vienen cosas de estas.
V.D.: ¿Usted cree que Petro va a terminar preso?
E.F.: Yo lo que he visto en este país, y por eso yo también fui muy cuidadosa, es que en este país la gente acaba en la cárcel.
V.D.: O sea que usted cree que Petro puede terminar en la cárcel.
E.F.: Yo creo que puede terminar...
V.D.: ¿En Colombia o en Estados Unidos?
E.F.: A día de hoy parece más Estados Unidos que Colombia.
V.D.: ¿Y Verónica? ¿Usted cree que puede terminar presa?
E.F.: Yo sí. Yo creo más en Verónica que en Petro.
V.D.: ¿Qué pensó cuando los incluyeron en la Lista Ofac?
E.F.: Yo creo que tocaba.
V.D.: ¿A los dos?
E.F.: Yo es que de Gustavo no sé hasta dónde.
V.D.: Pero de ella sí…
E.F.: De ella sí que sabía, claro. Nunca he sabido hasta dónde él, pero de ella sí. De ella sí que tengo información mucho más fresca.
V.D.: Eva, ¿cuál es la relación de Verónica Alcocer con un supuesto lavado de activos? ¿De qué estamos hablando?
E.F.: Bueno, a mí lo que hablan es que en España se hace un blanqueo de capitales a través de Eduardo Ávila (fue el embajador de Petro en ese país). Dicen que él estaba interesado en comprar una casa de 3 millones de euros y la pregunta era de dónde 3 millones de euros. Y lo que nos dicen en inteligencia es que ahí ha habido mucho movimiento y que tienen muy controlados todos los movimientos que ha habido.

V.D.: ¿Verónica lavó dinero en España?
E.F.: Parece ser que sí.
V.D.: Usted menciona que inteligencia tiene esa información. ¿Inteligencia de dónde?
E.F.: Bueno, eso me lo reservo para temas judiciales.
V.D.: ¿Pero es certera la información?
E.F.: Muy certera.
V.D.: ¿Sería a través de esa operación que habría lavado plata Verónica Alcocer?
E.F.: Y todos los negocios que se hicieron en España.
V.D.: ¿Verónica tiene propiedades en España a su nombre?
E.F.: No tengo ni idea.
V.D.: Dicen que también tendría propiedades en Italia.
E.F.: Creo que hay muchos testaferros. Al final, una de las cosas que he aprendido con todas las demandas que tengo es que nadie tiene nada a su nombre y a eso juegan. No doy la cara, amenazo a través de otra persona, recibo el dinero a través de otra persona y luego tengo las cosas a nombre de otra persona.
V.D.: O sea, para parecer limpio.
E.F.: Pues eso. Y por eso uno dice que esto es la mafia, ¿no? Sobre todo si hay amenazas.
V.D.: Eva, ¿cuál es la historia del IVA en medio de los gastos de la posesión del presidente Petro?
E.F.: Cuando hacemos la posesión, yo cojo a una persona que se encarga de todo, le pido que coja diferentes presupuestos, compare y elija el mejor precio y la mejor calidad. Listo. Todo ese presupuesto va a través del Dapre. De repente, ya llevábamos mucho tiempo, y me dice: “Eva, yo no calculé el IVA”. Y entonces digo: “¿Cómo?”. Y me dice: “Hay 350 millones de IVA que yo no calculé”. Y digo: “Listo”. Yo llamo a Roa y le digo: “Roa, hay este problema”. Y Roa me dice: “Eva, yo estoy por fuera, estoy de viaje”. Estaba en Portugal. Todo el mundo vacacionaba. Y me dice... “Pídelos prestados y yo, cuando venga, te los devuelvo”.
Total, que Mauricio Vélez me dice: “Eva, yo tengo un amigo que puede prestar”.
V.D.: ¿Y quién era el amigo?
E.F.: Antonio López. Es un empresario. Yo me voy a los políticos Prada y Velasco y les pido permiso. O sea, les digo: “¿Esta persona puede prestar el dinero para la posesión? Para resolver este problema, el IVA”. Me responden que “no hay problema y se puede coger”. Llega Roa, hay todo el lío de las casas privadas, la casa del tema de los plumones, los televisores y no sé qué. Todo eso lo gestiona Carolina Plata. Ella no tiene conocimiento de los procesos administrativos. Hace el proceso administrativo mal y se tiene que pagar el dinero. Total, que Roa me coge a mí y a Carolina, y dice: “Yo solo puedo resolver una”. Y resuelven lo de Carolina Plata y el IVA de la posesión queda por resolver. ¿Vale?
V.D.: Los 350 millones de pesos que ustedes habían conseguido con Mauricio Vélez.
E.F.: Sí. Como préstamo, yo intento arreglar eso, y el empresario me dice: “Eva, tranquila, no pasa nada”. Yo ya me olvido del tema. Como me olvidé de cobrar lo mío y me olvidé de muchas cosas. Total, cuando yo me enfado con Verónica, Mauricio Vélez me echa en cara que Antonio López había hecho una inversión conmigo. Y yo le digo que por ahí no. Y es cuando empiezo a reclamar mi dinero otra vez, y empiezo a reclamar el IVA. ¿Vale? Todos estos años yo he estado reclamando eso.
V.D.: ¿Cuánta plata le debe Mauricio Vélez?
E.F.: A día de hoy, de capital, nada. Son todo intereses, cuatro años de intereses. O dicho de otra manera, me ha pagado los intereses y no me ha pagado el capital. Y entonces él coge y me dice: “Pues si tú me cobras los intereses, yo te cobro el 20 por ciento del dinero de Antonio López”. Y entonces yo le digo que yo no me quedé con ese dinero y que este se gastó en la posesión. Bueno, ahí se queda. Total, que cuando yo le digo a Petro que a mí se me deben esos cuatro meses de honorarios, y me dice que no sabía, le digo que hable con Vendrell. Y lo que me acaba llegando es que le dicen que yo estoy reclamando los dineros del IVA. Como si yo me los fuera a quedar, porque al final el ladrón suele creer que todos son de su misma condición. A mí me han ofrecido durante estos años cosas. Claro que me han ofrecido.
V.D.: ¿Qué le han ofrecido?
E.F.: Me han ofrecido dos apartamentos de entrada. Y yo siempre he dicho que no. Yo no cobro.
V.D.: A cambio de hacer favores en el Gobierno.
E.F.: Claro. Entonces, me piden esto. ¿Cobras? Porque, claro, yo luego me he ido enterando de que detrás de mí se estaban cobrando coimas. Es tan peligroso todo…
V.D.: Eva, le agradezco que haya tenido el valor, porque para hablar de esta manera hay que tener mucho valor. Se lo reconozco. Espero que la protejan, que no le pase nada, que no la vayan a matar, y lo digo así crudamente. Estoy convencida de que las autoridades la van a cuidar. La tienen que cuidar, porque no solo van a proteger a una persona, sino también a una verdad que es necesario judicializarla y que el país la conozca. Un país que se robaron, Eva.
E.F.: Una funcionaria que conocí cuando entramos en Palacio me dijo, poquito antes de que hubiera todo este verguero: “Eva, es que entraron con mucha hambre. Y la única persona que yo conozco que no ha sido así eres tú”.
